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4:13 pm - 27 de Junio de 2017

“Lo hizo por amor”: la historia de la mujer que arriesgó todo por un migrante conmueve al mundo

AFP
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Béatrice Huret, antigua simpatizante de ultraderechas, acabó trabajando en favor de los refugiados y flechada de un iraní detenido en la ‘jungla’ de Calais.

El relato, para muchos, es una historia digna de una película de Hollywood.

La justicia francesa la declaró culpable pero exenta de pena. Los magistrados del tribunal de Boulogne-sur-mer (norte) no retuvieron contra ella los cargos de circunstancias agravantes de "banda organizada", o de "poner en peligro la vida de otros", como lo había pedido la acusación.

Tras el veredicto, Huret dijo que se sentía "aliviada".

A su llegada al tribunal, esta mujer de 44 años, ataviada con un vestido oscuro y tacones altos, había comentado que con este juicio quería que se comprendiera "lo que hice y porqué lo hice". "Lo asumo perfectamente", apostilló.

"El objetivo de mi vida es él (Mojtar). Estoy dispuesta a darle mi vida. Lo único que me preocupa es que no podré ver a Mojtar si estoy en la cárcel", añadió.

Acusada de "pasar extranjeros al Reino Unido (...) en banda organizada", enfrentaba una pena de hasta a 10 años de prisión, entre otras cosas, por haber facilitado el paso de Mojtar en barco hacia la "tierra prometida" inglesa en junio de 2016.

Una vez iniciada la audiencia, la mujer declaró ante el tribunal: "Volvería a hacerlo, por Mojtar. Nunca pensé que fuera algo tan condenable".

Viuda de un policía de fronteras y educadora para adultos, Béatrice Huret llevaba una vida rutinaria. Todo cambió cuando descubrió "por casualidad" la 'jungla' de Calais, al llevar en auto-stop a un joven sudanés, al que dejó en la entrada del campamento. "Fue toda una conmoción", explicó la mujer.

La "Jungla", campamento donde entre 6.000 y 8.000 migrantes vivían en condiciones insalubres con la esperanza de poder pasar a Inglaterra, fue desmantelado en noviembre de 2016 por las autoridades francesas.

Entonces, Huret decidió convertirse en voluntaria. Meses después, se cruzó con la mirada de Mojtar, por primera vez. Él era uno de los migrantes iraníes que se cosieron la boca para protestar contra el desmantelamiento de parte del campamento. Fue un "flechazo", asegura.

Tras haber perdido su rastro, Huret aceptó meses más tarde, a través de un conocido de la "Jungla", acoger en su domicilio a Mojtar y a otro iraní en su domicilio, donde la mujer vive con su madre de 76 años, y su hijo Florian, de 19.

Entonces empieza su relación: "Mojtar me devolvió el sabor del amor olvidado", explicó esta antigua electora del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN), por el que votaba "sin plantearse demasiadas preguntas".

Mojtar, que deseaba a toda costa llegar a Inglaterra, hizo un primer intento escondido en un camión. Fracasó. Surgió luego la idea de comprar un barco para la peligrosa travesía del estrecho, un práctica inhabitual.

Béatrice Huret compró una embarcación por internet y organizó la travesía de Mojtar y otros dos iraníes el 11 de junio de 2016.

Su nueva pareja, de 37 años, exprofesor de persa en Irán, vive ahora en Sheffield, en el norte de Inglaterra, donde obtuvo un permiso de trabajo. Recibe regularmente la visita de Huret.

Ésta fue detenida en su lugar de trabajo a mediados de agosto, acusada de ayudar a pasar ilegalmente migrantes. Ella replica en un libro ("Calais, mon amour", editorial Kero): "Llevé el barco a una playa. Punto. Lo hice por amor. No he ganado nada con ello".

Pero, según la acusación, ella y otros dos acusados, forman parte de una estructura organizada de tráfico de migrantes, lo que ocasiona jugosos beneficios para algunos de ellos.

"Mi cliente hizo todo eso por razones humanitarias. No veo cómo se la puede acusar del cargo de banda organizada", alegó a la AFP la abogada Marie Hélène Calonne, que había pedido su absolución.

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