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Se sube el telón: el camino de las bellas artes en el escenario de la reactivación económica

Los espacios culturales fueron los primeros en cerrar durante la pandemia y de los más afectados, pero, de a poco, hay una luz para artistas, libreros y empresarios de esta industria.

El camino de las bellas artes en el escenario de la reactivación económica

La cultura se empezó a reactivar con aforos. Teatros, salas de cine, conciertos, ferias del libro, exposiciones y museos han empezado a retomar sus funciones, lo que significa ingresos para miles de personas que viven del arte.

Los artistas y las artes se transformaron, migraron de la presencialidad a lo digital. Es cierto que ganaron un público más amplio, conectados desde cualquier lugar del mundo, pero perdieron el calor del aplauso y el contacto con la gente, su razón de ser.

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En los primeros meses, el sector cultural fue inmensamente generoso: entró como una bocanada de aire aportando contenidos gratuitos, como recorridos por museos, conciertos, libros y obras de teatro. La cultura fue un factor de vida, de aliento y de ilusión

Ramiro Osorio, director del Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, recordó cómo fue tener los escenarios vacíos y qué tanta falta han hecho los espacios culturales durante la pandemia.

"El último concierto que hicimos fue con la orquesta Mariinsky de San Petersburgo, dirigida por el maestro Valeru Verguier. Fue un concierto extraordinario, Crhris Mineff me escribió un correo unos días después y decía que él había acompañado al maestro y a la orquesta por todas partes, pero que recordaba pocas ocasiones el rugido del público de lo que fue esa noche. Al otro día, volvemos al teatro y a las 12 del día hay que cerrar. Ese es el momento que me queda y pensar en qué vamos a hacer”, dijo Ramiro Osorio,

Noticias Caracol: ¿Cómo fue el alcance de lo digital y cómo fue esa interacción con el público?

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Ramiro Osorio: “Hemos tenido un alcance de más de 130 millones de personas. Es, sin duda, la plataforma más importante de América Latina en materia cultural.

Noticias Caracol: Mucha gente tuvo acceso gratis a conciertos y teatros, pero ¿es sana la gratuidad para el sector cultural?

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Ramiro Osorio: La gratuidad es un tema delicado porque la cultura necesita de la corresponsabilidad. Todos tenemos que saber que si nosotros compramos una entrada en el cine, en un teatro, estamos volviéndonos patrocinadores para que estos teatros puedan cumplir mejor su objetivo, lo cual no quiere decir que el Estado no tenga que promover una serie de programas para que hagan posible que todos tengamos acceso, así no podamos pagar las entradas.

Noticias Caracol: ¿Cuál es el aporte de la cultura en tiempos de crisis?

Ramiro Osorio: ¿Qué es la cultura? El espacio de la construcción de un país diferente, de un país incluyente, generoso, en donde todos tengan espacio, en donde todos se puedan expresar; el espacio de lo cultural es el espacio de construir la paz en este país. Así es como veo la dimensión de la cultura en este país.

Por otro lado, en el sector editorial se temió lo peor en los meses de encierro, pero la respuesta fue increíble: leer para pasar la página de la tragedia y, contra todos los pronósticos, el libro físico sobrevivió. Un equipo de Noticia Caracol estuvo en el refugio de los libros usados ‘San librario’ con uno de sus fundadores Álvaro Castillo.

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“Yo creo que el libro físico sobrevivió la pandemia, el libro físico va a sobrevivir, no va a desaparecer porque los libros ya están ahí y los lectores siguen leyendo libros físicos y con esta pandemia se vio reflejado en las ventas y en el consumo de libros por parte de los lectores... la necesidad y el gusto de seguir leyendo”, expresó Álvaro.

Noticias Caracol: ¿La pandemia creó nuevos lectores?

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Álvaro Castillo: Yo creo que sí, no solo a nosotros nos compraban libros viejos lectores, sino nuevos lectores, jóvenes de muchos lugares del país que de otra manera no se acercaba a las librerías y nos llevamos sorpresas inmensas. Gente que nos escribió diciendo por ejemplo: quiero leer, recomiéndame un libro, yo nunca leo, recomiéndenme un libro. En ese sentido, la pandemia hizo que muchas personas volvieran a la lectura

Noticias Caracol: ¿El Gobierno los apoyó?

Álvaro Castillo: La Cámara del Libro organizó una campaña al principio de la pandemia, que se llamaba ‘Adopta una librería’, para recolectar a través de una colecta pública y apoyar a las librerías y los libreros. Esta campaña fue muy hermosa, resultó en un incentiva par las librerías que nos inscribimos en la campaña.

Noticias Caracol: ¿Sintió solidaridad de parte de lectores?

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Álvaro Castillo: El año pasado, cuando se hacen los balances y se dice el personaje del año, para mí el personaje del año fueron las lectoras y los lectores. La librería no tiene cómo agradecer la inmensa solidaridad que tuvieron con nosotros durante la pandemia. Cuando tuve COVID, que estuve tres semanas recluido, la gente siguió comprándome y tenían la paciencia cuando les decía que cuando me recupere les voy a mandar el libro. Hubo gente que en algún momento me donó plata a la librería porque sí y ni sabía quiénes eran. Yo creo que en el ramo en el que estoy hablando lo único que yo tengo hacia los lectores es agradecimiento por la inmensa solidaridad.

Asimismo, la música fue el oxígeno del encierro, pero también un sector golpeado. Las calles se transformaron en escenarios solitarios de artistas que con su voz y música pedían ayuda.

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Las terrazas y las ventanas fueron los espacios del público que aplaudía y lanzaba algunas monedas o paquetes de comida. Los artistas convirtieron sus casas en escenarios, para saltar a lo digital y poder conectar esas pantallas fragmentadas, creando una nueva estética musical.

“ Primero que todo una orquesta sinfónica es una reunión de más de 50 personas, soplando, los instrumentos de viento y muy cerca los unos de los otros haciendo música. Entonces, por definición, ese tipo de actividad era nociva en el punto de vista de la pandemia. Nos tocó aprender que ya no estábamos en el siglo XIX porque las orquestas no habían cambiado su comportamiento muy significativamente y, después de casi dos siglos, entender que estábamos en el siglo XXI. Entonces, lo primero que se nos ocurrió justo cuando salimos a las casas fue hacer una orquesta virtual y fuimos una de las primeras orquestas en el mundo en sacar los famosos videos de cuadritos. Hicimos una obra muy bonita, muy emotiva”, manifestó Juan Antonio Cuellar, gerente de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia.

Noticias Caracol: ¿Cómo fue la interacción con el público?

Juan Antonio Cuellar: Nosotros, en un concierto lleno total, podemos tener 2.400 personas. Ese video, en dos días, le había llegado casi a 60 mil personas y tiene muchas vistas. Es decir, que llegamos a mucha gente, inclusive, a gente a la que habitualmente nunca llegamos, gente que nunca tiene la oportunidad de oír una orquesta sinfónica, primero, porque no hay muchas orquestas sinfónicas y, segundo, porque no hay muchos escenarios suficientes en el país.

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Noticias Caracol: ¿Qué le dejó la pandemia?

Juan Antonio Cuellar: Hay una frase que una persona me dijo en un momento de crisis muy grande: “ningún mar en calma hizo experto al marinero”. Hemos aprendido muchas formas de entregar nuestro hacer, diferentes a la tradicional de pararnos en un escenario.

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Las crisis develan la grandeza del sector cultural, pero al mismo tiempo, evidencian su fragilidad. Fue un año en el que se necesitaba de la cultura para vivir, pero sus creadores necesitan vivir de la cultura. Hay que apoyarla.

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