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Wade Davis

Botánico, antropólogo y escritor canadiense. Protagonizó ‘El sendero de la Anaconda’, un documental de Caracol Televisión sobre la Amazonía. Enseña sobre los ecosistemas en riesgo en la Universidad de Columbia. Ha escrito 22 libros, entre ellos 'One River', 'The Wayfinders' y el laureado 'Into the Silence'. Vive enamorado de Colombia.

Wade, usted es más colombiano que cualquiera de nosotros. ¿Qué cree usted que le deja esta pandemia a Colombia en materia ambiental?

“Bueno, yo creo que sí ha habido un mensaje. Durante todo este tiempo tan malo ha habido como una semilla de esperanza, imagínese por fin el río Medellín parece como un río de las truchas, un río totalmente limpio.

En las calles de Barcelona había animales del monte, en las ciénagas alrededor de las ciudades de la India, como Bombai y Delhi, ha habido aves y por fin la gente en la ciudad puede ver la sierra de las montañas por primera vez en dos generaciones.

Como la riqueza de la naturaleza es tan profunda, yo creo que es una manera de esperanza del país, de Colombia”.

Usted dice que la naturaleza es un patrimonio muy profundo de no sólo de Colombia, sino de todas las naciones de la Tierra. ¿Cómo hacemos para proteger a la naturaleza en medio de este afán por reactivar las economías? Aquí en Colombia estamos ese dilema y en esa preocupación, como en buena parte del mundo. Por mencionar solo un ejemplo, la gran alerta que despierta lo que está pasando en China.

“Yo creo que esto es más que un mensaje. Ese tiempo tan duro, es que uno no puede separar la salud de un país de un nivel de economía, de la salud de un país de un nivel biológico. No, los dos son totalmente como la misma cosa.

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Pero una de las cosas que me encantan más que todo es que la gente indígena todavía está aquí para enseñarnos. Por ejemplo, los mamos de los arhuacos, de los kogui, dicen que la sangre que tenemos en el cuerpo es exactamente la misma que el agua que tiene el río. Esa no es una idea de la poesía es una observación científica”.

Ahí hay una reflexión profunda y es lo que usted dice, ese respeto reverencial que por encima de cualquier cosa debemos tener por nuestros recursos naturales. Yo pienso que esta época de pandemia también nos puso a pensar que es lo único al final del camino, queda como nuestro gran capital hacia el futuro, es como el nuevo oro.

“Porque Colombia tiene tanto, de vez en cuando quizás es difícil para el pueblo colombiano entender la riqueza que tiene. Hay una cosa muy interesante en Colombia, después de tantos años de conflicto estamos en un momento en que durante cincuenta años no hubo desarrollo en el Amazonas colombiano.

Y ahora Colombia está en un momento en que el país puede seguir con el conocimiento de las ciencias sobre la importancia de biodiversidad.

Por ejemplo, para los dos lados de la cultura política en Colombia, la izquierda y la derecha, la cosa que los puede unificar es el futuro de la tierra colombiana”.

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¿Cómo hacemos para que las nuevas generaciones lo entiendan los niños, los jóvenes, quienes hoy también saben de la importancia del medio ambiente, pero a lo mejor no saben de ésta enorme riqueza que tenemos en Colombia?

Bueno, yo tengo que contar una historia que me encanta. Yo estuve alrededor de Sabana de Torres con un pescador, un campesino, un hombre muy humilde, Morita. Su nombre fue Morita de los manatíes, porque él fue como un avatar de los manatíes.

Ellos encontraron como setenta y cinco especies de mariposas y para mí, me gustó porque en todo Canadá tenemos quizás doscientos. Ciento cincuenta, entonces, alrededor de una ciénaga pequeña en Colombia.

Yo dije eso a Morita: ‘hombre, carajo, Mora, es increíble tantas especies de mariposas. Y él me dijo, fue el momento puro colombiano, ‘sí hermano, claro que tenemos mucho porque en Colombia una mariposa es solamente una flor que puede volar. Por eso tenemos tantas’. Esa es Colombia.

Para enseñar a todos que su país no es un país de la violencia, de la droga, del conflicto, pero es el país que es regalo de Dios y que los ríos como el río Magdalena no es solamente un río de comercio, es esencia del país. El río Magdalena es Colombia y Colombia es un regalo de este río y cada canción en tambora, en porro, en merengue, en salsa, en cumbia. La madre de todo es el río Grande de la Magdalena”.

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Escucharlo a usted nos llena el corazón de orgullo, es un gusto haberlo tenido acá. Es canadiense, pero repito como arranqué este dialogo: es más colombiano que cualquiera de nosotros porque ha llegado al corazón y a la esencia de nuestra cultura y a lo más importante, Wade, de nuestro medio ambiente, de nuestra hermosa y gigante biodiversidad; que nos hace ser, como usted lo dice, el país más rico del mundo.

¿Por qué urge que Colombia cambie su política minera?

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