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5:50 pm - 26 de Noviembre de 2015

Pescadores no dejaron que hidroeléctrica les quitara su alimento

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Por: 
Noticiascaracol.com

El rio Sinú nunca le había fallado a los cordobeses. “Anteriormente  era muy bonito porque  la naturaleza nos proveía de todos los recursos naturales en especial de la pesca, nosotros salimos de nuestras casas a los sitios de humedales a la ciénaga y eramos recolectores. Llegábamos a la ciénaga y hacíamos la faena de pesca”, dice Iván Correa, pescador de la zona.

Eso hasta que intervino la mano del hombre. Una hidroeléctrica afectó la migración del bocachico y puso en jaque a pobladores y pescadores.

“En la ciénaga ya no contamos absolutamente con especies de peces”, sigue relatando Correa.

Pero él no se quedó lamentándose y con otras 29 familias de pescadores aprendieron acuicultura y pasaron de ser recolectores a cultivadores.

“Nos hemos dado cuenta de que nos ha quedado una salida y son estos proyectos de agroecología en diques altos (...) todavía nosotros podemos comer carne de pescado a bajo costo”, sostiene.

La ciénaga no tiene peces y lo resolvieron cultivando bocachicos y cachamas, tienen poca tierra entonces cultivan en los jarillones que dividen los estanques y por si llega la inundación siembran árboles alrededor de lo que queda de la ciénaga.

“Me siento muy satisfecho porque veo  que ya mi familia tiene una alimentación segura y veo que  tengo más oportunidades de mantenerme en el territorio”, dice Uber Enrique, habitante de la zona.

Su actitud resiliente hizo que la asociación de pescadores y campesinos de la ciénaga del Bajo Sinú les diera sombra para conseguir recursos.

“Llevamos cuatro años continuos de sequía y no tenemos tampoco ninguna clase de dificultades para  sostener los cultivos ni poder seguir produciendo carne de peces porque con el agua a través del sistema de riego abastecemos a los cultivos tanto de agricultura como de acuicultura”, relata Uber

El alimento de los peces lo hacen ellos, la electricidad proviene de paneles solares y el agua directamente del rio.

Para orgullo de los pescadores colombianos ellos demuestran que se puede hacer sostenible su negocio de bocachico, de paso ayudar el medio ambiente y asegurar en el futuro alimento para sus hijos.

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