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El expediente perdido de los falsos positivos

Noticias Caracol revela audios, informes periciales, fotografías de una investigación que desapareció del radar de la justicia hace años en el cual había contundentes pruebas de decenas de ejecuciones extrajudiciales que hoy están en la impunidad.

pies de funcionario del ejercito

En un juzgado penal militar de Carepa, Antioquia, se escribió una historia macabra de falsos positivos de los cuales, hoy, nadie da razón. El expediente perdido fue documentado por un juez de esa jurisdicción que está en exilio, cuya identidad nos reservamos por razones de seguridad.

Cuando el país apenas empezaba a conocer los primeros casos de los falsos positivos en Colombia, un silencioso juez penal militar ya había documentado y entregado a la Fiscalía casi 54 casos de asesinatos a sangre fría al parecer cometidos por militares de la Brigada XVII en el Urabá antioqueño.

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“A raíz de la denuncia de varios hechos que conocía su juzgado y que eran hechos que correspondían a ejecuciones extrajudiciales, él denunció estos hechos y remitió estos casos a la jurisdicción ordinaria y a raíz de esto empezó toda una persecución en su contra. Una persecución al interior de la unidad militar en la que prestaba sus servicios como juez. Pero también una persecución de carácter jurídico por medio de denuncias que lo señalaban de actos de corrupción al interior del juzgado. Todo esto con la intención de tratar de deslegitimar las denuncias que él venía haciendo", afirmó Sebastián Escobar abogado de víctimas de falsos positivos y quién conoce de cerca el caso del juez.

Interceptaciones telefónicas en tiempo real, peritajes y fotografías hicieron parte de las pruebas que recolectó el juez, las cuales demostraban los montajes que hicieron miembros del Ejército para presentar muchos asesinatos como resultados operacionales.

A pesar de esos graves hallazgos, 13 años después muchas de estas evidencias están desaparecidas y el rastro de los crímenes jamás pudo ser recuperado por la Fiscalía. Se trata de un expediente perdido que le costó la carrera y el exilio al funcionario que investigó y cuyos responsables no han sido llamados a responder por los hechos más graves que encabezan esta denuncia.

Noticias Caracol conoció los detalles que salpican al capitán retirado Duván Hernández y a sus superiores. Hasta ahora, él es el único oficial llamado a responder por una mínima parte de lo que está documentado. El resto sigue en la impunidad gracias a que todo un arsenal de evidencias desapareció.

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"Tropas adscritas a la Décima Séptima Brigada neutralizaron en combates durante las últimas horas, seis presuntos integrantes de las bandas criminales al servicio del narcotráfico, bacrim": este es uno de los apartes de un comunicado de prensa en 2008, en los que el Ejército reportaba al país los resultados operacionales en el Urabá. Sin embargo, los levantamientos de los cuerpos revelaron una realidad distinta y macabra.

Noticias Caracol accedió a fotografías de ese operativo, en donde se evidencia el burdo montaje. Entre los muertos había menores de edad. Estos aparecen con granadas en las pretinas del pantalón, algo absurdo ya que nadie llevaría un artefacto de estos ahí por el alto riesgo de que pueda detonarse accidentalmente. Otro de los menores tenía unas botas nuevas puestas revés, y otro tenía impactos a corta distancia. Los exámenes forenses demostraron que ninguno de los menores tenía rastros de pólvora en las manos, aunque los militares afirmaron que recibieron disparos por parte de ellos. En los cuerpos era evidente que varias de las prendas de vestir les quedaban grandes y, como si las irregularidades fueran pocas, los peritos incluso determinaron que posición en la que cayeron no era consecuente con la de un combate.

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"Evidentemente hubo obstrucción y encubrimiento, lo que nos planteamos hoy en día no solamente es el fenómeno como tal de obstrucción de la investigación, sino hasta qué punto este encubrimiento fue un paso más dentro de todo este plan criminal.”, dijo Sebastián Escobar.

Para José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, los llamados falsos positivos fueron una práctica sistemática que se extendió por todo el país y que sólo hasta la entrada en vigencia plena de la Jurisdicción Especial para la Paz -JEP- se empezó a conocer la dimensión de ese horror. Pero, como ocurrió en Carepa, en muchos casos sólo se han identificado a los responsables de menor grado. “La Jep ha cumplido un rol muy importante en el caso de falsos positivos porque estos han estado hasta ahora bajo el conocimiento de la justicia ordinaria y la justicia ordinaria, si bien ha identificado y sancionado con condenas a cientos de suboficiales, algunos oficiales de rango medio, incluyendo por ahí algún teniente coronel y coronel, nunca la justicia ordinaria se atrevió a un general. Los generales fueron el límite de la justicia ordinaria en temas de falsos positivos”.

Mientras el juzgado penal militar evaluaba el inexplicable material pericial recolectado después de “los combates”, el juez investigador escuchaba en interceptaciones telefónicas cómo ocurría el montaje.

