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10:05 pm - 8 de Marzo de 2017

Estados Unidos, matanza y banano: una tragedia de la realidad que Gabo convirtió en novela

Por: 
Noticiascaracol.com

Tal como en la ficción, una compañía extranjera llegó a Colombia para marcar la historia de un pueblo que vio cómo sus trabajadores eran sometidos al exterminio.

Con el tren llegó el progreso a Macondo, pero también norteamericanos y la llamada peste del banano. Rafael Darío Jiménez, estudioso de la obra de Gabo, rememora cómo Mr. Herbert en ‘Cien años de soledad’ saborea este fruto y decide fundar una empresa bananera.

Esta compañía de la ficción tiene su equivalente en la realidad: United Fruit Company. En plena zona bananera de Colombia construyeron un pueblo ‘made in USA’ donde incluso se celebraba la independencia de ese país.

Gabriel García Márquez describió con destreza este pueblo que todavía sobrevive al tiempo y donde una tragedia habría de marcar su historia.

En 1928 estalló una huelga de trabajadores que exigían mejores condiciones laborales. Justamente el escritor Guillermo Enríquez recrea lo ocurrido en ese mismo lugar donde una escultura de un campesino con machete reporta que algo grave sucedió en ese pueblo.   

“El general Cortés Vargas salió del cuartel de Ciénaga que está frente a la iglesia de San Juan Bautista, venía con su tropa y se acamparon aquí en frente (cerca del lugar donde trabajadores se manifestaban) ahí estaba el capitán Garavito con un megáfono y dio una hora para que la gente se retirara”, señala Enríquez.

Por su parte, Gabo contó en  ‘Cien años de Soledad’:

“Señoras y señores -dijo el capitán con una voz baja, lenta, un poco cansada-, tienen cinco minutos para retirarse”. Pasado ese tiempo hubo tanto fuego en la ficción como en la realidad. Miles de trabajadores murieron.

En el realismo mágico de Gabo, estas cosas ocurren casi de la misma manera como se vivieron. Incluso algunos nombres se preservan.

Macondo, entonces, ese lugar que Gabo calificó como un estado de ánimo, se vuelve real página tras página en la lectura de su obra cumbre. Toma cuerpo en el mapa con las pistas que arroja el autor, se vuelve de carne y hueso en una vereda del banano, adquiere alma con la casa de su abuelo Nicolás Ricardo Márquez que cogen prestada los Buendía y se transforma en realidad con la historia de un país que no para de buscar una segunda oportunidad sobre la tierra.

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