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Bebé a prueba de distancias: palestino detenido “contrabandeó” semen para poder concebirlo

En una historia como de película, el material genético viajó desde Israel hasta Gaza para que su esposa pudiera hacerse una fecundación in vitro.

Con su hijo recién nacido en brazos, Iman Al Quidra sabe que pasarán años antes de que el bebé conozca a Mohamed, su padre. Está preso en Israel desde 2014.

Sin esperanzas de recuperar la libertad, Mohamed le hizo llegar clandestinamente su esperma para una fecundación in vitro.

“Mis hijas siempre pedían un hermano. Entonces discutimos la idea y Mohamed también quería un niño. Intentamos tres veces sacar el esperma de la cárcel y solo tuvimos éxito la cuarta vez. Me hice la fertilización in vitro y Dios nos dio a Mujahid”, dice Iman.

El pequeño es el fruto de un largo y épico viaje del semen desde la prisión israelí hasta Gaza.

Tuvieron que convencer a otro preso para que sacara el pequeño frasco el día que salía de la cárcel. Después esconderlo y engañar a la seguridad penitenciaria y a las fuerzas que controlan el paso fronterizo con Gaza.

Abdelkarim al-Hindawi, un médico que ha recibido muestras de muchos presos, guardadas hasta en el tanque de bolígrafos, hizo la segunda parte.

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“La muestra es guardada en un centro especial en el que el semen es congelado por un periodo de tiempo antes de usarlo, cuando la mujer esté lista para la fertilización in vitro”, indicó al-Hindawi.

Y, después de toda esa travesía, cruzar los dedos para que la fecundación funcionara.

En plena carrera contra el reloj biológico, Iman quedó embarazada cinco años después de haber visto a su marido por última vez. Sus peticiones de visita han sido rechazadas por motivos de seguridad.

Mohamed era miembro del brazo armado de grupo islamista Hamás que gobierna Gaza. Fue capturado en la última guerra, en 2014, y condenado a 11 años de prisión.

“A pesar de la opresión, el encarcelamiento y la injusticia, la vida sigue fuera de la prisión. La vida no para aunque él esté encarcelado, espero que el bebé sea una esperanza para que quede libre”, dice la mujer.

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Y, como ellos, muchas familias lo han hecho. Se estima que unos 96 bebés de padres encarcelados han logrado ver la luz en Gaza y Cisjordania tras este azaroso esfuerzo.

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