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Perros corgi de la reina Isabel II, uno de los grandes tesoros de la soberana

Los más de 60 que crio la monarca fueron descendientes de su primera mascota, Susan. Ninguno jamás se vendió, tuvieron presencia permanente en la corte y aparecieron en fotos y retratos oficiales.

Perros corgi de la reina Isabel II, uno de los grandes tesoros de la soberana

La reina Isabel II creció rodeada de perros corgi, un amor que heredó de su madre, quien le regaló a Susan cuando cumplió 18 años. Esa cachorra comenzó a escribir la historia de las mascotas reales.

Esta pasión desbordante de la monarca la llevó a criar más de 60 perros, todos descendientes de su primera corgi.

Sugar, Honey, Sherry, Whisky, Bee, Heather, Buzz... y así hasta terminar con Willow, el último que la acompañó y que falleció en 2018, acabando así con la dinastía.

Ningún cachorro jamás se vendió. Por lo menos 30 vivieron con la reina y los demás terminaron en casas de familiares conservando su linaje real.

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La reina Isabel II, además, diseñó la lápida que acompañaría a su primera mascota para la eternidad. En su tumba, en el cementerio de Sandringham, en una de las casas de campo de la monarquía, se lee el epitafio: “Susan, por casi 15 años la compañía fiel de la reina”.

Los perros corgi -pequeños de color arena con orejas puntiagudas- tuvieron una presencia permanente en la corte de la soberana, a la que seguían por cada habitación del Palacio de Buckingham, además de aparecer en fotos y retratos oficiales. Hacían honor a las palabras de la princesa Diana, que los llamaba alfombras móviles. No fueron vetados de reuniones por más protocolarias que fueran y en privado la acompañaron con su presencia silenciosa.

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Incluso se ganaron un papel en el video que la reina protagonizó junto al actor Daniel Craig, interpretando a James Bond, para la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres de 2012.

Después de renunciar a la compañía de sus leales mascotas, en febrero de 2021 su hijo Andrés le regaló dos pequeños dorgis -un cruce de dachshund y corgi-, Muick y Fergus, para animarla durante la hospitalización de su esposo, el príncipe Felipe, que falleció poco después, el 9 de abril.

Isabel II había encontrado consuelo paseándolos por los terrenos del Castillo de Windsor, pero Fergus murió inesperadamente en mayo de aquel año.

El amor de la reina Isabel II por sus perros corgis


La monarca supervisaba personalmente su dieta diaria, según el libro ‘Pets by Royal Appointment’ de Brian Hoey, que hace un repaso a las mascotas de la realeza británica desde el siglo XVI.

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Un lacayo preparaba la cena de los perros, consistente en un filete y una pechuga de pollo, que se servía todos los días a las 5:00 p.m. La propia reina se convertía en sirvienta cuando regaba el festín con salsa.

En su libro, Hoey sugiere que la monarca prefería la compañía de los animales a la de los humanos.

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La realeza "desconfía de casi de todos aquellos ajenos a su propia familia, así que las únicas criaturas en las que realmente confían no son de especie humana", afirmaba.

Pero no todos en el palacio de Buckingham tenían el mismo entusiasmo. Se dice que el príncipe Felipe era reacio a estos animales de andares de pato porque ladraban mucho, según Hoey.

La reina crio a decenas de corgis en vida y algunos de ellos fueron una fuente de dolor.

Uno de sus favoritos, Pharos, tuvo que ser sacrificado tras ser violentamente atacado por Florence, el bull terrier inglés de su hija, la princesa Ana, en 2003.

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Amenazada de extinción en 2014, cuando solo se registraron 274 ejemplares, la raza corgi vivió un renacer cuando años después Netflix los retrató junto a Isabel II en la serie ‘The Crown’, que narra su reinado.

Como resultado, estos perros volvieron a estar de moda.

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Desde que se emitió la primera temporada en 2017, las inscripciones de cachorros de corgis no dejaron de aumentar y casi se duplicaron entre 2017 y 2020, según el Kennel club, la mayor organización británica dedicada a la salud de los perros, que en 2018 consiguió sacarlos de la lista de razas caninas en peligro de extinción.

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