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4:14 pm - 21 de Febrero de 2017

Pasaron 42 años para que este exiliado kurdo viera por primera vez a su hijo

Khalil Amed fue sentenciado a muerte y perdonado por el gobierno de Irak. Se fue a vivir a Sudán en 1982 y desde entonces luchó para reencontrarse con su familia.

Ahmed nació en la ciudad de Kirkuk, en Iraq. Peleó por la liberación de Kurdistán, por lo que fue detenido y sentenciado a la pena capital. Sin embargo, lo indultaron, quedó libre y terminó viviendo lejos de su familia.

Cuarenta años después supo dónde debía buscar exactamente. Logró contactarlos y abrazar por primera vez a su hijo, de quien solo conocía su nombre.

"Mi padre no estaba allí cuando nací, este es mi segundo nacimiento ahora que lo veo por primera vez”, dijo Gandhi Ahmed. 

Ahora Kalil sueña con reunirse con otros dos hijos, pero no tiene documentos iraquíes que le permitan visitar la región de Kurdistán.

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