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Emprendimiento caleño convierte residuos que acaban enterrados en rellenos sanitarios en casas

Es producto de una investigación de 20 años y se constituye en un proyecto más alrededor del mundo que busca reducir impacto del plástico en el medio ambiente.
Según cifras de Procolombia, entidad encargada del turismo, inversión e imagen de Colombia, en el país se produce aproximadamente un millón de toneladas de plástico, que se destinan para la fabricación de envases y empaques, así como en construcción y agricultura, entre otros usos.
Pero muchos de los residuos de esta manufactura tienen otro destino: la basura. Pensando en una solución a esa problemática, el emprendedor caleño José Rafael González, de 55 años, encontró en estos desechos una alternativa para ser aprovechados en la construcción de viviendas.
“Desarrollamos un material que es fibras naturales con polímeros, como los que trabajan con pañales. Toda esa cantidad de materiales que sobran que contaminan muchísimo, los utilizamos nosotros con este producto”, asegura.
Cascarilla de arroz, polímeros industriales reciclados y aditivos, son los componentes de un bloque similar a un ladrillo que es utilizado para la construcción de viviendas y se ha convertido en una alternativa para el medio ambiente, pues requiere menos cantidad de agua y cemento de los que son utilizados en una construcción convencional.
“Estamos ahorrando solamente en una construcción convencional más del 90 % del consumo de agua. El compuesto es tecnológico que aguanta casi siete toneladas a la compresión, tiene unas capacidades mecánicas excelentes para nuestro medio y solucionar la vivienda para mucha gente”, dijo González.
Un trabajo de 20 años de investigación en el que lo ha acompañado Francy Ávila, su esposa.
“La gente como que ya está tomando (conciencia), ya se lo está interiorizando y nos buscan por eso. Les gusta porque es un sistema amigable con el ambiente”, señala Francy.
Hoy, una patente del ladrillo y la satisfacción de los habitantes de cerca de 20 casas construidas desde hace dos años son el resultado de su trabajo. Cristian González es una de las personas que ya le apostó a esta alternativa.
“Nunca había visto cómo se construía con esto, empezamos todo el proceso de construcción, fue muy rápido, económico. Una construcción limpia”, sostiene Cristian.
José Rafael afirma que se trata de “una construcción seca, limpia, que no necesita pegas de cemento entre uno y otro bloque”.
La idea de José ha logrado darle uso a residuos que tardan entre 150 y 500 años en biodegradarse y que estaban quedando enterrados en los rellenos sanitarios del Valle del Cauca.

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