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En Córdoba consiguen agua “a mil pesos la latica” ante sequía que los azota

En La Guajira, los habitantes sedientos caminan kilómetros para conseguir el líquido y volver con él a lomo de hombro o cargándolo en la cabeza.

Córdoba y La Guajira están padeciendo por la sequía, que ya genera estragos en más de 70 poblaciones rurales de Montería, así como en Chinú, Ciénaga de Oro, Los Córdobas y Puerto Escondido, lugares en los que ya se declaró la calamidad pública.

“La situación es que agua no hay, porque antes la cogían por ahí de los pozos y ya hoy todo eso se ha secado”, dice Vicente Pestana, uno de los afectados.

“No tenemos agua primeramente para beber, nada, compramos el tanquecito gracias a una señora que recoge ahí a mil pesos la latica, esa es la situación mala que tenemos con esta agua”, comenta Alfonso Cañabera, otro damnificado por la sequía.

Por eso, Darío Díaz, otro afectado, hizo un llamado para tener qué beber: “En pleno siglo XXI y todavía nosotros luchando con esa agua de estanco”.

A través de carrotanques, las autoridades locales llevan agua potable a las comunidades en Córdoba, donde se estima que unas 150 mil personas están padeciendo por la temporada seca.

En La Guajira son las comunidades wayú las que sufren por la sequía, que ha provocado incendios que han arrasado con decenas de cultivos.

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Los más afectados son los habitantes de Riohacha, Manaure y Uribia.

Cristian Deluque, uno de los indígenas que sufre por la temporada seca, dijo que su huerta desapareció.

"La temperatura nos está jodiendo, nosotros teníamos sembrado melón, entonces la temperatura más la brisa ya perdimos todo lo que habíamos sembrado en el mes de enero", sostuvo.

Irene Mengual contó que deben buscar "una carretilla, dos pimpinas o dependiendo de lo que uno pueda y ya con el agua que viene salubre, lavamos y nos bañamos".

Quienes viven en zonas alejadas a fuentes de agua, como Mariela Epiayú, deben andar hasta cuatro kilómetros para saciar la sed de los niños y los animales.

"No tenemos agua, ni jagüeyes cerca, ni pozos, ni molinos, solo buscamos el agua allá lejos, caminando, llevando el agua en los hombros o la cabeza", dice.

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Municipios cercanos a estas comunidades han entregado cientos de litros del líquido, pero no es suficiente para resolver las necesidades de los indígenas.

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