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5:08 am - 3 de Abril de 2018

En diez años, terrorismo derramó 1,8 millones de barriles de petróleo en el Catatumbo

Un informe de Ecopetrol revela un desastre ambiental del que poco se habla, y que equivale a 3.387 tragedias del pozo Lizama en Santander.

La catástrofe ambiental causada por el pozo Lizama 158 conmueve hoy a los colombianos. Una catástrofe a la que casi todos llegaron tarde.

En el Lizama 158, dizque inactivo, se derramaron 550 barriles de crudo y el país entero pidió cabezas. En cambio, de la hecatombe ambiental del Catatumbo poco se habla.

En la última década se han derramado allí 1.863.263 barriles de petróleo; es decir, 3.387 tragedias del pozo en Santander entre 2008 y 2017.

“Esto termina en varios asuntos: 1) mutaciones porque son sustancias tóxicas que están siendo liberadas 2) se reduce el número de individuos de flora y fauna 3) los suelos quedan muy contaminados y los sedimentos terminan acumulando alquitranes”, señala Christian Díaz, experto ambiental.

Este aterrador diagnóstico sobre el Catatumbo fue hecho por Ecopetrol hace apenas siete meses. El documento de 13 páginas revela un panorama desolador: ese 1,8 millones de barriles derramados han tenido una causa común, el terrorismo.

"En 30 años de historia de Caño Limón - Coveñas se han dado más de 1.500 atentados contra ese oleoducto", dice Julio Vera, presidente de Acipet.

Caño Limón es uno de los oleoductos más importante del país. La contabilidad de Ecopetrol es así de cruda:

"Por atentados terroristas al oleoducto Caño Limón en la región del Catatumbo se han derramado 501.102 barriles de crudo en aguas de la cuenca del río binacional del Catatumbo", dice Rafael Espinosa, vicepresidente de Transporte de Ecopetrol.

“Muchos de esos derrames han impactado países vecinos, han generado afectaciones a estos otros países, crisis con esos países en muchas ocasiones”, indicó Vera.

Noticias Caracol encontró a esas víctimas desoídas durante una década y esto nos contaron sobre su cruda realidad:

“Sí, todavía baja sucia. Uno mueve las piedras y en las raíces hay bastante aceite, eso usted se va de aquí para arriba y está sucia la quebrada”, explica Amelia Angarita, habitante del Catatumbo.

Al experto ambiental Christian Diaz también lo preocupa otra cosa: “lo preocupante es el fenómeno de bioacumulación en las especies vivas; por ejemplo, los bagres que tanto nos gustan a los colombianos. Peces que viven los sedimentos y en esos sedimentos queda el hidrocarburo, el pez se come hidrocarburo lo acumula y cuando llega a nuestra mesa lo consumimos”. 

Lo que pasa hoy en el Catatumbo es una tragedia ambiental constante, por cada barril de crudo que se derrama se mueren especies de todo tipo, si a usted le impactaron las imágenes de Lizama imagínese ese impacto 3.000 mil veces iguales en el Norte de Santander.

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