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La pandemia en los cambuches de Bogotá: van más de 1.900 habitantes de calle contagiados

En la ciudad invisible hay otro virus, igual de peligroso que el COVID-19, el del hambre y la indiferencia. Nos metimos al "parche" para conocer cómo viven los desamparados esta emergencia. Crónica.

"Quédate en casa", esa ha sido la consigna, en los peores días de la pandemia, para evitar el contagio.

Pero, ¿qué hacer cuando la casa es la calle, esa donde ataca no solo el COVID-19 sino un virus igual de grave, el del hambre y la indiferencia?

"Los que estamos en la calle estamos un poco apretaditos, entonces para pedirles que nos colaboren", dice un sintecho.

Solo en los andenes de Bogotá , debajo de los puentes y en los caños, se calcula que sobreviven nueve mil marginados de la sociedad . No todos son drogadictos y la mayoría no delinque, sino que se la rebusca reciclando.

"Buscamos en la basura, pero estamos con los brazos cruzados", agrega un reciclador.

Otros consiguen su 'lichiguito' pidiendo limosna o haciendo mandados, como dicen, a lo bien y sin dañar a nadie. Pero incluso eso, las moneditas, andan escasas.

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"Si no hay comercio, no hay trabajo, y nosotros quedamos bajoniados", recalca un desamparado.

Y aunque sus estómagos suelen estar vacíos, estos seres humanos se sienten cada vez más pobres y olvidados.

"En esta cuarentena ha estado difícil hasta el retaque... hasta el agua, el agua", relata una recicladora de la comunidad LGBTI.

¿Quién calma su sed? Hay algunos ángeles', como Orlando Beltrán, que reparten comidita. No obstante, en medio de este infierno de necesidades, sus 'alas' no alcanzan para cubrir cada boca.

"No damos abasto con la poca comida que conseguimos. Aunque conseguimos entre mil y dos mil raciones diarias cada fundación, el Banquete del Bronx y Callejeros de la Misericordia, no damos abasto", afirma.

Orlando lo denuncia por sus parceros : las entidades oficiales no ayudan lo suficiente, menos en épocas de coronavirus.

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"Los habitantes de calle lo que más necesitan en este momento son puntos de agua potable, están incluso tomando de caños", señala indignado.

El Distrito responde que este año ha acogido en sus centros de atención a más de 1.900 sintecho y le ha brindado ayuda a por lo menos dos mil en el terreno. El problema, sostiene, es que muchos no quieren salir de las calles o son instrumentalizados por bandas de microtráfico.

"Tenemos tres sentencias de la Corte que nos impiden contra la voluntad, si no es una decisión propia del ciudadano o ciudadana habitante de calle, proceder a resocializar", explica Daniel Mora, de Integración Social.

Además de la alimentación, en los cambuches preocupa la salud. Aquí son comunes las heridas por riñas y el dolor de muelas. Claro, también asusta la pandemia.

"No hay quién dé tapabocas o medicinas", anota Orlando.

Según la Secretaría de Salud, en Bogotá se han identificado 1.923 habitantes de calle contagiados con COVID-19. Sin embargo, en la ciudad invisible hay una plaga más triste: la soledad.

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"Ella (una muñeca) porta el aviso porque a mí me da pena pedir y dice: 'ayuda humanitaria'. Ella se llama Luz Estela (¿tan chiquita y ya está pidiendo?). Diga: 'toca porque qué más hago'", comenta una abuela.

Para ellos, que nada ni a nadie tienen, su única y verdadera compañía son muñecas como Luz Estela, los amigos de cuatro patas y el 'socito' del cielo.

"Dios no nos quiere, Dios nos ama, pero necesitamos mucha ayuda de ustedes. ¿Si quedé grabada?", se pregunta, entre sonrisas, otra habitante de calle.

Si quiere ayudar a esta población, puede comunicarse con el Banquete del Bronx o la Fundación Callejeros de la Misericordia .

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