Publicidad

Publicidad

Publicidad

240x30push.png
#EstáEnTusManos Quiero recibir notificaciones con las noticias más importantes de Colombia y el mundo.
Activar
Ahora no

Publicidad

Marquetalia: a la cuna de las extintas FARC llegó la paz, pero no el progreso

De la mano de Naciones Unidas un equipo de Noticias Caracol recorrió los caminos agrestes que llevan hasta una de las poblaciones más afectadas por la guerra.

Marquetalia: a la cuna de las extintas FARC llegó la paz, pero no las carreteras

Con la llegada de campesinos en disputa a una finca inhóspita llamada El Tamaro, en el sur del Tolima, comenzó a escribirse la historia de violencia y sangre más larga de Colombia. Estas tierras montañosas y escarpadas fueron rebautizadas por los nuevos pobladores como Marquetalia. Se convirtieron en una trinchera de resistencia para este grupo que se transformó en autodefensa, se alzó en armas y autoproclamó como FARC hace más de medio siglo, como lo muestran fotos históricas que estaban guardadas en el computador de Iván Ríos.

“Manuel Marulanda llegó a Gaitania, en ese entonces, llegó como en el 48. Y llegó con un tiempo bastante largo. Vino a esta región y se fue con 48 familias hacia la vereda Marquetalia. Ahí es donde nacen las FARC por el descontento, por el abandono del Estado. porque esto era camino de herradura, no había vía para Marquetalia, aún no hay vía para Marquetalia”, aseguró Leonoricel Villamil Toro, concejal de Gaitania.

Un equipo de Noticias Caracol viajó hasta la Marquetalia profunda, en donde solo las trochas que bordean precipicios y los senderos de herradura que atraviesan montañas permiten abrirse camino. Una realidad idéntica a la que describió Manuel Marulanda Vélez en 1964, en una carta enviada al gobierno de Guillermo León Valencia antes de embarcarse en la lucha armada.

"No tenemos carreteras de penetración y los caminos de herradura en tiempos de invierno son intransitables. No hay partidas destinadas al sostenimiento de los caminos y si ellos existen es gracias al esfuerzo colectivo de los colonos, campesinos e indígenas”, dice la carta de Marulanda.

Cientos de muertos y quince gobiernos y sus promesas han pasado desde aquella época en donde la gente creía que la ubicación estratégica de Marquetalia iba a traer el desarrollo, pues permite conectar Tolima, Huila y Cauca con el centro del país, pero no fue así.

“Si nos descuidamos un poquitico no estamos muy lejos de quedar incomunicados porque esa vía el río se la está llevando”, aseguró Leonoricel Villamil Toro, más conocida como Doña Leo. Ella es una líder que tuvo que enterrar a su hijo y a su hermano asesinados en medio de la inclemente violencia. Ahora, se dedica a ver cómo incentiva la llegada del progreso como concejal.

Publicidad

La arriesgada ruta a Marquetalia comienza en Gaitania, el corregimiento más cercano. “Como ven es cafetero, aquí hay diversidad de cultivos, aquí se saca frijol, se saca granadilla, se cultiva mucho tema de pancoger, el aguacate. Lo único que no se nos da es el arroz, pero de resto somos ricos en productividad, el queso, el ganado y la verdad para comercializar las vías no son tan aptas para estos caficultores y la sacada del producto”, indicó doña Leo.

La travesía continúa con una hora de carretera destapada hasta Villanueva, una vereda a la que acceden quienes tienen moto. Los demás deben ajustarse al horario de los jeepaos, que viajan a las 8 de la mañana y a las siete de la noche. Cuando hay invierno, el paso puede quedar bloqueado por horas y hasta por días.

En contra de todos los pronósticos, hoy Planadas tiene la tercera producción de café del país. Astrid Medina, campeona de la Tasa a la Excelencia 2015, es testigo de la pesadilla y de la ilusión al mismo tiempo.

“Las vías terciarias son un caos, producir aquí cualquier alimento para sacar, y más perecedero, es una tragedia. Porque si produzco tomate de cocina, puede ser orgánico o con buenas prácticas agrícolas, sacarlo a Ibagué ya me pone en desventaja porque el costo del flete”, explicó Medina.

Pero el mayor desafío comienza de Villanueva para arriba. El único camino a Marquetalia es el que han abierto campesinos con sus mulas. Son nueve kilómetros agrestes y hostiles, donde los puentes improvisados en madera están al borde del colapso y los campesinos tienen que descargar las mulas para no irse abajo.

Publicidad

“Cuando es verano, son dos horas para los que viven cerca. Los que viven retirado son tres cuatro horas para sacar ocho arrobas que es lo que puede cargar la bestia. De allí la necesidad de la apertura de esta brecha”, dijo Héctor Fabián Almario, presidente de la Junta de Acción Comunal de Marquetalia.

