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¿Un colombiano en la familia real de Tailandia? Vea esta historia que no tiene final feliz aún

David Wheeler nació en Bogotá y fue adoptado cuando era un bebé por una pareja estadounidense. Nunca olvidó sus orígenes y busca a su mamá.

Pertenecer a la familia del rey Bhumibol Adulyadej, el jefe de Estado que más tiempo ha gobernado en el mundo, siete décadas, y quien falleció hace diez meses es algo que jamás pasó por la cabeza de David Wheeler, un colombiano nacido hace 41 años en Bogotá. Hoy está casado con la princesa Ploypalin Sensen, nieta del rey al que todavía lloran los tailandeses.

“A mi hermosa esposa la encontré en la escuela y fui muy afortunado, fue una sorpresa agradable ir a estudiar y verla. Nos conocimos en MIT en una pequeña clase y nos graduamos juntos. Después nos fuimos a Hong Kong y compartimos un tiempo juntos haciendo un programa en verano y vivimos realmente  muy unidos”, relata David.

Después de unos meses de relación, Ploypalin le confesó a David que era la nieta del rey de Tailandia, y que dejó el reino hace unos años para formarse como profesional en las mejores universidades del mundo para luego regresar a su palacio y contribuir con su conocimiento a su país.

“Es más formal, pero nosotros tratamos de vivir como en casa dentro del palacio. No olvidamos quiénes somos ni de dónde venimos. La instrucción en nuestra casa cuando estamos sólo mi esposa e hijos es que se sienta como en cualquier lugar, en New York o en Los Angeles”, cuenta Wheeler sobre su vida en la realeza.

En ese palacio, en presencia de Max y Leo, sus hijos, reveló a Noticias Caracol sus orígenes: su primera foto, tomada en marzo de 1976 en un hospital de Bogotá.

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“Yo nací en Bogotá y fui dado en adopción cuando tenía solo un día de nacido. Yo estaba en un lugar llamado Fana, una agencia de adopciones en Colombia, estuve con ellos hasta que tuve 6 semanas y luego llegaron mis padres desde Estados Unidos y me escogieron como su hijo y me llevaron con ellos”, relata.

El certificado de nacimiento contiene una frase que para Wheeler es el rastro de un doloroso pero explicable adiós. "Mis capacidades no alcanzan para atender las necesidades tanto espirituales como materiales de mi hijo…el padre natural del menor mencionado me abandonó a mí y a mi hijo antes de su nacimiento", escribió su madre biológica hace 41 años cuando lo entregó.

“Yo no puedo imaginar que mi vida hubiera podido tomar otro camino. Pero estoy muy agradecido con ella, quiero que ella sepa que yo estoy aquí y  sería muy feliz de conocerla, muy feliz de entablar una relación con ella y tú sabes, han sido casi 41 años perdidos, y pues me encantaría verla”, dice.

El universo le regaló unos padres que le han entregado todo el amor, ese que su verdadera madre no pudo darle, por circunstancias que él jamás reprocharía.

“En Connecticut, yo crecí allí, mi vida fue grandiosa, mis padres maravillosos ambos científicos, tengo hermanas también, una familia muy unida”, revela.

David estudió Finanzas Internacionales, chino y mandarín en la universidad de Georgetown en Washington e hizo MBA en el Instituto Tecnológico de Massachussets. Ha vivido en varios países y trabajado en importantes compañías. Una vida casi perfecta. Ahora está tratando de aprender español para acercarse a sus raíces.

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Mientras él y la princesa enseñan las fotos de su matrimonio en Hawái en el 2010 recuerdan que sus hijos fueron quienes los impulsaron a viajar a Colombia hace un par de años para buscar a la verdadera madre de David.

“Fue maravilloso, yo fui a Colombia en el verano de 2015. Fue mi primera vez. Yo creo que fui cuando tenía algo más de 39 años. Mi primer viaje fue increíble. Bogotá es hermosa, muy verde, la gente muy feliz, amable, me hicieron sentir bienvenido. No sé si es natural pero me sentí por dentro muy bien”, asegura.

David no encontró a su familia en Colombia, pero su investigación lo llevó a obtener una foto de bebé, el certificado de nacimiento con el nombre de su madre María Helena. De ella supo que nació el 31 de octubre de 1958, vivía en Bogotá con su madre inválida, su abuela y algunos sobrinos. Estuvo en una casa-hogar para adolescentes embarazadas en enero de 1976 hasta el 31 de marzo de ese mismo año, día en que nació David y en el que ella firmó el consentimiento de entrega de potestad.

La vida de David transcurre entre el palacio real, morada también del actual rey, tío de su esposa, que está adornado con fotos de la dinastía y construido entre huertas y laboratorios empleados para investigaciones sobre el desarrollo de la agricultura y su oficina en el centro de Bangkok.

Aunque vive el lado del rey y princesas, su historia no es perfecta, pese a que tiene todos los ingredientes de una vida feliz. Sus hijos y su esposa alumbran su alma, pero en un rincón está esa pequeña sombra que no ha tocado el sol desde el día en que decidió buscar a su madre colombiana.

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