medellín
5:30 am - 1 de Marzo de 2018

El 90 % de la población en Bello ha pagado o paga alguna extorsión, dicen las autoridades

Este delito en diferentes modalidades se ha convertido en uno de los peores dolores de cabeza para los habitantes de Bello.

Noticias Caracol tuvo acceso a testimonios que develan el accionar de las estructuras criminales en esta zona del Valle de Aburrá.

Una imagen de publicidad de venta de casas, según la Fiscalía, es la más clara señal para los delincuentes ubicar a sus víctimas.

“Cuando se dan cuenta que una persona está vendiendo o comprando propiedad, simplemente le mandan al muchacho del barrio a hacerle la advertencia de que se dieron cuenta o qué conoce del negocio”, manifestó un habitante de Bello.

Es ahí cuando los tentáculos de la criminalidad, tienen efecto y los constructores parecieran ser los más vulnerables.

“La cosa está tan grave en Bello, que incluso ellos les piden un apartamento a los grandes constructores, les exigen que les compren los materiales a ellos, e incluso les proponen que les contraten a los muchachos”.

Un líder de derechos humanos advierte más prácticas criminales: “en los barrios tenemos desde extorsiones, la mafia del ladrillo, la imposición de productos a tenderos y el ajusticiamiento sobre todo de los grupos delincuenciales a los jóvenes”.

La ciudadanía vive un ambiente de zozobra y pocos se atreven a denunciar. Raúl González, fiscal seccional de Medellín, advierte que este delito hace carrera en el Valle de Aburrá.

“Vienen golpeando la ciudadanía con actividades de extorsión permanentemente, cualquier actividad comercial en algunos sectores de la ciudad, viene siendo golpeados por estos extorsionistas, piden siempre una cuota sobre cualquier actividad comercial y de no entregarse ese pago, amenazan con atentar contra la vida y bienes de los ciudadanos de Bello”, manifestó el funcionario.

Por su parte el secretario de Gobierno de Bello, Jairo Araque, señala que la ausencia de denuncia los tiene atados.

“Por eso hacemos campaña la de acercarnos a la comunidad y generar un factor disuasivo en esas estructuras”, manifestó.

Sin embargo, los habitantes temen denunciar por miedo a sufrir un problema mayor.

Para las autoridades son los llamados ‘Chatas’ y ‘Pachellys’ los dueños del negocio. Cada extorsión suma entre 2 mil y 100 mil pesos mensuales. A esto se suma el resultado de la  investigación del Observatorio de Seguridad Humana de la Universidad de Antioquia, que alerta sobre el control territorial de estructuras criminales, en Bello y Medellín.

El secretario de Gobierno de esta localidad ha dicho también que conocen la situación y trabajan para que la comunidad denuncie. Además las autoridades anunciaron gran personal del Gaula para combatir este flagelo en el municipio.

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