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6:01 am - 13 de Junio de 2014

¡Comenzó en Brasil la locura mundial!

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Por: 
Noticiascaracol.com

Multitudes de brasileños vestidos con los colores verde y amarillo de su selección llegaron al estadio Itaquearo para vivir la inauguración de la Copa Mundial, que regresa al país después de 64 años.

La ceremonia inició con un desfile de la naturaleza del Amazonas que cobró vida y floreció en la grama.

El espectáculo continuó con bailes típicos de Brasil como la samba, y el arte marcial de ese país, la capoeira.

Instrumentos gigantes como el afoxé, la cuica, el beirimbau y el recu recu, que marcan gran parte de la historia musical del país de la samba y la bossa nova, fueron los protagonistas principales de la fiesta. (Imágenes)

La cultura afrodescendiente estuvo representada por un homenaje al quilombo Zumbí dos Palmares, el primer levantamiento contra la esclavitud de la corona portuguesa, en el siglo XVII.

También bailarines representando al extremo sur del país vestidos como gauchos y el tradicional frevo, ritmo brasileño surgido en Recife, capital del estado de Pernambuco.

JLo, Pitbull y Claudia Leitte 

Con la percusión del grupo Olodum, que ya había tocado con Michael Jackson en la década de los noventa, de la esfera ubicada en el centro del estadio emergieron Pitbull y JLo para interpretar la canción oficial del Mundial, "We Are One (Olé Olá)" (Somos Uno) junto con la cantante brasilera Claudia Leitte. (Fotos)

Además de los 600 bailarines y capoeristas, 60 gimnastas participaron de la presentación central con demostraciones acrobáticas y en el trampolín.

Según los organizadores, para cada minuto del espectáculo se invirtieron 20 horas de ensayos y para el proyecto fueron utilizadas 15 costureras, 120.000 metros de tejidos, 50.000 metros de hilos, 50.000 piedras y cristales decorativos, 300 metros de cremalleras y 606 aderezos.

Horas previas a la ceremonia de apertura y al silbatazo inicial que pondría en marcha el choque entre Brasil y Croacia, el ambiente dentro y en los alrededores del estadio eran de fiesta, en el que hinchas brasileños convergían con aficionados de otros países, incluyendo latinoamericanos, que llegaron a respaldar sus equipos y de paso testimoniar la inauguración.

Muchas personas salieron desde la mañana del jueves a las calles. Algunas cantaban y gritaban para manifestar su apoyo a Brasil, que jugaba el primer partido de la Copa Mundo frente a Croacia.

Hinchas vestidos con la camiseta verdeamarela se saludaban con el grito de "Vai Brasil". La bandera nacional estaba colocada en edificios, viviendas y carros por igual.

El fútbol, la única religión 

Si las protestas contra el Mundial habían sembrado dudas sobre el entusiasmo de numerosos brasileños con su Copa, todas quedaron resueltas rápido.

Miles de personas provocaron un colapso en las calles de Río de Janeiro y otras ciudades del país el jueves para seguir el debut de la selección brasileña contra Croacia en Sao Paulo.

Un festival de música, celebración y color verde y amarillo se tornó especialmente entusiasta en la playa de Copacabana.

"Es espectacular y sí esperaba este ambiente a pesar de las protestas", dijo Natalia Osandón, una chilena que vive en Río de Janeiro. "Lo que pasa es que al final para el brasileño su religión es el fútbol".

"Nunca me preguntaron en quién creo o por mi religión, sino qué equipo tengo", añadió.

La policía impidió el acceso a la playa de Copacabana de menos de cien personas que protestaban contra los gastos del Mundial. Las manifestantes lanzaban papeles y gritaban algunas consignas. Pero no se registraron incidentes y la protesta transcurrió de forma pacífica.

Un gentío de aficionados, brasileños fundamentalmente, pero también chilenos, mexicanos, argentinos y colombianos hacía fila para entrar al Fan Fest de Copacabana para seguir el partido en una enorme pantalla gigante. Era un ambiente colorido y ruidoso, en el que hacían sonar trompetas y silbatos.

Incluso los silbatos de los agentes de policía que trataban de regular un tráfico imposible sonaban al ritmo que marcaban los hinchas jubilosos.

"Vivirlo acá es otra cosa", admitió David García, un colombiano de 28 años. "Los colombianos estamos sedientos de fútbol".

Se notaban las ganas de Mundial en América Latina, que no albergaba el torneo desde México 1986. Brasil no era anfitrión desde 1950 y la última Copa en Suramérica se remontaba a Argentina 1978. Este ambiente, con miles de personas en la calle, no se vivió en la anterior cita en Sudáfrica.

"A toda madre", dijo Daniel Arellano, un mexicano de 36 años. "El ambiente es impresionante, la gente es feliz. Nosotros esperamos pasar de ronda".

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