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2:56 pm - 24 de Septiembre de 2015

La carta de una pequeña mexicana que conmovió al papa Francisco

Por: 
Noticiascaracol.com
 

Sophie Cruz, de 5 años, logró pasar una valla de seguridad y se acercó a menos de un metro del papamóvil durante un breve recorrido del papa Francisco cerca de la Casa Blanca.

La niña llevaba una camiseta amarilla y un recado sobre la inmigración para el papa, pero se encontraba en un lugar donde se supone que no debía estar. Un oficial uniformado y otro en traje parecían intimidantes, hasta que Francisco se acercó a ella y dejó que un agente de seguridad la cargara y la pusiera junto al jeep.

De pie en el papamóvil el papa hizo lo que suele hacer: le dio un abrazo y un beso, mientras que Cruz se quedó lo suficientemente cerca para darle al papa la camiseta y su mensaje.

La escena, transmitida en vivo por televisión y capturada por fotógrafos, es algo normal para Francisco, quien está acostumbrado a caminar libremente entre las multitudes besando y bendiciendo a niños en brazos además de que recibe de buena gana regalos de desconocidos.

Pero para el comienzo de su viaje por Estados Unidos, donde está celosamente rodeado agentes de seguridad que tratan de mantener a las multitudes a la distancia, se reveló el difícil equilibrio que los agentes de seguridad tratan de lograr para mantener al pontífice seguro al tiempo que dejan que Francisco sea Francisco. Las medidas de seguridad se someterán a una prueba más grande el jueves cuando el papa termine su visita a Washington y se dirija a Nueva York.

"Es un papa al que le gusta estar cerca de la gente y Dios lo bendice por eso", dijo el alcalde Bill de Blasio a CNN. "Así es él y en parte por eso es amado en todo el mundo. Así que le daremos seguridad, pero también sabremos reconocer sus señales. Como digo, él obedece a una autoridad superior".

A pesar de esto su viaje a Estados Unidos ha sido muy diferente a las rutas libres en auto de muchas de sus peregrinaciones anteriores, donde sube y baja de su papamóvil para besar bebés y atrapar camisetas de fútbol que le lanzan en su camino las personas que no planean otra cosa, fuera de llegar temprano para verlo.

Por primera vez se necesitaba tener boletos para ver la mayoría de las procesiones de Francisco en su papamóvil y aquellos que tuvieron la suerte de ganar un boleto en loterías o de sus iglesias todavía tienen que pasar por detectores de metales para llegar a su lugar. El primer recorrido de Francisco en Washington estuvo abierto al público y la gente se formó desde antes de que amaneciera miércoles para pasar por cercas de seguridad y ganar un lugar junto a la ruta.

En Nueva York las revisiones para la gente serán sólo una parte de "capas y capas de protección" para el papa durante su visita, incluyendo del destacamento de 6.000 policías extra y unidades especiales contra terrorismo, dijo John Miller, el principal oficial de seguridad de la policía de la ciudad.

La policía también "estará buscado, como en el caso del maratón de Boston, las posibles amenazas terroristas", dijo Miller.

El vocero del vaticano, el reverendo Federico Lombardi, dijo que a pesar de la intensa seguridad Francisco "planea moverse como lo suele hacer".

Casi todos los movimientos del papa han sido planeados con antelación y hay agentes de seguridad preparados para sus inevitables decisiones espontáneas como acercarse a la multitud durante sus recorridos o fuera de otros eventos en Washington, Nueva York y Filadelfia, dijo Arnette Heintze, una agente jubilada del Servicio Secreto que trabajó en la protección de los presidentes Bill Clinton y George H.W. Bush.

Los agentes se "adaptan y trabajan para cumplir las necesidades" de quien están protegiendo, ya sean candidatos políticos o un papa a quien le gusta reunirse con sus fieles, dijo Heintze.

La planeación para la visita de Francisco comenzó desde hace un año e incluyó al menos una visita a Roma del director del Servicio Secreto Joseph Clancy y dos importantes agentes encargados de los detalles de protección.

En cuanto al encuentro de Sophie Cruz con Francisco, que pareció sorprender a los agentes de seguridad que se encontraban cerca, Heintze dijo que no era algo de qué preocuparse.

"Ese fue un gran momento, no un riesgo de seguridad", dijo Heintze, quien ayudó a la planeación para la misa que celebró el papa Juan Pablo II al aire libre en New Orleans en 1987.

 
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