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Con Caterine Ibargüen como figura: los cinco momentos del atletismo latinoamericano en Río 2016

La gesta de la colombiana es recordada, justo, a pocos días de que esta disciplina vea acción en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Caterine Ibargüen, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016
Caterine Ibargüen, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016
Getty Images

El atletismo latinoamericano vivió en la anterior cita olímpica, hace cinco años en Río de Janeiro, una actuación discreta, con apenas cinco medallas, pero adornada con algunas imágenes emocionantes, todavía frescas en la retina de los aficionados.

Estos fueron los grandes momentos del atletismo latinoamericano en la anterior cita en Brasil, a la espera de nuevos éxitos sobre la pista o la carretera en Tokio.

Caterine Ibargüen, antes de ceder el testigo


A Caterine Ibargüen le faltaba el oro olímpico para poner la "cereza en el pastel" tras un ciclo olímpico en el que había sido la gran dominadora, con los títulos mundiales en Moscú 2013 y Pekín 2015.

A sus 32 años y cuatro años después de colgarse la plata olímpica en Londres-2012 sentía que estaba ante su gran oportunidad, pese a que una joven, Yulimar Rojas, que entonces tenía 20 años y unos meses antes se había proclamado campeona mundial bajo techo, se presentaba como una amenaza cada vez más temible.

El Colombia-Venezuela en Rio de Janeiro lo ganó Ibargüen (15,17 metros). Rojas se quedó con la plata, con 14,98 metros.

Tras ese subcampeonato, Yulimar Rojas lanzó unas palabras a modo de aviso: "Caterine es una fuerte competidora, pero yo el año que viene estaré mejor".

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En el nuevo ciclo olímpico, Rojas no ha tenido rival para reinar en el triple salto y tiene la segunda mejor marca de la historia (15,43 metros), acercándose paso a paso al récord del mundo de Inessa Kravets (15,50 metros).

'O Rei' Thiago Braz


Brasil solo consiguió una medalla en el atletismo de 'sus' Juegos de Rio, pero la velada fue apoteósica y emocionante para el público en el estadio: Thiago Braz triunfó en el salto con garrocha, superando los 6,03 metros.

La 'torcida' silbó al francés Renaud Lavillenie, que fue plata. En la ceremonia de recogida de medallas, el saltador europeo fue abucheado y hasta llegó a llorar.

Thiago Braz hizo un gesto al público para que fuera respetuoso, pero sin gran éxito.

Lavillenie agradeció después en las redes sociales el gesto del hombre que le había dejado sin el oro: "Obrigado Thiago. Merci Thiago. Thanks Thiago. Sentirme humillado en el podio olímpico, no pensaba vivir nunca eso".

Lupita resiste ante las chinas


La mexicana María Guadalupe 'Lupita' González se colgó la medalla de plata en un podio junto a dos rivales chinas.

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Esta exboxeadora dio así una alegría a su país en la marcha atlética, una disciplina que ha dado grandes éxitos al país. Pese al gran éxito de la plata, Lupita se mostraba tras la prueba con cierto sabor amargo: "Fue por dos segundos, ¡no fue nada! Me duele un poco".

En 2020, Lupita González fue suspendida cuatro años por un control positivo por trembolona, un esteroide anabolizante, en 2018. Castigada hasta 2022, los Juegos de Tokio se esfumaron para ella en ese momento.

Denia Caballero salva el honor cubano


Cuba, en otra época una máquina de medallas en el atletismo, terminó con un único metal en Rio-2016 en ese deporte, el de Denia Caballero en el lanzamiento de disco.

Un año después de su título mundial, la discóbola fue tercera, en una final que ganó la croata Sandra Perkovic y tras la que la caribeña quedó "feliz, pero no satisfecha" porque llegaba con mayores ambiciones.

"Es mi primera medalla olímpica, pero no la última", lanzó entonces a su paso por la zona mixta, a modo de desafío.

La deportividad de Derlys Ayala


El paraguayo Derlys Ayala fue protagonista en el maratón de los Juegos de Rio-2016 pese a quedar en el puesto 136º. El motivo, un gesto de deportividad que captó la atención de la prensa internacional, cuando vio que el argentino Federico Bruno estaba con muchos calambres y a punto de abandonar.

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Ayala decidió entonces frenarse, ir al ritmo de Bruno para animarle y ayudarle a que pudiera terminar.

"Lo que pasó en Rio-2016 fue un gesto que todos debemos hacer día tras día, no solo en el deporte. Es el compañerismo y ayudar con lo que poco que se pueda, yo venía destruido. Somos amigos, siempre nos vemos en las competencias", explicó un año después el propio Ayala en una entrevista con la AFP.

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