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La cultura y el entretenimiento en la pandemia: reinventarse para no morir

Fue uno de los sectores más afectados durante la crisis generada por el COVID-19. Miles de empleos perdidos y un desastre económico dejaron los meses de cuarentena. Pese a esto, lo único que no faltó fue la creatividad y las ganas de salir adelante. Así surgieron nuevas formas de llegar al público.

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Hasta hace unos meses, Colombia vivía los años maravillosos de grandes espectáculos con los mejores artistas del mundo. Entre 2015 y 2019, el país fue el escenario de eventos culturales de talla mundial.

Durante el 2019 se realizaron 15.270 eventos de entretenimiento y alrededor de ellos creció una prometedora industria que aportó a la economía 28 billones de pesos.

Pero llegó la pandemia y esta promisoria industria tuvo que apagar luces, bajar telones y cerrar sus puertas.

Los deportistas también sufrieron un duro golpe: el virus no respetó títulos ni medallas

En ese momento, el sector cultural generaba, según el DANE, entre 500 y 700 mil empleos, pero en los primeros dos meses de cuarentenas se perdieron 300 mil.

Muchos artistas tuvieron que convertir las calles en sus escenarios para sobrevivir.

Creo que lo más difícil es la calle en sí misma. La complejidad de la calle. Es que de pronto te llegue la Policía, que de pronto salga alguien y te diga mil madres por estar allí, que algunos estén durmiendo temprano”, dice uno de esos artistas.

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“En pandemia es muy relativo, hay días que hemos hecho de $120.000 para cada uno, o de a $140.000 para cada uno, como hay días que hemos hecho $23.000. El otro día hicimos $40.000 pesos para cada uno. Entonces es pesado y normalmente pues nosotros en eventos podemos ganar $450.000”, dice el músico Ricardo Medina.

Michael, el clown, lo ha vivido también: “Intenté hacer muchas cosas antes de esto, pero al final dije ‘si yo sé hacer arte’, es lo único que sé hacer. De 58 kilos bajé a 40, mi estado anímico estaba por el piso, solo, encerrado, ya en el día 83 de esta pandemia me lancé y le escribí a mi amigo y él me dijo de una. Y empecé”.

Se hizo evidente una realidad que estaba dormida.

“La crisis es muy profunda. Ha señalado además algo que ya sabíamos pero que no conocíamos en su dimensión: es la informalidad del sector”, dice Ramiro Osorio, director del Teatro Mayor.

Ventanas y balcones se convirtieron en palcos y más artistas llegaron a las calles. Orquestas completas se tomaron las plataformas virtuales para acompañarnos en nuestros hogares.

“La música clásica de alguna forma ha sido estigmatizada como música culta para algunas personas. Esto ha permitido que llegue a los corazones de muchos colombianos que talvez no serán conocedores de la música clásica, pero les ha tocado el alma. Y eso es para nosotros enormemente gratificante, porque entendemos que vale la pena nuestra labor”, dice Angélica Gamez.

El cantautor Fonseca pidió, entre otras, más ayuda del gobierno para el sector:

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Los músicos encontraron en las redes una forma de comunicarse con su público.

“Entonces empezamos a hacer videos y empezamos a perfeccionar ese proceso de producción, posproducción y lograr resultados artísticos de primer nivel. Vimos que los artistas estaban estudiando mucho para buscar la perfección”, explica Juan Antonio Cuellar, gerente general de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.

Mientras tanto, otras realidades se hicieron visibles también en los escenarios del teatro.

“Esta es una sala que debe en este momento millones de pesos en arriendo, por cuestión de la ley del espectáculo público. Todas estas luces que ustedes ven hacen parte de ese proyecto y estamos condenados a seguir ahí por 10 años en renta. Hicimos la cuenta y, en promedio, son 7 millones mensuales. Son 1.400 millones”, dice Rodrigo Rodríguez.

El actor Fabio Rubiano explica la crisis del sector: “Aparece la urgencia de tener un censo. Cuál es el peligro de la informalidad: primero los actores informales no reciben sueldos dignos y segundo pues que no hay impuestos para apoyar el sector”.

Salas y grupos de artistas enfrentan duras batallas y difíciles medidas sanitarias.

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“Ha sido muy duro este encierro, este confinamiento. El tener que trabajar de manera virtual, en otras palabras tener que trabajar el cuerpo sin el cuerpo. Ha sido muy doloroso y muy difícil”, explica Álvaro Restrepo, del Colegio del Cuerpo.

“Cantidad de artistas no lo han dejado de hacer. Están subiendo videos, clases, material humorístico, profundo, poético. Lo que sea, bueno, malo… pero todo el mundo está proponiendo. Porque esa es nuestra tarea. Pero a la vez decimos, ¡se nos está acabando la plata!, ¡ya no podemos hacer más préstamos!”, añade Fabio Rubiano.

