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Testimonio de hombre que venció al COVID: despertó de coma del que su familia pensó no volvería

Su esposa dijo que estaban "muy asustados", pues tenía los pulmones en una condición crítica. Mes y medio después, abrió los ojos desorientado, no podía hablar y tampoco moverse.

Néstor Julio Bello estuvo durante dos meses en una unidad de cuidados intensivos en Bogotá, tras contagiarse con coronavirus COVID-19 . Ingresó al centro asistencial con dificultad respiratoria, cayó en coma tras entrar a la UCI y, cuando volvió a abrir los ojos, quedó desorientado.

Casi pierdo la vida, casi la pierdo, porque llegué a cuidados intensivos y hasta ahí me acuerdo todo. Al mes y medio volví en sí y pregunté '¿dónde estoy?', '¿dónde estoy?'”, dijo.

Estaba en la unidad de cuidados intensivos del hospital San Blas para pacientes con COVID-19. Desde la cama, Néstor miraba a su alrededor y trataba de entender qué pasaba, queriendo saber de su familia y por qué había perdido el habla.

Yo me desperté y miraba y miraba, me decían ‘enfermera, don Néstor está asustado’, yo le movía la cabeza, porque había perdido la voz”, afirmó el hombre, quien en ese momento tampoco podía moverse.

Mientras Néstor luchaba por su vida, en su casa, su familia oraba por un milagro.

Los médicos nos decían que él tenía los pulmones totalmente cristalizados, estábamos muy asustados con él”, señaló su esposa, Martha Cecilia Ramírez.

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Con el paso de los días, la salud de Néstor se deterioraba y su familia, ya resignada, solo esperaba lo peor.

“Realmente, nosotros no creíamos que él volvía con nosotros por lo que pasó”, aseguró Martha.

Néstor le había ganado la batalla al virus que solo en tres días de esta semana ya ha cobrado la vida de 1.268 colombianos. Por eso, hoy más que nunca, este paciente, además de ser un testimonio de vida, alza su voz para aquellos que como él no creían en el coronavirus.

No pudimos contar todas las inyecciones que me colocaron, chúcenme, sáquenme sangre, hasta en la punta de los dedos me la chuzaban, el ombligo me lo chuzaban”, expresó.

Tras recuperar la conciencia, los mensajes y videollamadas no solo eran para este hombre de 55 años, sino también para sus ángeles que lo cuidaron día y noche.

“Cuando hacían la videollamada, se comunicaban con nosotros yo siempre les decía que Dios los bendiga, que bendiga sus manos, porque ellos están exponiendo la vida de ellos también con los que se encuentran en la UCI, salvando vidas, pero exponiendo las de ellos”, apuntó Martha.

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Pasaron dos meses para que Néstor se reencontrara con su esposa, llegó a recogerlo y se despidieron en medio de aplausos, pero esta vez no eran para el paciente, sino del paciente para el personal que le salvó la vida.

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