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Sesenta menores sufren malformaciones en este caserío y sus mamás dicen que es culpa del glifosato

En Las Mesas, al norte de Nariño, vivieron bajo control de grupos armados que cultivaban droga en la zona. Hoy siguen sufriendo las consecuencias.
Es este corregimiento, que tiene unos 2.000 habitantes y está ubicado a cuatro horas de Pasto, más de 60 menores han nacido con retrasos o enfermedades congénitas. 
Sus familiares viven las duras y las maduras para brindarles atención, pues la población no cuenta con un programa de atención.
“Es muy difícil porque toca estar viajando a Pasto, a veces uno no tiene los recursos suficientes para ir”, dice Claudia Lucía Muñoz, madre de niño con microcefalia.
Aunque no existe un estudio científico que indique por qué se están presentado tantos casos de niños con discapacidad, los habitantes de Las Mesas culpan a las fumigaciones con glifosato.
“Me dijo el doctor que, como acá fumigaban demasiado, ese aire contaminado uno lo puede recibir. Eso fue lo que a mi niño lo afectó”, sostiene Rosa Elvira Suárez, mamá de uno de los menores enfermos.
Otra mujer agrega que “siempre las avionetas andaban fumigando”.
Y es que esa zona, que no cuenta con presencia de Policía ni de Ejército, fue controlada inicialmente por las FARC y luego por el ELN, era un centro de cultivos ilegales. 
Ahora, una universidad de la zona adelanta un estudio sobre las afectaciones de ese químico en este tipo de poblaciones. Mientras tanto, la comunidad pide a organismos de salud que tomen cartas en el asunto.

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