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Indígenas del Guainía preservan y fomentan sus saberes mediante el tejido del catumare

Los mayores se encargan de impartir el conocimiento ancestral a los más jóvenes.

En el departamento de Guainía las tradiciones de las culturas indígenas son fundamentales para preservar la historia y los saberes ancestrales. Es por lo anterior que, desde el Museo Comunitario, se pusieron en marcha diferentes estrategias para llevar ese conocimiento a los niños.

El catumare es un canasto tejido en hojas de palma, el cual ha sido utilizado por los indígenas del Guainía para cargar alimentos, pero hoy por hoy es también una herramienta que el Museo Comunitario utiliza para que los jóvenes aprendan y sigan tejiendo su historia.

 No solamente son necesarias las hojas de palma para tejer, también se requiere de sabiduría y el conocimiento que se hereda de los mayores.

Para la preservación de estos saberes es necesario que los mayores transfieran sus conocimientos a las nuevas generaciones y ese es el caso de Ignacio López, indígena curripaco de 46 años, quien ha luchado porque las tradiciones de su pueblo se sigan conservando.

“Conocí todo lo que ha hecho mi abuelo, mi padre me ha enseñado y siempre he luchado por mi cultura, para que conozcan de los indígenas que somos de aquí del departamento del Guainía”, afirmó López.

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Por otro lado, Magally Ortiz hace parte del grupo de voluntarios del Museo Comunitario del Guainía, el cual funciona desde el año 2012. A través del proyecto “Guainía, tejiendo memoria”, ella visita los colegios de los catumares, los cuales están cargados de tradición y cultura.

“Este catumare viaja y es una pieza de conocimiento. Se busca que esta sea una herramienta para promocionar toda la etnoeducación y que sea un ente para la activación de esos espacios que poco a poco se han perdido”, afirmó Ortiz.

Este utensilio llegó a la institución educativa Los Libertadores. En ese este colegio, los estudiantes, que están familiarizados con la etnoeducación, recibieron la clase de Ignacio y su esposa Leonida, dos expertos en el arte ancestral de tejer los catumares.

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Gendiyi Morales, estudiante de 12 años de la institución educativa en mención, se refirió a la importancia de contar con este tipo de cátedras: “Me parece muy chévere el ejercicio que hicimos hoy, pues esto ya se ha ido perdiendo. Con los catumares no hay contaminación”.

Por su parte, Romelio Valencia, profesor de etnoeducación de 51 años, puntualizó en la importancia de preservar los saberes: “No podemos dejar nuestras tradiciones y costumbres, pues son de gran valor para las nuevas generaciones”.

Este ancestral canasto sigue cumpliendo su función: motivar a las nuevas generaciones a seguir conservando sus raíces, pero, también a darle un valor superlativo a las culturas indígenas.

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