4:35 pm - 26 de Mayo de 2019

El ADN de estas mujeres y hombres en Atlántico ha logrado crear un producto de exportación

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La actividad que han ejercido con el tiempo pasó de ser solo un hábito a convertirse en fuente de ingresos de cientos de personas en una pequeña población.

Hablar de las mochilas de Chorrera, en Atlántico, es contar la historia de una habilidad transmitida de generación en generación en ese corregimiento.

“Nuestros abuelos que se dedicaban a la agricultura tejían sus abarcas, tejían las mochilas, donde traían lo que traían del monte, de la parcela, la yuca, todo eso lo guardaban ahí", explica Yamelis Molina, representante de la Asociación de Artesanas de Chorrera.

Esta población, ubicada a unos 40 minutos de barranquilla, cuenta con un poco más de 1.300 habitantes, y es común encontrar a mujeres y hombres tejedores, una costumbre que es fuente de ingresos para muchas familias, aunque era una actividad poco valorada.

“Eran cosas que la artesana lo hacía por necesidad, porque tenía que ganar algo y a la vez cuidar a los niños. De ahí que nosotros decidimos organizarnos para que se valorara la mano de obra de lo que hacíamos", comenta.

A partir del año 2002, 36 mujeres conformaron lo que es hoy la Asociación de Artesanas de Chorrera, integrada por 130 personas, una iniciativa productiva conocida como arte y tejido a la que se sumaron también los hombres.

“Digamos que hemos mejorado la calidad de vida a través de este arte", señala Yamelis.

Les va tan bien que en la actualidad venden entre 430 y 450 mochilas mensuales, de las cuales 280 son exportadas.

“Clientes en China, Japón, Luxemburgo, México, Estados Unidos, España. Estos clientes tienen un pedido mensual que ya está establecido", afirma la representante de los artesanos.

La artesana Nelvis Tilano destaca que es “algo increíble” que sus mochilas y su trabajo se conozcan en otros países.

Los beneficios de su trabajo son incontables. "Con el dinero que estamos aprovechando acá, estamos terminando nuestra casa", asegura el artesano Rafael Palma.

"Nosotros vendemos marca y si queremos estar a la vanguardia con colores y todo eso, tenemos que trabajar con calidad", anota, por su parte, Leonel Urueta, coordinador de control de calidad.

La misión de la Asociación de Artesanas del corregimiento Chorrera ha trascendido y ha ido más allá de la comercialización de las mochilas, pues ahora también trabajan en una iniciativa de turismo comunitario.

Dicha iniciativa, apoyada por el Ministerio de Turismo, permite a los visitantes un recorrido por los lugares más emblemáticos del corregimiento y los personajes importantes, y de esta manera garantizar una experiencia cultural basada en la historia de su arte y su tejido.

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