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Salvan la mano a policía: un violento se la quitó de un machetazo cuando atendía una riña

El uniformado, que en su momento tomó la extremidad y se la llevó, fue sometido a una cirugía de nueve horas. Esta es la historia.

A un patrullero de la Policía de Bogotá le cortaron su mano derecha con un machete cuando atendía una riña. El uniformado, en medio de la angustia, la recogió y la llevó hasta el hospital para que los médicos se la reimplantaran.

“Me encontraba realizando labores diarias de patrullaje y control, la central de radio de la Policía Nacional nos informa de un caso de una riña múltiple en el sector de San Cristóbal, en el barrio Aguas Claras”, cuenta el patrullero Jorge Eduardo Yazo.

Al llegar al lugar, la situación se salió de control y fue agredido en varias oportunidades.

“La verdad, nos empiezan a golpear con objetos contundentes, palos y ya empiezan a sacar armas cortopunzantes, tipo machetes y demás”, recuerda.

En medio de la riña, que fue dada a conocer por el Ojo de la Noche , un hombre lo atacó con un machete.

“La reacción mía fue dar un paso hacia atrás y luego colocar las manos para proteger la integridad. Como resultado, me da la amputación de media mano del brazo derecho”, describe.

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Pese a la gravedad de sus heridas, el patrullero Yazo manejó la situación con frialdad.

“Yo mismo cojo la mano con la mano izquierda y con la mano derecha sangrando, asimismo, me hacen el traslado”, afirma.

Los médicos reconocieron que los protocolos de manejo del órgano, una vez amputado, fueron los adecuados y permitieron que fuera salvado.

La mano la empacaron muy bien, venía en una bolsa plástica con una compresa húmeda y el hielo por fuera, para no quemarla, entonces venía muy bien preservada, afortunadamente”.
Hernando Laverde, cirujano de mano del Hospital Central de la Policía.

Allí inició una larga cirugía para reimplantarle la mano.

“Esta cirugía demoró nueve horas, es bastante compleja porque el paciente, si a uno le corta la mano, es como un tronco, es más fácil ponerla a nivel del tronco que al nivel de las ramas porque ya están divididos los nervios”, explica Laverde.

El procedimiento fue un éxito.

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“Es una felicidad, solo me queda agradecerle a mi Dios que le haya dado ese poder a ese cuerpo médico”, dice el patrullero Yazo.

Por ahora, el patrullero Yazo sigue en recuperación, con la esperanza de que en unos meses recupere la mayor parte de la movilidad de su mano diestra.

Además, espera que los agresores sean recapturados, pues fueron dejados en libertad.

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