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Conflicto de guaqueros en zonas mineras de Boyacá: ¿se ve luz al final del túnel?

Vea qué piden estas personas, cómo funciona la actividad que desarrollan, por qué no han podido hacerlo y las alternativas que estudian las autoridades.

Esmeralderos conflicto - 29 de noviembre.jpg

Esta semana en la mina Puerto Arturo en Muzo, Boyacá, centenares de guaqueros franquearon la seguridad e ingresaron a las instalaciones de la empresa Compañías Muzo, exigiendo que les entregaran la tierra resultante de las explotaciones mineras.

“Eso es lo que queremos, que nos den nuestro centro de acopio y nos dejen sacar toda esa carga que tenemos ahí”, dijo uno de los manifestantes.

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Pero para entender mejor este problema hay que devolverse en el tiempo y echar una ojeada a lo que pasaba allí hace 20 años.

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Por esa época la esmeralda se hallaba superficialmente y la extracción se hacía con buldócer. Los dueños del título explotaban la mayor parte y el resultante, conocido como el tambre o la voladora, hoy llamado estériles, eran vertidos a la orilla del río, donde miles de guaqueros arañaban la tierra esperando un golpe de suerte.

Pero los tiempos cambiaron. La piedra preciosa empezó a esconderse en la montaña y eso implicó trabajar en minería de socavón. La extracción a profundidad requiere túneles y maquinaria especializada, es decir, la operación es más compleja.

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Apareció la reglamentación ambiental, normas que le exigen a las empresas no contaminar el medio ambiente y así desapareció la famosa "voladora", cuenta Manuel Castellanos, representante legal de Compañías Muzo.

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“Ellos están queriendo volver al tema de la voladora, era un asunto que se manejaba hasta hace seis, siete años en el cual se le entregaba la tierra a la gente, pero en el 2016 la Policía Ambiental prohibió esta acción debido a que en la quebrada donde lavan su tierra generaban contaminación”, añadió.

Por eso la disposición de esos residuos está contenida en la licencia que otorga la autoridad ambiental, en este caso, Corpoboyacá. “Nos conmina a que los estériles de la mina sean depositados en cierta área de la empresa bajo unas coordenadas muy estrictas que tenemos que cumplir al pie de la letra”, agrega Manuel Castellanos.

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Es decir, el tema es complicado, pues la necesidad y la pobreza agudizada por la pandemia llevó a los guaqueros a protagonizar las incursiones.

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Sin embargo, parece haber luz al final del túnel. En las últimas horas el director de Corpoboyacá dijo que puede existir una posible salida a corto plazo para que los guaqueros puedan beneficiarse de los residuos de la mina, se trata de que “busquen un acuerdo con la comunidad”.

Los residuos podrían ser utilizados, pero en zonas donde impacten las aguas de ríos y quebradas.

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Aunque el ambiente sigue enrarecido, por un lado con la presión de nuevas asonadas de los guaqueros y por otro lado por la presencia del Esmad, las partes siguen buscando fórmulas de entendimiento para evitar que la confrontación llegue a mayores.

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