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8:46 am - 27 de Octubre de 2017

ONU acusa a Gobierno sirio de lanzar ataque con gas que causó 83 muertes en abril

EE. UU. exigió que se retire al presidente Bashar al Asad del poder, tras conocer el informe, mientras que Rusia dijo que el documento contiene incoherencias.

El panel conjunto de la ONU y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, por su sigla en inglés) indicó en el esperado informe que el "sarin fue lanzado en una bomba desde un avión".

El grupo de expertos "está seguro de que la República Árabe de Siria es responsable del lanzamiento de sarín en Khan Sheikhun el 4 de abril de 2017", señala el documento.

Más de 80 personas murieron en el ataque químico a ese pueblo, ubicado en la provincia de Idlib, en el noreste de Siria.

Las impactantes imágenes del ataque causaron la indignación de la comunidad internacional, luego del cual Estados Unidos lanzó misiles contra la base aérea desde donde, asegura, fue lanzado el ataque.

El mes pasado, investigadores de la ONU especializados en crímenes de guerra dijeron que tenían evidencia de que la Fuerza Aérea siria estaba detrás del mortífero ataque con sarín, a pesar de reiterados desmentidos de Damasco.

El informe de la ONU fue emitido dos días después de que Rusia vetara un proyecto de resolución presentado por Estados Unidos para que se ampliara la investigación para establecer la autoría de los ataques químicos.

Rusia, aliado de Siria, sostiene que la liberación del gas sarín fue causado probablemente por una bomba que fue desactivada en tierra y no producto de un ataque aéreo del Ejército.

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Ningún papel en el futuro de Siria

Este informe de la ONU aumentará la presión sobre el régimen de Bashar al Asad, cuando Washington, tras las victorias contra el grupo Estado Islámico en el campo de batalla, renueva su exigencia de que el presidente se haga a un lado.

En Ginebra el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, afirmó ante un grupo de periodistas que Al Asad no tiene papel que jugar en el futuro de Siria. Tillerson debía reunirse en Ginebra con Staffan de Mistura, quien trata de coordinar una nueva ronda de conversaciones de paz para el mes próximo.

Afirmó que la política de Estados Unidos respecto a Siria no ha cambiado, pero sus palabras fueron muy duras, especialmente viniendo de alguien que forma parte de una administración que antes había afirmado que el futuro de Al Asad no era una prioridad para Washington.

"Creo que ya lo he dicho. El reino de la familia Al Asad está llegando a su fin, y lo único que hay que discutir es cómo se logrará".

Rusia, que lleva adelante un proceso de paz paralelo con Irán y Turquía en la ciudad de Astana, reaccionó con frialdad a las declaraciones de Tillerson.

"Creo que no debemos anticipar el futuro de nadie", dijo el embajador ruso ante la ONU Vassily Nebenzia, que el martes vetó un intento de Estados Unidos de extender la investigación de la ONU sobre el ataque con gas sarín.

Guerra civil

De Mistura espera poder llevar a cabo una serie de conversaciones de paz entre el régimen de Al Asad y la coalición opositora en Ginebra a partir del 28 de noviembre.

Estarán enfocadas en diseñar una nueva constitución y en la celebración de elecciones supervisadas por la ONU en un país devastado por la guerra civil.

El régimen de Al Asad ha sido salvado por la intervención militar de Rusia e Irán, e insiste que no cederá ante rebeldes a los que califica de "terroristas".

Pero los gobiernos occidentales, la oposición y muchos de los vecinos árabes de Siria tienen a las fuerzas del régimen sirio como principales responsables de los 330.000 muertos que ha provocado el conflicto.

Además de los ataques a su propio pueblo, Asad es responsabilizado por la tortura a gran escala y del asesinato de civiles detenidos.

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