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No querían volver a la escuela tras ver asesinato de profesor, pero este proyecto los hizo regresar

No querían volver a la escuela tras ver asesinato de profesor, pero este proyecto los hizo regresar

La estrategia se convirtió en un poderoso aliado al que los niños y niñas no se pudieron resistir. Hasta sus notas comenzaron a mejorar.
La enseñanza de música logró que los niños y niñas de una vereda en Cajibío, Cauca, regresaran a la escuela, pues no querían volver a las clases luego de que uno de sus profesores fue asesinado frente a ellos en abril de 2016. Ahora, a ritmo de flautas y marimbas, volvieron a estudiar.
Cada mañana, Sara Valentina Valencia y María del Mar Camayo tienen otra motivación para llegar a su escuela.
“Me motiva venir a la escuela por los profesores que me enseñan muchas cosas, me enseñan los valores, me enseñan música y muchos valores para la vida”, dice María del Mar.
“Acá en la escuela no solo nos enseñan español y matemáticas, sino que también nos enseñan música”, anota Sara Valentina.
Con flautas, marimbas, tambores y guitarras, Franco Otaya, docente de la escuela Alto Grande, y otros docentes idearon la estrategia con la que se logró el retorno masivo de los niños y niñas de esta vereda a la escuela.
“La música es el lenguaje del alma, genera disciplina, genera buen ambiente, genera sentido de pertenencia, y eso es lo que logramos cultivar aquí con los niños, con los papás, para que, cada día que pasaba, se motivaran más y más y regresaran a la escuela”, afirma el profesor.
La música y el amor por el arte no solo lograron el regreso de todos los niños a los salones de clase, también se convirtieron en motivo de alegría para los padres, debido a que las notas de los niños también comenzaron a mejorar.
“En todas las áreas: desde las Matemáticas, Biología… les hablamos también en la huerta, de la música. Eso porque consideramos que es un motivante para que los niños nos lleguen a la institución”, señala Javer Navia, docente de la escuela Alto Grande.

Y aunque estos pequeños carecen de un salón para sus ensayos, el patio del colegio se volvió el mejor salón de música, donde uno de los mejores aliados es el viento, que lleva las bellas armonías a todos los rincones de Cajibío. La falta de instrumentos no es un impedimento.
“Nos enseñan a construir los instrumentos con materiales reciclables para cuidar el medio ambiente”, comenta Darwin Aranda, estudiante.
El miedo quedó a un lado y ahora hasta los padres de familia llegan a la institución educativa para hablar, con los profesores, de los alumnos y, de paso, aprender algo de música.
“De verdad que los niños se sienten muy contentos y creo que todos los padres de familia sienten ese sentido de pertenencia en la escuela”, asegura Genaro Valencia, padre de familia.
“Hemos podido aprovechar la oportunidad que nos dan los profesores aquí en nuestra institución para ayudarles a nuestros hijos y aprovechar el tiempo con ellos durante nuestros tiempos libres en casa”, asevera Lilia Aranda.
Ahora, estudiantes, docentes y padres de familia esperan que las autoridades les ayuden a fortalecer esta iniciativa para que muchos más niños del Cauca puedan volver a sus escuelas a estudiar.
Este innovador proyecto educativo también busca rescatar los valores culturales y artísticos que se estaban perdiendo entre los niños y jóvenes de la región.

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