En esta conversación del 10 de junio de 2008 el capitán recibe de su superior la instrucción de matar a un hombre al que acababan de capturar:

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Coronel: cuéntemelo, ¿cuántos muertos van?
Capitán: casi me pelan más bien mi coronel
Coronel: ¿casi lo matan? no mató a nadie?
Capitán: no pierda la fe mi coronel
Coronel: no hermano, y se volaron otra vez o qué
Capitán: no pierda la fe, no pierda la fe
Coronel: bueno hermano, eso sí, me llama a mi primero, cuando pele a ese hp me dice
Capitán: si, si, si, tengo uno

La siguiente comunicación del capitán es con un funcionario del CTI, a quien le pide hacer el levantamiento del cuerpo. Aunque éste se percata de que algo irregular ocurre, termina accediendo a las pretensiones:

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Capitán: tengo un muñequito
Interlocutor: ¿cuándo y dónde?
Capitán: iniciamos como desde las 4 de la tarde, mano, un combate, pero duro ¿oyó? casi me pelan
Interlocutor: dónde
Capitán: en remigio (...)
Interlocutor: a qué hora fueron los hechos
Capitán: los hechos fueron como a las 16 horas, pero se vino a encontrar el cadáver como a las 18 más o menos (...)
Interlocutor: cuánto tiempo duró el enfrentamiento
Capitán: casi una hora, no ve que casi nos joden, nos estaban esperando con todo mano (...)
Interlocutor: ¿qué hora es en este momento?
Capitán: ahorita son las 10. es que yo hasta ahora pude salir...
Interlocutor: ¿apenas vino?
Capitán: apenas vine a salir de allá, mano
Interlocutor: son como las 10:40 ya. hora de los hechos.
Capitán: el combate inició como a las 16 horas mano (...)
Interlocutor: encontraron a qué hora
Capitán: ese sí lo encontraron como a las 18 horas
Interlocutor: ¿y por qué no llamaron para que nos dijeran?
Capitán: no ve que yo creía que mi coronel los había llamado a ustedes y hasta que no llegué aquí cuando ahorita que le pregunté me dijo 'no, el que siempre llama es usted', entonces dije no hp, meta, meta que lo llamé más temprano
Interlocutor: no porque entonces me joden a mí. voy a poner que me llamó a las 7 entonces (...)

De manera casi simultánea a esta conversación, el capitán habla con un paramilitar. Tiene afán, pues le falta lo más importante para quedar bien librado: manipular la escena del crimen.

Capitán: compa, sabe qué le cuento. cayó uno
Paramilitar: ¿si? ¿con todo?
Capitán: ese es el problema, pelado ese hp
Paramilitar: ¿y entonces? ¿quién podrá defendernos?
Capitán: ¿me podés ayudar o no me podés ayudar?
Paramilitar: el chapulín colorado
Capitán: antes de que se me pudra
Paramilitar: cómo hacemos entonces
Capitán: lo que quiera compadre, como quiera, cómo me pueda ayudar.
Paramilitar: le voy a dar una cortica
Capitán: ¿cortica? no se puede larguita para no tener problema. es que esa fiscalía jode mucho
Paramilitar: larguita no tengo ahorita ¿una metra?
Capitán: ¿metra? ¿si está buena? sí...
Paramilitar: ¿que si buena?
Capitán: sirve, sirve

Un día después de estas comunicaciones, el Ejército informó a través de un comunicado que gracias a su ofensiva murió un guerrillero del quinto frente de las Farc, al que le fue decomisado un fusil y una granada.

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Los audios también muestran cómo el capitán y sus tropas operaban en coordinación con grupos criminales. En esta comunicación de mayo de 2008 queda en evidencia cómo el oficial consigue con la ayuda de autoridades judiciales liberar a un hombre de un bando criminal aliado que fue capturado con un arma.

Interlocutor: ¿no hay forma de hacer algo?
Capitán: si, como lo había reportado entonces me tocó hacer el procedimiento legal, entonces lo metí por porte ilegal y allí hablé con el fiscal que era un conocido. Entonces, le siguen la ruta y mañana lo sueltan. Pero el aparatico si se pierde, si me entendés (...) ya hablé con el hombre para que le diga a él y le ofrezca allanarse a cargos y mañana lo sueltan.

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También existe evidencia de cómo el capitán informaba de operativos que se iban a hacer a esta banda criminal y cuestionaba la falta de coordinación.

Capitán: Juancha que se metió por donde no se tenía que meter, y le dieron le tumbaron uno
Interlocutora: ahhh hp..
Capitán: lo que siempre te he dicho
interlocutora: sí
Capitán: ves la embarradota..(...) yo soy uno de los que está cansado de decir, las vainas bien hechas, bien coordinados, bien sincronizados..

Este medio centenar de víctimas que quedaron documentadas en interceptaciones y otras pruebas, hoy no están en el radar de las autoridades, incluida la Justicia Especial de Paz -JEP- que calcula, sin contar estos casos, que ocurrieron 6.402 ejecuciones extrajudiciales a lo largo de la historia en Colombia.

Para Eduardo Cifuentes, presidente de la Jurisdicción Especial de Paz, no hay duda que las ejecuciones extrajudiciales fueron una política “institucional y sistemática. No pocas manzanas podridas, sino que ya en las diferentes unidades militares donde se están adelantando estas investigaciones pues se revelan prácticas institucionales que revelan situaciones como las que conoce el país que es sometimiento de población vulnerable, engaños para traer a personas, labriegos, personas indefensas, luego simulación de combates, luego desaparición, luego la forma cómo se encubren los hechos y esto se hace no en un caso, no en dos casos sino de manera sistemática”

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