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Este hijo del ICBF armó su propia familia, pese a haber sido abandonado y maltratado

Este hijo del ICBF armó su propia familia, pese a haber sido abandonado y maltratado

Su historia, marcada por abuso y soledad, es ejemplo de superación. Ahora tiene tres hijos y trabaja para la misma institución.
Jhon Alexander no tuvo padres de carne y hueso, pues en su registro civil de nacimiento solo aparece el ICBF.
No sabe quiénes son sus papás e, incluso, cuenta que hay diferentes versiones.
“La más cercana es que mi mama me regaló, me dejó por ahí tirado y alguien aparentemente me ayudó. La misma persona que me llevó, dijo que me había encontrado en un basurero. No sé qué tan ciertas sean las versiones”, relata.
Vivió cinco años con una persona que lo mantenía encerrado en una habitación junto a un perro. Recuerda que le daban comida en mal estado, por lo que un día escapó y vagó durante dos años en busca de abrigo.
En ocasiones trabajaba en el campo y se ganaba unos pesos, pero en el año de 1996, cuando Jhon tenía tan solo siete años, tuvo un accidente que por poco le arrebata la vida.
Como no tenía a nadie que respondiera por él, en el hospital reportaron su caso al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Desde ese día estuvo bajo protección del ICBF hasta que cumplió los 21 años.
Pasó por 37 hogares de la institución y cada día se preguntaba por qué había sido abandonado, por qué no tenía a alguien que lo amara y cuidara. Esto lo llevó a pelear con Dios.
En medio de su tristeza y soledad, su única motivación era el estudio, así que terminó el bachillerato y se ganó una beca para entrar a la universidad donde cursó Psicología.
Jhon fue uno de los primeros jóvenes no adoptados en beneficiarse de las casas universitarias del ICBF. Perdonó a quienes le hicieron daño, lo abusaron y maltrataron, pero su sueño sigue siendo encontrar a su mamá, “por lo menos, para decirle: ‘gracias por hacerme dado la vida’. Porque es mi mama y eso nadie se lo va a quitar”.
Hoy tiene lo que nunca tuvo de niño: una hermosa familia, conformada por su esposa, sus hijos David Alexander, Ángel Sofía y el que pequeño Ian, que viene en camino.
Hizo la paz con Dios hace mucho tiempo y, pese a que la vida lo puso en el mundo sin una familia, logró armarla con su capacidad de amar.

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