6:14 pm - 7 de Junio de 2019

Diez fincas del fallecido ‘Ñeñe’ Hernández fueron ocupadas por la Fiscalía

Autoridades creen que el esposo de María Mónica Urbina, asesinado en medio de un atraco en Brasil, tendría vínculos con la red criminal de Marquitos Figueroa.

Las autoridades investigan si el ganadero, junto a otros comerciantes del Cesar, patrocinaba económicamente los asesinatos cometidos por la organización ilícita.

En los operativos, que tuvieron lugar en los departamentos de Cesar, La Guajira, Magdalena, Bolívar, Cundinamarca y Santander, también se ocuparon los bienes de varios familiares de Marcos Figueroa y de Armando de Jesús Gnecco Vega, conocido como ‘Mandarino’ y quien actualmente se encuentra en juicio oral por el asesinato del exdiputado del Cesar Efraín Ovalle Oñate.

Los bienes incautados, entre los que se encuentran 96 carros, 8.000 cabezas de ganado y 92 propiedades repartidas entre apartamentos, haciendas, 8 empresas, 18 establecimientos comerciales incluyendo estaciones de servicio, excederían el valor de un billón ochocientos millones de pesos.

Según las investigaciones, la estructura de alias ‘Marquitos’ sería responsable de varios crímenes, en los cuales José Guillermo ‘Ñeñe’ Hernández y Armando de Jesús Gnecco Vega habrían participado como determinadores.

Entre los asesinatos más sonados se encuentra el de Oscar Eduardo Rodríguez, hijo de Carlos Rodríguez Gómez y dueño de la antigua Boutique y Sastrería GQ, quien, cuando se disponía a regresar a su residencia en un carro propiedad de su padre, fue ultimado a tiros.

Más tarde el papá de la víctima denunció ante la Fiscalía que sospechaba que el ataque iba dirigido a él y no a su hijo, y que se habría ordenado para evitar el pago de una deuda que algunos ganaderos, entre ellos el ‘Ñeñe’ Hernández, sostenían con él.

‘Marquitos’ Figueroa y su organización también son señalados por el triple crimen de Dilger Becerra Ramírez, abogado asesor del Ministerio de Transporte en el Departamento de La Guajira, Iván Martínez Aroca, comerciante, y Alejandro Bonivento, arquitecto, en el 2011 en Riohacha.

Las víctimas, quienes se movilizaban en una camioneta por las calles de la capital de La Guajira, fueron acribilladas por hombres armados con fusiles AK-47 y pistolas 9 milímetros. 

Los testigos del ataque relataron que el vehículo quedó hecho un ‘colador’ por la forma indiscriminada en la que le dispararon.

Asimismo, se relaciona a la red criminal con el homicidio de Yandra Brito y por el cual fue condenado el exgobernador de La Guajira ‘Kiko’ Gómez Cerchar. 

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Colprensa
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