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5:18 am - 18 de Diciembre de 2017

“Como no tengo rabo de paja, me acerco a la candela”: Iván Duque

En entrevista con Noticias Caracol, el candidato por el Centro Democrático habló del proceso de paz y de sus planes de gobierno si llega a la Casa de Nariño.

¿Lo sorprendió haber quedado de candidato del centro Democrático?

Duramos trabajando mucho tiempo. Fue una campaña que empezó hace más de año y medio, recorriendo el país, Creo que esto ha sido fruto de un trabajo muy intenso y me siento muy contento de tener ahora una candidatura respaldada no solamente por las bases y los afines, sino también por un gran número de colombianos.

Y por Óscar Iván Zuluaga, que era el gran alfil del Centro Democrático hace cuatro años…

Yo empecé esta candidatura emulando con él y con Carlos Holmes Trujillo. Él retiró después su candidatura, después llegaron otros precandidatos y la verdad es que yo nunca hice la campaña pensando en si había o no contendores. Era el reto de todos los días, recorrer el país y conseguir más afectos y respaldos de la ciudadanía.

Uno de los grandes interrogantes de su candidatura, es qué papel jugaría Álvaro Uribe en una eventual presidencia suya.

He dicho algo muy importante, nosotros tenemos que pensar como trabajo en equipo. Somos un partido que se ha ido formando y que ha ido demostrando que puede tener un liderazgo y capacidad de presentación de proyectos que le sirven al país. Hemos sacado casi 11 leyes de la República. Qué espero yo, ser el próximo presidente de los colombianos. Segundo, yo quiero ver a Álvaro Uribe liderar la bandada de Gobierno en el Congreso. Ojalá ese líder de la bancada de Gobierno en el primer año pueda presidir el Congreso para que pueda haber un trabajo en equipo entre el presidente de la República y el presidente del Congreso y sacar una ambiciosa agenda de reformas que Colombia necesita.

Si el expresidente Uribe quisiera volver eventualmente a la presidencia de Colombia, ¿usted impulsaría una reforma constitucional para que él pudiera ser candidato nuevamente? 

Primero, Colombia ya no tiene reelección. Segundo, que también es importante, queremos es hacer un gran gobierno para Colombia, en equipo, con él desde el Legislativo. Con los compañeros que nos acompañaron en esta contienda. Pero adicionalmente invitando a todos los colombianos para un gobierno que nos permita mirar hacia el futuro, pensar en grande, unirnos en los temas grandes que Colombia necesita.

Usted estudió en Estados Unidos, usted sabe que lo que hacen los expresidentes en ese país.

Algunos, sí.

Hacen todo menos política. Obama está rompiendo esa tradición porque se le está metiendo a Donald Trump mucho en la política, ¿qué opina de un expresidente tan activo?

En Estados Unidos sí hay antecedentes importantes por ejemplo John Quincy Adams cuando dejó la presidencia, estuvo muchos años en la Cámara de Representantes. Y recientemente. Cuando uno ve casos como el de Clinton. Clinton estuvo ejerciendo un papel muy importante dentro del Partido Demócrata. Uno ve figuras como Gerald Ford, que participó muchísimo en la renovación del Partido Republicano y apoyó fuertemente la candidatura de Reagan.

A George Washington le ofrecieron ser presidente vitalicio y dijo que no quería…

Lo dejó por ocho años solamente. No se pueden mirar comparaciones, pero si usted me pregunta, ya sé para dónde va, lo que uno espera de una persona que ha gobernado bien a Colombia, que hoy líder aun partido, que hoy está aspirando nuevamente al Congreso, es que siga ayudando a la renovación del liderazgo que es lo que hemos visto.

Pero dentro del CD hay personas que no lo quieren a usted, o que han mostrado un descontento con su candidatura. Cómo son esos roces, cómo piensa lidiar con eso.

