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Megaminería, ¿la sombra que amenaza al majestuoso páramo de Santurbán?

Megaminería, ¿la sombra que amenaza al majestuoso páramo de Santurbán?

Ambientalistas temen se arriesgue “nuestra fábrica de agua por excelencia”, pero Minesa asegura que traerá beneficios a la región.
Esta discusión volvió a tomar vida luego de que la Corte Constitucional derogara la resolución que delimitó al páramo porque no se consultó con la comunidad sobre los proyectos mineros en la región. ¿Qué viene ahora para los recursos naturales del país?
Enclavado en la cordillera oriental, entre Santander y Norte de Santander, el páramo de Santurbán es uno de los más biodiversos del mundo. Sus 99 mil hectáreas albergan 26 lagunas, hondas y cristalinas, ubicadas entre los 3.000 y 4.400 metros sobre el nivel del mar.
Un territorio majestuoso, lleno de frailejones límpidos, 456 variedades de plantas y 293 especies de fauna, que provee el agua a 2,2 millones de personas. Se podría decir que en Santurbán no hay imágenes sino postales.
¿Están amenazadas esas postales por la megaminería?
“Páramo de Santurbán es nuestra fábrica de agua por excelencia, entonces debemos proteger nuestra agua y el agua de las generaciones futuras”, asegura Erwing Rodríguez, del comité de defensa, que lleva años batallando por frenar la exploración y explotación de oro en los alrededores de esas tierras paramunas.
Sin embargo, en esta historia falta otro actor fundamental y es Minesa, quien solicitó el 28 de agosto una licencia ambiental para explotar una mina subterránea en la región. Tras siete años de estudios, Juan Camilo Montoya, director general de la compañía, ve un panorama diferente.
“El proyecto Sotonorte es una mina subterránea fuera del páramo de Santurbán que va a generar un impacto muy positivo sobre la región, con una gran cantidad de generación de empleo, sin utilizar cianuro ni mercurio” dice.  
Rodríguez le responde: “Minesa piensa remover, para un proyecto a 25 años, siete mil toneladas diarias de roca, lo que equivale a siete veces lo que recibe el relleno sanitario de Bucaramanga en basuras al día. También van a utilizar 35 mil toneladas de explosivos durante toda la fase de su proyecto, entonces es imposible que no se vaya a afectar Santurbán y sus ecosistemas circunvecinos que de por sí son considerados frágiles y vulnerables”.
En Bucaramanga, las personas están inquietas porque, dicen, la explotación de recursos trae destrucción. Además, piden que la comunidad sea escuchada.
Esta controversia no ha podido zanjarse por vías de la concertación y una tutela fallada por Corte Constitucional promete atizar aún más el debate.
Según el fallo, cuyo ponente fue el magistrado Alberto Rojas, la resolución que delimitó el páramo de Santurbán quedó mal hecha.
"Ministerio de Medio Ambiente no efectuó una convocatoria pública y abierta para entablar un diálogo con la comunidad (...) la ciudadanía no tuvo un escenario donde pudiera debatir en torno a la regulación y lograr un consenso razonado", explica el texto.
El alto tribunal derogó esta resolución, pero difirió sus efectos por un año, es decir, en ese lapso deberá surtirse un nuevo proceso de consulta con la comunidad. Sobre el concepto de participación, la corte fue enfática:
“No se considera participación cuando las autoridades convocan a la comunidad para que escuche una delimitación del páramo que ya se adoptó".
También ordenó a minambiente iniciar un proceso de restauración y descontaminación de las áreas del Páramo de Santurbán en coordinación con el Ministerio de Minas.
Para el experto en páramos, Carlos Sarmiento, esta decisión va empoderar aún más a las comunidades afectadas con la minería. “Abre una puerta muy interesante a los temas de participación ciudadana en materia de decisiones ambientales”, sostiene.
Ante la incertidumbre jurídica que produce este fallo queda la pregunta, ¿qué va a pasar con la explotación de Minesa?
“Tenemos toda la información técnica que demuestra que al páramo de Santurbán no le va a pasar absolutamente nada, su vegetación va a mantenerse en las mismas condiciones en que está”, insiste en defender Juan Camilo Montoya.
El minero tradicional Fabio Maldonado se inclina por un punto intermedio, reconoce los impactos, pero cree que se pueden buscar maneras de compensarlos.
Mientras la locomotora minera quedó en veremos, por ahora, un dato que, más allá de la generación de empleo, casi nunca se ventila en estas discusiones: Colombia posee 2,9 millones de hectáreas de páramo que constituyen casi la mitad de los ecosistemas paramunos del mundo.

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