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¿Acto de violencia o libertario? Debate por estatua de Sebastián de Belalcázar derribada en Popayán

Un grupo de indígenas del pueblo misak tumbó el monumento del colonizador. Las opiniones frente al hecho están divididas.

En Popayán , capital del Cauca, las opiniones están divididas después de que algunos miembros de la comunidad indígena derribaran la estatua que se había levantado en honor a Sebastián de Belalcázar, fundador de esa ciudad.

Este monumento fue levantado en 1937 con motivo de la celebración de los 4 siglos de fundación de Popayán.

Para Diego Perdomo, habitante de la capital del Cauca, este hecho “no tiene nombre" y "es una vaina muy, muy, dolorosa” para los payaneses.

Por su parte, Paulo Andrés López, investigador cultural, puso sobre la mesa la utilización de espacios urbanos para la puesta de estos monumentos que simbolizan la colonización.

“Parece que hay una ausencia de investigación arqueológica. Se debe discutir el traslado de la obra hacia un espacio en el que se le dé mayor valor”, apuntó el especialista.

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Y es que el Morro en el que estaba situada la estatua era utilizado para rituales sagrados de las comunidades indígenas.

“Lamentablemente, pusieron una estatua allí y esta representa para los pueblos genocidio y exterminio de pueblos indígenas, tanto de Colombia como de América Latina”, expuso Ferley Quintero, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca del pueblo yanaconas.

El alcalde de Popayán, Juan Carlos Castrillón, pidió que estas discusiones históricas no se lleven a cabo “con violencia”. Entretanto, especialistas indicaron que volver a poner la estatua en su sitio tardará 2 meses.

El debate

Para Luis Fernando Arias, director de la Organización Nacional Indígena de Colombia, este acto revindica a las comunidades indígenas.

“Es emancipatorio y libertario contra esa historia genocida contra los pueblos indígenas de América. Es una deuda pendiente de siglos y que ha sido aún no ha sido saldada”, dijo.

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Por su parte, el historiador Emilio Arenas agregó que la conquista de Sebastián de Belalcázar "es un recuerdo nefasto para los indígenas".

"Un español que invadió sus tierras, los sometió al servilismo, a los resguardos, los despojó de todo y que ahora reivindican", indicó.

Historiadores, como Carlos Rojas de la Universidad Javeriana, propusieron una reubicación de estos monumentos colonos.

“Todo depende de dónde esté parado uno: los indígenas lo ven como un recuerdo duro de la conquista, algo cruel y terrible. El citadino lo puede ver como un fundador, pero eso a veces es falso. Se puede resolver trasladando estatuas de un lugar a otro”, manifestó el historiador.

En ese orden de ideas, Diana Sabine, gestora cultural, indicó que la violencia y las vías de hecho no son pertinentes.

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“La violencia ligada a cualquier tipo de manifestación o protesta no es el medio para generar cambios en la sociedad. Se debe llegar a acuerdos sin destruir la representación histórica”, apuntó.

Belalcázar también fundó a Cali, capital del Valle del Cauca, y Quito, Ecuador. Sin embargo, a este conquistador se le atribuye el asesinato de más de 800.000 personas entre Panamá y Nicaragua, desde 1514 hasta 1524.

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