La política a veces trae cosas muy similares al fútbol, Generan pasiones y a veces enceguecimiento. Uno tiene que pensar en las cosas grandes, en la política con P mayúscula. Hice una campaña recorriendo el país con alegría y con propuestas. Cuando me llegaban ataques, más propuestas. Cuando decían cualquier cosa, seguimos hablando con la ciudadanía. Cuando había ataques bajos, obrar con altura. El país se merece hoy una discusión amplia sobre los problemas nacionales. Yo quiero hablar sobre cómo vamos a recuperar la economía, qué vamos a hacer para recuperar la legalidad cuando tenemos fronteras invisibles en tantas ciudades. Qué vamos a hacer para enfrentar el microtráfico, qué vamos a hacer para que los cultivos ilícitos dejen de ser el combustible de los grupos armados ilegales. Qué vamos a hacer para que esas disidencias no se conviertan en amenazas latentes en tantas regiones del país y yo quiero soñar con un país donde los empleos formales sean transformadores.

Todos queremos eso…

Sí, pero lo tenemos que hacer con unas políticas claras que son las que estamos planteando. Usted dice, me voy a detener en esas cosas, no. Hoy estoy haciendo un llamado a la unidad. Lo dije el día en que gané la nominación, no reconozco enemigos en el Centro Democrático. Los quiero invitar a todos a construir una propuesta que invite a los colombianos a pensar en grande.

¿Usted qué ha gerenciado en la vida?

He tenido distintas responsabilidades. Estuve en el Banco Interamericano de Desarrollo una responsabilidad muy grande, que era manejar una unidad que estaba encargada de desarrollar proyectos sociales. No solamente en el área metropolitana de Washington. También trabajamos haciendo proyectos en lugares apartados de América Latina. Hicimos además uno de los caminos que más me ha entusiasmado que es la promoción de las industrias de la creatividad. Y adicionalmente tuve que participar en muchas decisiones importantes de Gobierno cuando hice parte del equipo económico durante 8 años del presidente Uribe, acompañando a Roberto Junguito, acompañando inclusive a Óscar Iván Zuluaga y fui uno de los responsables de la negociación de la capitalización del Banco Interamericano de Desarrollo. La experiencia mía es variada y quizás interesante porque he tenido experiencia internacional, académica, intelectual y ahora como Legislador, llegar al Congreso y sacar cuatro leyes que le sirven a los colombianos. A mí me decían, eso es imposible desde la oposición. Ahí están las cuatro leyes: ampliar la licencia de maternidad de 14 a 18 semanas para mejorar la conexión de la madre con los hijos, la promoción de las industrias creativas, desfibriladores en lugares públicos y algo de lo que me siento también profundamente orgulloso, que los padres puedan hacer retiros también de sus cesantías y pensar en ahorrar para los seguros educativos de sus hijos y dejarles organizada la educación superior.

¿Qué fue lo que pasó en Brasil en esa reunión de Odebrecht?, ¿por qué Óscar Iván Zuluaga tiene encima esa sombra y usted no?

Primero que todo ya el consejo Nacional Electoral se pronunció sobre esa materia. El CNE no solo absolvió a Óscar Iván Zuluaga, sino que dejó absolutamente claro cuál fue mi participación en una visita ocasional para conocer a un publicista. Yo no tengo ninguna responsabilidad ni administrativa ni contable ni financiera. Entonces, yo qué he dicho siempre, la verdad. Y qué hice, además, que se lo dije a los colombianos: yo en el mes de enero de este año denuncié ante la Superintendencia de Industria y Comercio a Odebrecht por valerse de un soborno para ganar un contrato violando el régimen de competencia. Si yo tuviere rabo de paja, ¿usted cree que yo habría hecho eso? Como no tengo rabo de paja me acerco a la candela. Deje claro cuál fue mi participación allí. Y puede tener absolutamente claro que lo que vamos a combatir acá es que las empresas que obren con actitud fraudulenta, las empresas que pretendan corromper a un funcionario, las vamos a perseguir y les vamos a quitar todo su patrimonio.

