ciclismo
3:15 pm - 16 de Febrero de 2018

“El fervor de los parceros”, así vivió Geoghegan Hart el título de Egan en la Colombia Oro y Paz

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Noticiascaracol.com

Una semana después de finalizada la competencia, el ciclista británico publicó un diario en el que relató cómo fue el último día de la carrera.

Este es el texto de Tao Geoghegan Hart, publicado en la página del Team Sky:

Diarios de bicicleta: el fervor de los parceros

Son las siete de la mañana. Nueve de nosotros nos encontramos agrupados en una pequeña habitación de hotel en la ciudad de Pereira. Estos son los ‘días fuera’ del ciclismo profesional, las carreras en las cuales no tenemos al bus Sky, carreras muy lejos (para un hombre que viene de Hackney): Australia, China, Oriente Medio y ahora Colombia. O simplemente lo que el jefe destaca al inicio de la reunión como la ‘vieja escuela’.

Estoy sentado sobre una mesa de noche. La reunión me recuerda la época cuando integré el equipo hace 14 meses. Sergio Luis está a mi izquierda, sentado sobre un sillón extrañamente acomodado, aprovechando del tiempo libre antes de que la reunión empiece para fijar dos números en su reciente camiseta de campeón de Colombia que obtuvo por segunda vez. Sergio tiene el número 15 esta semana. Yo tengo el número 13.

La determinación alfabética de los números es una buena metáfora para ilustrar el inicio de la temporada ciclista. Ahora es el tiempo en el que todo es un poco desconocido. Después de algunos meses sin carreras, mientras la forma es cuantificable, todavía queda tercamente misterioso. En las semanas que vienen sin duda volveremos al tradicional ‘el líder toma el número que acaba con 1’, pero por ahora hay una imprevisibilidad: nuestras piernas. Así, siento que todo es posible.

¿O a lo mejor los números son simplemente un presagio de los acontecimientos que surgirán poco a poco al transcurso del día? Posado sobre el borde de la nueva cama blanca delante de mí está Egan Bernal que juega nerviosamente con su número 11, dañado por el broche en las cuatro esquinas después de las cinco etapas anteriores. No creo que haya tenido en mente lo que este domingo 11 de febrero le depararía.

Al pie de la cama nuestro director Nico Portal, inclinado sobre el borde de un escritorio con su ordenador portátil conectado a la televisión, proyecta varias diapositivas que muestran la ruta, la elevación y el clima que vamos a enfrentar en algunas horas. Al principio de la semana Nico Portal me dio el papel de capitán de Ruta.

Era aún más especial hacerlo por primera vez bajo la dirección de uno de los directores más exitosos de todos los tiempos. El detalle con el cual los directores conducen estas reuniones siempre me fascina. No importa en qué parte del mundo estemos ('días fuera' o en el autobús), siempre repasando mapas, previsiones y guías de carreteras. Hoy día no es una excepción.

Al acercarse esta carrera, me sentía nervioso. Los equipos de solo seis hombres, la altitud, acompañados de un pelotón sumamente motivado y extremadamente fuerte, era un pensamiento hostil antes de la primera prueba del año. No es porque tenía alguna duda sobre nuestro equipo. Esta preocupación se explica por la naturaleza de estas carreras con seis hombres por equipo en las que puede ser difícil controlar lo que pasa y que son intrínsecamente imprevisibles. El día antes de la carrera simplemente decidí que era algo a lo cual no le debería temer. Nosotros teníamos seis corredores fuertes por lo que esta fuerza sería nuestra mayor ventaja y la base de nuestra estrategia.

En retrospectiva era preciso y claro.

 Salíamos de esta habitación de hotel prometiendo que dejaríamos todo en la carrera. Era todo a nada. Los hinchas colombianos habían mostrado tanta pasión a lo largo de la semana que nos sentimos inspirados para agradecerles su apoyo con esta última pelea para obtener el triunfo.

Habían pasado cuarenta y cinco kilómetros en la etapa, Seb y Yo nos escapamos del pelotón con veintiocho otros corredores. Esta fuga resultó como el movimiento clave de la carrera. El statu quo siguió un ratito, la fuga alcanzó una ventaja de cuatro minutos sobre el pelotón, antes de que comenzáramos a aplicar nuestro plan. David y Castro eligieron los momentos más difíciles de la etapa para disminuir gradualmente al pelotón, agotando las piernas de todo aquello que se encontraba alrededor de ellos.

 Finalmente, otros equipos que estaban interesados por el General se agotaron inevitablemente persiguiendo nuestra fuga. Seb y otros corredores representaban demasiado peligro para el General. Así que Egan lanzó su audaz ataque en la subida final.

 Tiré el freno de mano cuando oí a Nico decir en la radio que Egan había atacado, bajando a un ritmo de marcha y tratando de llegar a él entre los miles de hinchas antes de alcanzarme. Los siguientes 2km (más o menos) con Egan detrás de mí fueron una de las experiencias más increíbles de mi carrera. Era como pasar por un túnel de fans y ruido, apenas sentí cualquier dolor. El camino apareció repentinamente, apenas un metro o dos eran visibles à través del mar de gente que se separaba en dos para dejarnos pasar en el último instante posible. En ese momento realmente pensaba que él iba a ganar. Era ahora o nunca.

 Justo antes del último kilómetro mis piernas me abandonaron. Egan se abrió paso hasta Seb, hasta la línea de llegada, y luego hasta el podio rodeado de miles de hinchas magníficos.

Muchas gracias Colombia por esta experiencia inolvidable. Espero nos veamos pronto otra vez.

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