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Pánico, ansiedad y estrés: las secuelas del secuestro en Colombia son escalofriantes

El 91% de las víctimas de este delito aún presentan síntomas del cruel trato al que fueron sometidas, dice un informe de la Corporación Mil Víctimas.

El 91% de las víctimas de este delito aún presentan síntomas del cruel trato al que fueron sometidas, dice un informe de la Corporación Mil Víctimas. Suscríbase [GRATIS] a nuestro canal en YouTube: http://bit.ly/2Jhc3oO. Descargue nuestra aplicación: http://hyperurl.co/appnoticias Síganos en Google: http://bit.ly/2MrIZP3 WhatsApp El Periodista Soy Yo: http://bit.ly/2QD18rw WhatsApp Noticias Caracol Ahora: http://bit.ly/34ed1uQ Síganos en redes sociales: Facebook: https://www.facebook.com/NoticiasCaracol Twitter: https://twitter.com/NoticiasCaracol (@NoticiasCaracol) Instagram: https://www.instagram.com/noticiascaracol/ Nuestros canales en YouTube: Caracol Televisión: http://bit.ly/2CHpld2 Suscribirse Gol Caracol: http://bit.ly/2yAIGcU Suscribirse Shock: http://bit.ly/2CHNKzi Suscribirse Blu Radio: http://bit.ly/2CFF7Fo Suscribirse La Kalle: http://bit.ly/2JkgfEz Suscribirse Caracol Play: http://bit.ly/2SkyjlM Suscribirse El Espectador: http://bit.ly/2D4rkt7 Suscribirse

Un informe de la Corporación Mil Víctimas, que entrevistó a más de 100 afectados, deja al descubierto las secuelas del secuestro.

Wilson Benavides fue uno de los soldados del Ejército que cayó en el ataque realizado por las FARC a una base de la Policía en el municipio de Miraflores, Guaviare, en 1998. Dice que las secuelas se mantienen más vivas que nunca.

“Cuando me quemaron la espalda. También estar con esa presión de los bombardeos, que en cualquier momento nos disparen en la cabeza, porque esa era la orden: si había una liberación de una vez nos iban a asesinar”, recuerda.

Para estas víctimas, ese horror del secuestro no acabó con su liberación.

“Las secuelas psicológicas son varias. Yo quedé con déficit de atención y no he podido avanzar académicamente. Para mí ha sido un trauma poder estar en un aula y concentrarme; demasiada ansiedad y demasiado estrés”, reconoce Benavides.

Entre los hallazgos de esta investigación se evidenció que el 59% de las víctimas nunca han tenido atención psicosocial; el 91% presenta síntomas de reexperimentación de los hechos; el 48% tienen cuadros de depresión, y el 100% de las víctimas tuvieron que salir de su lugar de origen tras el secuestro.

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“Quienes estuvimos secuestrados moríamos en vida y sufríamos profundamente por nuestros seres queridos; sabiendo que quienes se encuentran en libertad sufren mucho más por nosotros que nos encontrábamos en cautiverio”, afirma Jaime Felipe Lozada, representante a la Cámara y víctima.

Además, la investigación pudo demostrar que el 22% de los exsecuestrados quedó con una depresión grave.

El propio Wilson Benavides dice que no se subía a Transmilenio porque tenía la sensación de que iba a morir.

Sobre las necesidades sociales de las víctimas, este informe señala que muchas aún no han sido reparadas y que hoy tienen dificultades económicas.

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