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La historia de barbarie en la cárcel La Modelo: “eso debe estar lleno de muertos”

Hay quienes dicen que si se demuele el centro penitenciario se hallaría un camposanto. Expediente constata que hay asesinatos al por mayor y al detal, torturas execrables, secuestros infames y un largo etcétera de crímenes no resueltos.

La periodista Jineth Bedoya, secuestrada y atacada sexualmente por las Autodefensas en el año 2000, le pidió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos que, como medida de reparación en su caso, le ordene al Estado colombiano el cierre de la cárcel La Modelo de Bogotá. Noticias Caracol conoció las intimidades del expediente y constató que ese centro penitenciario lleva décadas protagonizando todos los horrores posibles.

Uno de sus capítulos más siniestros ocurrió entre 1999 y 2003. Así lo constata un expediente de la justicia en poder de este noticiero, en el que todavía se investigan 157 homicidios y tres desapariciones ocurridas en esa época.

David Martínez, exasesor del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos y quien conoció de primera mano la barbarie de esa época, coincide en que La Modelo debería clausurarse, tal como pidió la periodista Jineth Bedoya. Hay demasiados crímenes insepultos, dice.

“Si acumulamos años, no solamente este periodo, si sabemos que siempre hay subregistro, que se hiciera la demolición de la cárcel y se miraran las posibles fosas comunes que había en el fondo de la cárcel, eso es lo que habría que entrar a mirar, eso debe estar lleno de muertos”, señala el exasesor.

Martínez se refiere a los tiempos más atroces que protagonizaron como caciques de la cárcel Ángel Gaitán Mahecha y Miguel Arroyave, capos del paramilitarismo, con línea directa con Carlos Castaño Gil en el Nudo de Paramillo. La Modelo entonces parecía todo menos un centro de reclusión. Era más bien un cuartel general alterno de las Autodefensas en pleno corazón de Bogotá.

De esa vorágine de crímenes ocurridos en La Modelo hay decenas de testimonios de exparamilitares que aparecen consignados en el expediente en poder de Noticias Caracol.

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A sangre y fuego los paramilitares tomaron el control de La Modelo a finales de los años 90 y los muertos empezaron a contarse. Además de las tres masacres, que cobraron la vida de 47 personas, se perpetraron 110 homicidios selectivos entre 1999 y 2003.

Las Autodefensas lo manejaban todo y el Inpec apenas oficiaba como una celaduría de conjunto cerrado.

Al capellán de la época, que algo intentó hacer para frenar esa violencia desbordada, también le advirtieron que podía terminar picado.

“Hasta me dijo, en algún momento, de los paramilitares que le habían dicho: ‘padrecito no se meta mucho porque si no lo metemos a la licuadora, usted ya sabe’. Porque al descuartizamiento se llamaba era la licuadora”, recuerda Martínez.

Otro capítulo por esclarecer es si en esas masacres en La Modelo y en los asesinatos selectivos se ocultaron cifras para no escandalizar al país.

“Escuché que en una de esas tomas, en la del patio cuarto, hubo 72 personas asesinadas y, al parecer, la guardia solo reportó el 50 o 60 por ciento de las víctimas. Por comentarios de Ángel Gaitán, Miguel Arroyave y Juan de Jesús Pimiento, esos cadáveres restantes fueron desaparecidos”, dijo Luis Alberto Medina Salazar. Versión del 1 de febrero de 2017.

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El último episodio de violencia en La Modelo ocurrió en marzo de 2020 cuando 24 internos fallecieron tras un motín. Hoy se indaga si la guardia ejecutó a muchos de ellos en estado de indefensión.

Más allá de si debe o no cerrarse La Modelo, este recuento de terror y muerte, desde los primeros reclusos incinerados con gasolina en 1979 hasta los 24 que murieron el año pasado, constituye un capítulo vergonzoso para cualquier estado democrático.

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