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Pablo Escobar Gaviria: historia de un matón que hirió a Colombia pero no la venció

Esta es la cronología del ascenso y caída de Pablo Escobar Gaviria, el capo del cartel de Medellín que se mostraba como ganadero e inversionista, pero también como benefactor de las clases más desprotegidas. Murió un día después de su cumpleaños, al intentar seguir huyendo de la Policía.

Pablo Escobar Gaviria nació el primero de diciembre de 1949 en una vereda de Rionegro, Antioquia. Fue el segundo de los siete hijos que tuvieron Abel Escobar y Hermilda Gaviria.

Su cédula de ciudadanía le fue expedida a los 22 años. Su afición y la de su primo Gustavo fue la velocidad y de hecho junto a él corrió la famosa Copa Renault 4, además de participar en distintos rallies.

En la década de 1970 aparecía en su prontuario un proceso como jalador de carros y otro más por tráfico de marihuana y base de coca que traía por tierra desde Perú y Ecuador, un hecho que 7 años después le hizo la vida cuadritos.

Pablo Escobar, casado con Victoria Henao y con quien tuvo dos hijos, manejó toda la cadena de producción y distribución de coca, siendo socio de Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano; Carlos Lehder y el clan de los hermanos Ochoa.

Aniquilando a sangre y fuego cualquier competencia nació el Cartel de Medellín, que controló más del 80% de la producción mundial de cocaína y el 60% del mercado de Estados Unidos.

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La fortuna de Pablo Escobar rondó los 8 mil millones de dólares, haciéndolo, según revistas económicas, uno de los 7 hombres más ricos del mundo y rodeado de lujos: una flota de aviones y helicópteros y gustos excéntricos como tener su zoológico particular.

Se mostraba como ganadero, inversionista y benefactor de clases desprotegidas, creando el movimiento Civismo en Marcha. Con su programa Medellín sin tugurios construyó un barrio para recicladores que lo perdieron todo en un incendio. Además, compró tierra para hacer e iluminar 40 canchas de fútbol, que eran inauguradas por las principales estrellas del balompié colombiano. Así consiguió tener a la gente en su mano.

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En noviembre de 1981, guerrilleros del M-19 secuestraron a Martha Ochoa, hermana de sus socios por la que pedían 12 millones de dólares. Fue entonces que los capos crearon su propio ejército mercenario al que llamaron el MAS (muerte a secuestradores), que torturó y retuvo a familiares de ese grupo subversivo.

A los 90 días, Martha regresó a la libertad sin pagar un peso.

Miedo a la extradición


La principal preocupación de Pablo Escobar y el cartel era la extradición por el envío de droga a Estados Unidos, por eso se lanzó a la política.

Intentó ingresar a la primera campaña presidencial de Luis Carlos Galán, pero ante el rechazo del jefe del Nuevo Liberalismo por el rumor del narcotráfico, el patrón terminó aliado con el congresista Jairo Ortega, quien le dio el segundo renglón a la Cámara de Representantes. Ganaron curul con el acompañamiento del Alberto Santofimio, rival del caudillo.

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Cuando Pablo Escobar iba a asumir la suplencia de Ortega, el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, reveló en el Congreso la existencia de dineros calientes o ilegales en la política. En su mira estaban Carlos Lehder y el jefe del Cartel de Medellín.

En medio de ese revuelo, en agosto de 1983 el diario El Espectador público la prueba reina contra Escobar. En sus archivos encontraron la nota periodística de 1976, según la cual el representante estuvo preso por el tráfico de 19 kilos de cocaína en Nariño y mencionaba el asesinato de los investigadores de ese proceso.

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Días después, Ortega atacó y exhibió un cheque que por un millón de pesos le habría dado el narco Evaristo Porras al ministro Lara, quien a las 24 horas explicó esa consignación y acusó a Pablo Escobar.

En octubre de 1983 un juez le retiró la inmunidad parlamentaria al capo de capos, a quien le reabrieron el proceso por el asesinato de los investigadores del caso de la coca.

En marzo de 1984, la DEA y la Policía golpearon la economía de Pablo Escobar y destruyeron, en las selvas de Yarí, el complejo cocalero Tranquilandia, donde el narcotraficante tenía 19 laboratorios en los que había listas para traficar 14 toneladas de coca que valían 1.200 millones de dólares de la época.

Los magnicidios ordenados por Pablo Escobar


En abril, cuando Rodrigo Lara iba para su casa, sicarios de Escobar -quien ya era prófugo de la justicia- lo asesinaron desatando toda una guerra contra el Estado.

Lo que vino después con los asesinatos de Guillermo Cano, director de El Espectador, Luis Carlos Galán en 1989 y luego el secuestro de políticos y periodistas fue el comienzo de lo que se denominó el narcoterrorismo de Escobar.

Nadie olvida la bomba a El Espectador, la infame explosión del avión de Avianca que dejó un centenar de víctimas, así como el bus bomba colocado contra las instalaciones del DAS.

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Cada semana el país temblaba por la amenaza, hasta que Pablo Escobar negoció su entrega por la no extradición que consagró la Constitución de 1991.

Preso en su lujosa cárcel La Catedral, que él mismo ordenó construir, siguió delinquiendo. Pero 17 meses después se fugó y su vida terminó en el tejado de una casa de Medellín, el 2 de diciembre de 1993.

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Ese fue Pablo Escobar Gaviria, un hombre que para muchos estuvo a punto de arrodillar a un país.

Otros temas del especial Pablo Escobar, 30 años de su caída:

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