Los representantes de la industria de eventos y espectáculos culturales tienen una cifra preocupante.

“Yo personalmente creo que podríamos llegar, después del censo, al millón de personas afectadas de todo el sector cultural”, indica el empresario Juan Felipe Gutiérrez.

Personal de producción de eventos y espectáculos, logística, maquillaje, vestuario, creativos, coreógrafos, utileros, carpinteros, luminotécnicos. Dos mil oficios alrededor de esta industria en plena agonía.

“Yo creo que para la industria del entretenimiento esto ha sido fatal y es un tema muy delicado, porque todas las personas que están en el teatro, la música, no necesariamente los artistas, pues esta es la forma de vivir. Entonces es complejo y creo que según las cosas que están pasando será casi lo último que se reactive”, analiza el cantante y compositor Juanes.

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Una situación que ha unido a los artistas en torno al problema.

Juancho Valencia lo resume así: “Me ha sorprendido la solidaridad de los músicos. No solamente entre los músicos sino toda la cadena de producción de los músicos, el ingeniero de sonido, el técnico, el bar...”.

“Sí, yo he cambiado, porque esto me ha permitido ver la fragilidad de la economía, de la industria de la música. Respeto mucho más a los productores y respeto mucho más el esfuerzo que hace un jefe de prensa, los esfuerzos que hacen los que alquilan salas, los que producen, los que alquilan equipos. Me ha enseñado más que somos una unidad articulada. Sin la luminotecnia, sin todo eso no existimos todos y eso me enseñó a respetar más la articulación de las cosas y el rol de cada uno”, dice por su parte el artista Yuri Buenaventura.

En medio de la crisis, nuevas tecnologías y propuestas están llegando a la industria. Y las plataformas digitales ahora se convierten en el mejor camino para muchos artistas.

“Digamos que hemos descubierto un camino que es mucho más contemporáneo de llegarle a la gente, gracias a la pandemia. Por decirlo de alguna forma, la Orquesta Sinfónica había estado anquilosada en un modelo del siglo XIX, finalmente la pandemia hizo que diéramos un salto cuántico al siglo XXI, que empezáramos a descubrir unas facetas de producción que antes no conocíamos”, explica el gerente de la Orquesta Sinfónica de Colombia, Juan Antonio Cuéllar.

“Yo creo que hemos dado todos un salto tecnológico de una manera verdaderamente rapidísima, a unos nos encontró mejor preparados que a otros. Por ejemplo, los artistas produciendo desde su casa, con un celular grabándose, han encontrado una manera de estar como si hubiéramos dado un salto hacia el futuro. Yo creo que esa es la parte buena de esta experiencia”, revela por su parte Ramiro Osorio, director del Teatro Mayor.

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Lo mismo opina Carlos Vives: “Yo soy de las personas que siempre piensa que vienen nuevos medios, nuevas tecnologías, pero lo básico, que es algo que nos hace realmente humanos y lo que tenemos que valorar, creo que no se va a perder nunca”.

¿Cómo podrá salir adelante este sector?

“¿Qué se necesita para salir adelante?, voluntad. Voluntad como sociedad. Creo que debemos de dejar de tirarle culpas a todos los entes que conforman la sociedad, sino entender que yo también hago parte de ella”: Juancho Valencia.

“Nosotros como individuos, como artistas y como colombianos, le hacemos una invitación a la gente que está en los espacios de poder a que manejen la inspiración. Pero cómo se da uno cuenta que la manejan bien o mal, siempre la empatía. Si usted se pone en el lugar del otro. Si es ministro de Hacienda, o maneja el tema de impuestos, vamos a legislar con sentido de país”: Chocquibtown.

“Tenemos una oportunidad para cambiar, para entendernos mejor, para sentirnos más iguales, para que esos problemas tan grandes que hoy esta crisis hace salir a flote sean los primeros que ataquemos. Y son problemas que tienen que ver con la carencia de posibilidades de educación, de salud, de trabajo digno y legal para muchísima gente que lo necesita”: Andrés Cepeda.

“Creo que la pregunta debe ir a otros lados. Oiga entes de cultura pidan más plata a Hacienda porque sus planes son muy buenos, pero la plata no alcanza”: Fabio Rubiano.

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“Yo creo que esta es una oportunidad grandísima para que los Gobiernos se den cuenta que la cultura es fundamental y que no se puede dejar para lo último del presupuesto de cada gobierno, sino que por el contrario, la cultura, la música, el arte, el deporte son fundamentales en el desarrollo de cualquiera de nosotros”: Juanes.

Lentamente llegan las reaperturas de salas y teatros, mientras el país se resigna a vivir de manera virtual sus ferias, fiestas y carnavales, manifestaciones que están en el alma y la esencia de un país en el que, todos están de acuerdo, a pesar de la pandemia la cultura no muere.

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