Jhon Freddy Conde, campesino de Marquetalia, indicó por su parte: “Hacemos mercado cada dos meses. Se vive de la lechería y del frijol. Se saca lo que es el queso, cada ocho días, bajando dos horas, subiendo igual. ya cargas más pesadas son tres horas. Hay tiempos donde nos toca duro, se nos dañan los caminos, las carreteras, a veces no podemos sacar el producto”.

Hoy, después de sesenta años de lucha violenta, los campesinos y los guerrilleros ya sin armas transitan sin ningún recato por las mismas trochas que algún día detonaron la confrontación. “Se vive tranquilo, como sumercé lo puede ver, tiempos muy buenos para vivir por esta región”, dijo Conde.

Conscientes de la historia que esconde este rincón de la cordillera, las extintas FARC se aseguraron de que aquí quedara uno de los espacios de reincorporación guerrillera.

“¿La razón? palabras textuales del difunto Wilson Saavedra, que en ese entonces era el comandante que llegó con toda la guerrillerada, nos dijo a todos los líderes que fuimos: la zona veredal va a quedar en Gaitania, porque nosotros queremos resarcir un poco el daño causado a la región”, relató doña Leo.

El ETCR del Oso fue llamado como 'Marquetalia, cuna de la resistencia' por los 70 excombatientes que viven allí con sus familias. Hace cinco años, un contenedor con 200 fusiles salió por las carreteras del Tolima para permitir el paso de proyectos productivos de piscicultura, café, ebanistería y turismo.

Publicidad

En Marquetalia y sus alrededores todos guardan una historia violenta en su memoria. Por eso, en la plaza de Gaitania se levantan cuatro monumentos que le recuerdan a la gente por qué no volver a la guerra.

“Hicimos en el espacio territorial un acto de reconciliación. Más de 300 personas que fueron víctimas de todo lo que lo vivido llegaron al espacio territorial. Y hubo ese acercamiento con los excombatientes”, relató doña Leo.

Maritza González es la única mujer indígena en el sur del Tolima que dejó su resguardo para irse a las FARC. Así explica cómo dejó atrás su pasado guerrillero, pero no su lucha por el cambio.

“Siempre soñé que sucediera por la lucha que nosotros estábamos haciendo, que se diera la toma del poder, que en realidad Colombia cambiara. La comunidad tenemos que seguir peleando para que algún día, ojalá que al menos sean las vías que lleguen acá. Faltan las vías, la salud, por acá tan lejos, aquí se enferma alguien y para sacarla a Gaitania eso es un trayecto muy largo” explicó González.

Desde que se firmó el acuerdo de paz, han sido asesinados tres jefes guerrilleros que combatieron en Marquetalia y que salieron del Tolima en su proceso de reincorporación a la vida civil. Aun así, quienes se quedaron, reafirman su pacto con la paz sin abandonar los reclamos por la titulación de la tierra que no llega, el impulso de los proyectos productivos y la seguridad para quienes dejaron las armas, como Hugo Perdomo, un excombatiente de padres guerrilleros que militó en las FARC desde que tiene memoria.

Estamos optimistas así nos toque trabajar con las uñas. Porque, entre otras cosas, hasta la misma remesita; los mismos refrigerios, otra serie de garantías como proyectos productivos, la falta de vivienda, de tierras, la falta de créditos, la misma incertidumbre desde el punto de vista jurídico, pese a las persecuciones, amenazas de muerte, seguiremos acá comprometidos con la palabra, como nuestra única arma frente a la sociedad y frente al pueblo colombiano”, dijo Perdomo.

Publicidad

Las disidencias han intentado recuperar este territorio mítico, no en vano la principal disidencia del país lleva el nombre de Segunda Marquetalia. Jhon Hueje, el alcalde del municipio de Planadas, explica confiado por qué ya no hay lugar para ellos.

“Hubo presencia de dos o tres grupos de disidencias, pero eso ha bajado por la presencia de las Fuerzas Militares, también por un mensaje de la ciudadanía, la ciudadanía cree que no quiere, que ya estuvo bien, que ha dicho que los planaduros ya pagamos nuestra cuota histórica y queremos vivir en paz”, explicó Hueje.

En su alcaldía del 2007, Hueje fue capturado y trasladado a Bogotá como uno de los principales auxiliadores de la guerrilla. Una vez absuelto de todo señalamiento repitió en la política. “Hoy después de todo este tiempo llegas a Marquetalia y te encuentras con un mito, porque Marquetalia es un espacio geográfico. Tanto así que hasta las disidencias han vuelto a retomar a Marquetalia como una razón”.

Una razón que ya perdió terreno porque a Marquetalia llegó la paz, aunque su mayor amenaza sigan siendo las carreteras.

✔️ Síganos en Google Noticias con toda la información de Colombia y el mundo. ✔️ Síganos en Google Noticias con toda la información de Colombia y el mundo.