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“No siempre las relaciones humanas fueron de sometimiento”: autora de ‘El cáliz y la espada’

Riane Eisler descubrió un mundo perdido en el que explica por qué se puede decir que en algún momento de la historia hubo una sociedad igualitaria y da sus claves para construirla de nuevo.

La antropóloga Riane Eisler, autora de ‘El cáliz y la espada’, descubrió un mundo antiguo en el que no existía la guerra. Su obra, considerada la más importante después de ‘El origen de las especies, de Darwin, desmonta la vieja teoría de que la humanidad no ha conocido otra cosa que la violencia de la dominación de unos sobre otros.

La obra fue reeditada en España y pronto estará en Colombia .

En entrevista con Noticias Caracol la profesora Riane Eisler enseña que es posible una sociedad igualitaria, porque la cultura humana ya la vivió.

Alberto Medina: ¿Dónde quedaba ese mundo perdido del que usted nos habla en ‘El cáliz y la espada’?

Riane Eisler: Quedaba en muchas partes del mundo hace millones de años, cuando vivimos en paz grupos de recolectores, de cazadores, esto era una manera de vivir que no es como nos han dicho siempre que era: el hombre antiguo que con una mano tiene un arma y con la otra está halando una mujer, todos hemos visto esta caricatura. Esta caricatura y esta narrativa no es la verdad, porque por millones de años vivimos en culturas igualitarias y que no eran patriarcales.

A.M.: ¿Cuál era el papel que jugaba la mujer en esa sociedad del neolítico y del paleolítico?

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R.E.: Hay dos formas humanas, la femenina y la masculina, y lo que no nos han enseñado es la importancia social de si es una relación de igualdad o si es una relación donde uno domina al otro. Es como lo que aprendemos en la niñez: que la diferencia es lo mismo que la superioridad y la inferioridad, que uno domina y otro debe estar dominado, que uno debe ser servido y la otra persona, la mujer, debe de servir. Cuando tenemos esto como modelo de relaciones humanas, entonces tenemos racismo, porque es una persona diferente.

A.M.: Esa sociedad del 4.000 – 7.000 antes de Cristo, ¿cómo se comportaba? Vale resaltar que no existían las armas.

R.E.: Eso es parte de este análisis holístico. Si miramos el arte, es como un idioma, es tan importante lo que vemos como lo que no vemos en el arte. No vemos cenas tan familiares ni luchas de armas, no están ahí. Al contrario, hay muchas cenas de la naturaleza, de la mujer.

A.M.: ¿En qué momento aparecen esas sociedades de la espada que nos cambian culturalmente?

R.E.: Solamente sabemos ahora que la guerra que nos han dicho que es la naturaleza humana, no es verdad. A lo más, la guerra tiene 5.000 o 10.000 años, hay millones de años antes sin guerra y esas sociedades no matriarcados, eran igualitarias, pero el idioma que nos han enseñado no nos da esta posibilidad ni para pensar que es posible, porque nos dice: ‘bueno, si no es patriarcado, tiene que ser matriarcado'. No estas eran sociedades igualitarias, solidarias, de colaboración.

A.M.: ¿Ese pasado que usted vivió, esa presión que ejerció sobre su familia el nazismo y Hitler fue el punto de partida de esta investigación?

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R.E.: Esta es una cosa muy importante en mi vida y es muy importante para mí saber que hay otra posibilidad.

A.M.: En la Biblia ya la diosa no es una mujer, hay un Dios hombre y la mujer incita al pecado al hombre con la manzana.

R.E.: Cambia todo. Ahora tenemos una oportunidad de poner la realidad donde debe de estar. Esta idea que la mujer es la enemiga es peligrosa, es una justificación de dominación. Hay dos historias en la Biblia, en una Dios y Diosa, una palabra que en hebreo es femenina y masculina, y la otra que sabemos ahora de la ciencia, que fue añadida después, es la de que la mujer salió de la costilla del hombre.

A.M.: ¿Un mundo como el nuestro, en donde pululan las armas, en donde las relaciones de dominación y guerra son tan fuertes, en donde hay unos poderosos que no sueltan el poder, es posible construir de nuevo esa sociedad igualitaria?

R.E.: Es muy posible. Pero la lucha para nuestro futuro, eso es una construcción humana, hay tendencias, movimientos sociales en esta dirección (de llevar) a la sociedad a cambiar estas tradiciones de dominación, porque fíjese que hace como 400 años no hablábamos de la democracia y la libertad, hablábamos de obediencia y esto ha cambiado, pero lo que debemos de entender es que para cambiar la política, para construir una sociedad que no tiene tanta guerra hay que cambiar los valores y que los valores están muy entrelazados con lo que aprendimos a pensar de lo femenino y lo masculino. Ojalá que este conocimiento de que era posible, que no era utopía, que no era la sociedad perfecta, pero era mucho, mejor sirva.

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