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Lienzo de la Virgen de Chiquinquirá, una pieza sagrada con 400 años de historia

Entre la cultura y la religión se dice que esta pintura se renovó de manera milagrosa. También llegó a acompañar la Campaña Libertadora.

Alrededor del lienzo de la Virgen de Chiquinquirá se escriben historias de fe y devoción.

Entre 1560 y 1562, al pintor español Alfonso de Narváez, que se encontraba en Tunja, le encomendaron la tarea de realizar esta imagen para evangelizar. El lienzo de la Virgen de Chiquinquirá, una vez terminado, fue llevado a Sutamarchán.

"Nos damos cuenta de que la Virgen María también puede estar acompañada de otros santos, en este caso los santos de devoción que son San Antonio, San Andrés y la figura principal en este caso es Jesús, porque la santísima Virgen María lo tiene en sus brazos”, explica fray Ariel Calixto Castellanos.

Durante aproximadamente una década, el lienzo de la Virgen de Chiquinquirá permaneció en una capilla techada con paja silvestre. El lugar se deterioró y lo estropeó, al punto que prácticamente quedó sin la imagen de María.

"La historia dice que cuando bajan el cuadro lo utilizan para secar maíz, lo utilizan para secar otros granos y de esta manera se deteriora mucho más", agrega el fray de la orden de predicadores de la provincia San Luis Beltrán.

Para 1577, con la muerte del encomendero don Antonio, su esposa Catalina se traslada a Chiquinquirá, llevando el antiguo lienzo que en ese momento servía para secar granos que se producían en la región. Nueve años después sucedió lo inexplicable.

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"Al pasar al frente de la capilla se dan cuenta de que la imagen estaba soltando destellos de luz y en ese instante le dicen a María Ramos, y cuando se dan cuenta es que ven que la imagen que estaba destruida, maltratada, borrada, con agujeros, resplandece", relata fray Ariel.

La imagen, de forma milagrosa, se había renovado; sus colores y estado resplandecían.

La historia reseña, según Castellanos, que "con el milagro de la renovación empieza a tener importancia Chiquinquirá, especialmente con los indígenas que ven ahí reflejada a su diosa Bachué y de esta manera ellos apoyan también la construcción de la primera capilla".

Desde ese momento la noticia de la renovación se multiplicó en el país y el lienzo pasó a acompañar momentos difíciles como la Campaña Libertadora, donde fue retenido por algunos días. También visitó ciudades para enfrentar enfermedades como la viruela.

El Papá Pío VII, en el año 1829, da el decreto de coronación de la Virgen del Rosario de Chiquinquirá como reina y patrona de Colombia.

El cuadro ha salido en 10 ocasiones de la basílica de Chiquinquirá.

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Las joyas que hoy tiene la imagen de la Virgen de Chiquinquirá son regalos que le han llegado a lo largo de su existencia, algunos por agradecimiento y otros para exaltar su labor, como los rosarios entregados por el papa san Juan Pablo Segundo y el papa Francisco.

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