En su plan de Gobierno, el punto tres por ejemplo habla de prohibir constitucionalmente la existencia de narcotráfico como delito político conexo. El narcotráfico no podrá ser un delito amnistiable en Colombia, ¿cómo piensa hacerlo?

Hay que hacer una reforma constitucional. Porque es que el narcotráfico ha sido el combustible de la ilegalidad en Colombia. Entonces, no es que haya narcotraficantes clase A y B. El narcotráfico es un delito supremamente grave. Lo que tenemos que dejar claro es que el narcotráfico debe ser un delito, primero, autónomo y sancionable. Y no se puede buscar el narcotráfico como un vehículo para financiar, promover u ocultar la rebelión, como quedó en los acuerdos. Porque qué termina ocurriendo, sigue siendo el combustible de bandas criminales, sigue siendo el combustible de disidencias. El narcotráfico tenemos que enfrentarlo y una de las primeas formas de hacerlo es dejar claro en la constitución que no puede ser un delito conexo al delito político.

Eso aplicaría eventualmente en un acuerdo con el ELN, pero a las FARC ya no…

Tiene implicaciones para el futuro, estoy de acuerdo, pero es necesario tenerlo. El tema no es que las FARC ya no, hoy tenemos más de 1.000 efectivos de las FARC que están entre organizaciones que se llaman entre comillas disidentes, que están generando amenazas y se están lucrando del narcotráfico. Y entonces, como vieron que las FARC se beneficiaron con ese tipo de herramientas, se sienten que el día de mañana cuando ganen mayor solvencia armada van a tener el mismo privilegio. Hay que decirle al país con claridad, el narcotráfico no puede ser un delito amnistiable.

¿Qué le gusta del proceso de paz?

La desmovilización, el desarme y la reinserción, lo dije siempre públicamente, de la base guerrillera porque ayuda que personas que estén en esas organizaciones puedan hacer un tránsito a la vida civil. Eso me parece que es importante. Yo celebré en su momento que también tuviéramos un buen monitoreo internacional, aunque yo creo que se presentaron fallas también. Pero lo negativo es lo que nos preocupa a todos y por eso hay que hace esas reformas, es que el narcotráfico no siga siendo amnistiable. Dos, que la erradicación y la sustitución sean obligatorias y no voluntarias. Tres, que las armas escondidas que no fueron entregadas para su destrucción y los dineros escondidos que no fueron entregados para reparar a las víctimas impliquen que hay un delito nuevo, se pierdan los beneficios y caiga todo el peso de la ley. Y la última, yo creo que una justicia especial no puede permitir que los máximos responsables lleguen a cargos de elección popular sin haber cumplido con sus penas.

¿Usted ha visto algún proceso de paz en el mundo en que los máximos victimarios hagan ese proceso para irse a la cárcel?

Esa es la diferencia. Hay muchos procesos de paz que se hicieron antes de la vigencia del Estatuto de Roma. Colombia entró con más de 120 países al Estatuto de Roma para que no quedaran esos crímenes en la impunidad. Hoy lo que tenemos es un grupo de cabecillas que ya son candidatos a la Presidencia y candidatos al Congreso sin siquiera haberse presentado a la justicia que ellos mismos ayudaron a confeccionar, sin haber reparado a las víctimas, sin haber dicho toda la verdad y sin siquiera haber cumplido las penas que ellos mismos ayudaron a configurar. Eso es una burla al país, es un mecanismo de impunidad y nosotros debemos ser muy claros a los colombianos: la impunidad engendra nuevas violencias.

Si un guerrillero está viendo esta entrevista y piensa que usted va a ser presidente, ¿usted no cree que al oírlo dice, yo más bien me voy a esta zona de concentración y me dedico a hacer lo que he hecho toda mi vida que es delinquir no sea que llegue este señor y se dañen los diálogos?

Al contrario, el mensaje que le estoy dando a ese guerrillero es decirle, yo estoy de acuerdo con que usted se desmovilice, se desarme y se reinserte. Es más, yo seguiré ofreciendo la desmovilización, el desarme y la reinserción individual, rápida, generosa.

