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Una madre y su bebé, entre las primeras cuatro víctimas mortales del huracán Florence en EE. UU.

Una madre y su bebé, entre las primeras tres víctimas mortales del huracán Florence en EE. UU.

La familia falleció por la caída de un árbol sobre su casa en Willington. La tercera víctima es otra mujer que sufrió un ataque al corazón.
El director del Departamento de Emergencias del condado de Pender, Tom Collins, precisó que la mujer que sufrió la afección cardíaca no pudo ser atendida a tiempo por culpa de los árboles que cayeron sobre el camino.

Collins indicó que la ambulancia contaba con la ayuda de un vehículo para retirar los árboles pero que la rama de uno atravesó su parabrisas y no pudo continuar con su labor.
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"Nos enfrentamos a múltiples amenazas. Estamos profundamente preocupados por comunidades enteras que podrían ser barridas", aseguró el gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper.
No hay muertes aún por deplorar, según el gobernador, pero dos personas pueden haber perdido la vida tras caer un árbol sobre su casa. 
"No puedo confirmarlo, pero es muy probable", dijo el jefe de bomberos de Wilmington, Carolina del Norte, donde el huracán tocó tierra acompañado por lluvias torrenciales y fuertes vientos.
Precipitaciones de esta intensidad ocurren "solo una vez cada mil años", dijo Cooper. 
El río Neuse ha llegado a tres metros por encima de su nivel habitual, señaló, y el nivel de los ríos "se elevará durante días". 
Cerca de medio millón de personas ya están sin electricidad en Carolina del Norte, que tiene unos 10 millones de habitantes, dijo Cooper. 
"Este número aumenta a medida que hablamos", agregó. "Los rescatistas están trabajando en condiciones difíciles que empeorarán hoy", agregó.
Unas 20.000 personas se han albergado en más de 150 refugios.
"Me quedé en cada huracán"
Los vientos también se sentían en la localidad de Myrtle Beach, en Carolina del Sur, que estaba prácticamente desierta.
Aunque en la tarde, algunos surfistas aprovechaban las grandes olas provocadas por el huracán.
Algunos habitantes ignoraron las exhortaciones a evacuar. Jeff Cunningham decidió permanecer en su bote, amarrado en la marina de North Myrtle Beach.
"Durante 20 años, me quedé en cada huracán; no va a ser demasiado grande", dijo a la AFP en la noche del jueves.
"Tengo todo lo que necesito, 200 galones (750 litros) de agua, un generador ... Aquí es el mejor lugar", agregó.
Al igual que en muchas otras localidades de la costa, las autoridades instaron a evacuar el martes e impusieron un toque de queda. Para aquellos que no pudieron o no quisieron irse, se abrieron varios centros de refugio.
En un refugio cercano a Myrtle Beach, Rebecca Cheledlik, de 71 años, dice estar feliz de conocer gente nueva. "Para mí es como una fiesta, vivo sola así que esto me parece una vacación", dice sonriente.
Un equipo de voluntarios de la organización Cajun Navy viajó desde Luisiana, que sufrió graves inundaciones en 2016, para atender a posibles víctimas de Florence.
"Socorremos a la gente en botes, hacemos envíos, ayudamos", dijo Rob Gaudet, uno de los fundadores de Cajun Navy en Baton Rouge, la capital de Luisiana en el sur del país.
"Inundaciones letales"
Órdenes de evacuación alcanzaron a unos 1,7 millones de personas en Carolina del Norte, Carolina del Sur y Virginia que emprendieron camino el miércoles para refugiarse de la tormenta. 
Cinco estados declararon estado de emergencia: Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia, Maryland y Virgina, además de la capital Washington. 
Al estar cerca de la costa, Florence ya provoca lluvias torrenciales que se estima duraran varias horas tanto en el litoral como tierra adentro.
Según el Servicio Nacional de Meteorologia (NWS), unos 4,9 millones de personas sufrirán precipitaciones de más de 250 mm en los próximos cuatro días.
Brock Long advirtió que "las inundaciones tierra adentro pueden ser letales y van a ocurrir".
"Habrá daños de infraestructura, y cortes de energía que podrían durar días o incluso semanas", agregó.
Duke Energy, una empresa eléctrica presente en las dos Carolinas, estimó que unos tres millones de clientes quedarán sin electricidad por la tormenta y que podrían tardar hasta una semana en restaurar el servicio. 

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