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Cacerolazo contra Bolsonaro tras registrarse 3.251 muertes por COVID-19 en un día

La OPS describió la situación de Brasil como “terrible”, mientras que el presidente insiste que la gente debe “volver a la normalidad”.

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Brasil enfrenta las horas más críticas por el COVID-19: 3.251 muertes y 82.493 contagios en solo 24 horas muestran una enfermedad salida de control. El país está al borde del récord dramático de 300.000 víctimas mortales.

Pero no es solo un tema de cifras, hospitales colapsados y escasez de oxígeno y de otros medicamentos esenciales para la atención de los enfermos en las UCI.

El presidente Jair Bolsonaro intentó dar un parte de tranquilidad diciendo que aunque “el virus ha llegado, lo estamos enfrentando y pronto desaparecerá. Nuestra vida debe continuar, los trabajos deben mantenerse, los medios de vida de las familias deben mantenerse, debemos volver a la normalidad”

En las calles, las cacerolas se encargaron de darle una ruidosa respuesta al mandatario, a quien critican por la falta de medidas contra la pandemia.

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El gigante sudamericano, de 212 millones de habitantes ya totalizó 298.676 fallecidos desde el primer óbito hace un año, balance solo superado por Estados Unidos. Los casos suman 12,1 millones y un promedio diario en constante alza desde finales de febrero.

Esta escalada ha empujado a su sistema sanitario al borde del colapso, con las unidades de cuidados intensivos (UCI) con una tasa de ocupación superior al 80% en la mayoría de los 27 estados brasileños y una creciente "preocupación" por el riesgo de falta de tubos de oxígeno en por lo menos seis estados, según un informe de la Fiscalía General.

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Pero la situación del mayor país de Sudamérica alarma a todo el continente: la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alertó el martes sobre el "terrible" aumento de casos en Brasil, que también golpea a sus vecinos Venezuela, Bolivia y Perú, y destacó el alza de contagios en Chile, Paraguay y Uruguay.

"El virus del COVID-19 no está retrocediendo ni la pandemia está comenzando a desaparecer", advirtió en rueda de prensa Carissa Etienne, directora de la OPS, oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Preocupación por Semana Santa

Frente al repunte de contagios, varios países de la región optaron por replegarse de nuevo a las puertas de las vacaciones de Semana Santa.

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Considerado durante gran parte de 2020 como un ejemplo de manejo de la pandemia, Uruguay decidió el martes el cierre de oficinas públicas y la suspensión total de clases presenciales, entre otras medidas, ante la explosión de casos.

También el presidente de Colombia, Iván Duque, anunció toques de queda nocturnos y otras restricciones ante un aumento de las muertes y contagios. Mientras que el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, ya había extendido el confinamiento durante Semana Santa para frenar el avance de la variante brasileña.

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Detectada inicialmente en la ciudad amazónica de Manaos a finales de 2020 y considerada muy contagiosa, la variante P1 ha sido identificada en 15 países y territorios de las Américas, según la OPS.

En un plano más positivo, Cuba prevé iniciar en junio la vacunación masiva de su población con su propio inmunizante, el primero concebido y desarrollado en América Latina, informó el martes el ministerio de Salud.

La pandemia se ha cobrado al menos 2,72 millones de vidas en el mundo, según un balance realizado a partir de datos oficiales.

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