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"No sé en qué momento me incrustaron la navaja": relato de patrullera atacada por vándalos en Bogotá

Yésica Lorena Patiño hace parte de los 193 policías que resultaron lesionados en los disturbios. Narró cómo la golpearon mientras estaba tirada en el piso.

No solo cientos de civiles resultaron afectados por las protestas que se desataron tras el homicidio de Javier Ordóñez . También hubo policías heridos, varios de ellos por impacto de bala.

La patrullera de Tránsito Yésica Lorena Patiño fue una de las agentes atacadas por vándalos, justo cuando se dirigía a apoyar a sus compañeros del CAI Venecia, el cual era atacado por varios encapuchados.

“Unas cuadras antes de llegar empiezan a tirarnos piedras, el compañero que yo llevaba pierde la estabilidad de la motocicleta con una piedra que le lanzan y él lo que hace es impulsarse al lado derecho, porque llevaba un escudo, y él mismo me hace caer a mí de la motocicleta”, contó.

En ese momento, dijo, “solamente escucho ‘se cayeron, se cayeron’. Yo intento levantarme y lo único que veo es que vienen muchas personas hacia mí corriendo. Mi acción fue bajarme el visor del casco y ya pues esperar a ver qué pasaba”.

Fue en el piso donde recibió un ataque indiscriminado.

“Empezaron a pegarme patadas, el cuerpo lo tenía muy caliente, no sé en qué momento me incrustaron la navaja”, narró.

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Según ella, los médicos le dijeron que fue una fortuna que el puñal, que tuvo por más de 20 horas en la pierna, se quedara en su cuerpo.

“Donde la pueden sacar me hacen más daño”, señaló la patrullera.

“La persona que me la incrustó, yo creo que en el momento de sacarla, pues no pudo y quedó con el mango en la mano y ahí me quedó la navaja incrustada”, detalló.

Mientras sus compañeros la llevaban al hospital, otro uniformado llamó a la mamá de Yesica, doña Julia Daza, que vive en Boavita, Boyacá.

“Hice maletas y me vine a las cuatro de la mañana, llegué acá como a las 12:30 directo al hospital”, contó la angustiada mujer, que solo pudo hacer una cosa cuando se reencontró con su hija: “la abracé… no le dije nada”.

La navaja en la pierna, indicó la patrullera Yesica, “me afectó una parte del fémur”.

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Incapacitada y con dificultades para caminar, la uniformada envió un mensaje a los violentos: “si pensamos en seguirnos desquitando, en seguir haciendo daño, jamás vamos a terminar bien”.

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