¿Pero para qué?, ¿para irse a la cárcel?

No, porque ellos salen de la criminalidad. Lo que estoy diciendo es que a la base hay que permitirle esa transición. Pero donde hay que enfocarse es en los máximos responsables.

Es decir, usted no permitiría que ni ‘Timochenko’, ni ‘Santrich’, ni ninguno de esos cabecillas del secretariado, hagan política.

En eso creo que es donde está el error. Porque lo que los colombianos hubieran esperado de todo esto, por lo menos par ano sentirse humillados, es más, cuando estuvimos en la campaña de plebiscito yo siempre dije lo que hoy está pasando. Y el Gobierno decía, de ninguna manera, ellos primero van a cumplir sus penas. Mentiras, hoy ya son candidatos y muchos de ellos no necesitan sacar un voto porque ya están elegidos y las curules se las entregaron independientemente de la votación que saquen. Entonces, si hubieran hecho una transición a la política y por lo menos hubiesen tenido la firmeza con el país, por lo menos el sentido de contrición de decir: no, los cabecillas vamos a presentarnos, vamos a cumplir las penas, vamos a decir toda la verdad, vamos además a reparar a las víctimas, por lo menos habría algo de credibilidad.

¿Y no hay también una humillación a las víctimas directas? Me refiero a las 16 curules que  negaron en el conflicto para la víctimas del conflicto.

Esas curules había que garantizarse efectivamente para las víctimas. Tal como estaba configurado el acto legislativo era una forma por la que por la puerta de atrás le querían entregar ese manejo a organizaciones afines a las FARC.

No necesariamente, había gente como Léiner Preciado que es uno de los grandes líderes de Bojayá que se quedó sin la oportunidad, víctima profunda del conflicto. Como él la señora de Tumaco, otra en Chocó, había gente realmente de las regiones…

Sabe que me gusta de la pregunta como usted la plantea. Qué interesante hubiera sido que las curules a dedo se las hubieran entregado a las víctimas y no a los victimarios. Eso hubiese sido un camino que el país habría aceptado. Eso habría sido un camino que los colombianos además lo hubiéramos visto por lo menos con un aplauso. Pero es absurdo, las curules a dedo para los victimarios y, después, el propio gobierno presentó un proyecto confuso y que sabía que por la puerta de atrás se prestaba para que muchas de esas zonas fueran capturadas por esos intereses mezquinos y criminales. Hoy lo que tenemos que hacer es buscar un mecanismo para que las víctimas tengan una verdadera representación y además sean garantes de que quienes tanto los amedrentaron, que quienes tanto les generaron dolor, paguen por esos delitos.

¿Usted estaría dispuesto a sentarse a negociar con el Clan del Golfo?, ¿con las disidencias de las FARC en Tumaco que tienen tan aterrorizado a Nariño?, ¿a continuar un proceso de paz con el ELN?

El mensaje para el criminal tiene que ser claro. Un Estado no puede sentarse a negociar con los criminales de tú a tú. El mensaje para ese tipo de bandas tiene que ser: el Estado le ofrece a usted la desmovilización y el desarme rápido, usted necesita además que sus cabecillas tengan claro que es, o la persecución ofensiva del Estado o ir y cumplir unas penas. Eso es lo que toca decirles a esos criminales. Pero el Estado no puede estar en un menudeo hablando de tú a tú, porque lo que termina ocurriendo es el precio al criminal. Ahora, hay que permitir que esas bandas también voluntariamente se empiecen a desarticular porque el Estado les está diciendo, o lo hacen voluntariamente o va el Estado por ello. Yo me la quiero jugar por una cosa, algo que nuestra generación ha vivido siempre, Colombia necesita un marco de legalidad donde le digamos mirando a los ojos a la sociedad que aquí en Colombia hay que decirle al criminal que el que la hace la paga. Y no seguir siempre negociando porque al negociar lo que terminamos es generando la idea de que el crimen paga permite negociar con el Estado y sacarle ventaja.

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