9:48 am - 30 de Marzo de 2018

Templo del Voto Nacional, vecino de la desaparecida calle del Bronx, reabrió sus puertas

La Basílica Menor, ubicada en el centro de Bogotá, se considera un gran símbolo de la paz en Colombia y representa el fin de la Guerra de los Mil Días.

La edificación ha sido restaurada ante el abandono que sufrió por muchos años debido a la inseguridad de la zona del Cartucho y el Bronx. 

En 1902 la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, que estaba en proceso de construcción desde 1881, fue convertida en el símbolo de reconciliación entre los conservadores y liberales luego del conflicto fratricida conocido como la Guerra de los Mil Días (1899 - 1902).

Desde ese año, el templo pasó a llamarse la Iglesia del Voto Nacional y fue ornamentado con elementos que simbolizaran el “nuevo” comienzo político de Colombia.

La palabra ‘Pax’ inscrita 200 veces por todo el lugar, el escudo nacional custodiado por varios ángeles en la fachada y una cúpula con un vitral de la bandera de Colombia, fueron algunos de los símbolos escogidos para decorar el “voto” entre rojos y azules para mantener la paz.

El conflicto bipartidista, no obstante, se reavivó años después en las regiones y la importancia del templo se diluyó.

El barrio del Voto Nacional quedó acorralado por la inseguridad y microtráfico; así, pasó de ser una de las iglesias más importantes del país a ser un templo casi que en completo abandono.

Sin feligreses que se preocuparan por cuidar el santuario, el Voto Nacional cayó en la ruina.

Solo hasta la intervención de la calle del Bronx, la Alcaldía de Bogotá se preocupó por intervenir la Basílica Menor y restaurarla a su esplendor anterior.

“No veníamos porque antes esto era muy terrible para entrar”, asegura Emelina Romero, creyente que celebró la reapertura.

“Se hizo la consolidación estructural pero también toda la recuperación del aparato decorativo de la fachada. Esta es una fachada como ninguna. Ya terminamos esa primera parte por un valor de 3.500 millones de pesos”, declaró Mauricio González, director del Instituto de Patrimonio Cultural.

Con la primera etapa de restauración ya completada, el templo del Voto Nacional reabre sus puertas para las celebraciones de Semana Santa.

“Que la Semana Santa de este 2018 deje una huella bonita en el corazón, no solo de los que aquí nos reunimos sino también de todos los colombianos. Que demos el primer paso hacia el otro, primero hacia Dios, luego hacia el otro y hacia nosotros mismos. Este es el gran paso de la reconciliación”, deseó el padre Darío Echeverry, párroco de la Basílica.

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