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Abuela que esperaba con ansias su vacuna de COVID-19 figura como muerta en EPS hace más de un mes

Su familia se enteró de la insólita noticia cuando decidió mover cielo y tierra para saber por qué no habían agentado su cita.

Marina Cortés de Mondragón tiene 89 años y hace uno se aisló para protegerse de la pandemia. Con el anuncio de la vacuna COVID-19 ha aguardado pacientemente a que la llamen y ahora descubrió que, supuestamente, falleció hace más de un mes en un hospital de Bogotá.

Quedarse en casa para esta mujer, sus hijos y nietos es religioso, y de las reuniones solo hay fotos de hace más de un año.

Su hija Adriana Mondragón contó que "desde el sábado 6 de marzo estábamos atentísimos a la llamada para que nos informaran el lugar, la hora y la fecha donde debíamos llevarla” para recibir la vacuna COVID-19.

Además de la EPS Aliansalud, Marina tiene un plan de salud prepagado desde hace casi 30 años con Colmédica.

Pasaron los días y ni mensaje de texto al celular ni llamada para agendar la cita, por lo que la familia de Marina llamó inicialmente a la prepagada, donde le "dijeron que debía dirigirme directamente a la EPS de mi mamá".

En la entidad, los Mondragón se encontraron tremenda sorpresa: Marina había sido desafiliada.

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"Me informan que el contrato de mi mamá fue cancelado el 4 de febrero de 2021 y que debía comunicarme con Colmédica, que era la medicina prepagada de mi mamá, para que ellos nos explicaran el motivo por el cual el contrato de mi mamá no estaba vigente", relató Adriana.

Con los recibos en mano de lo pagado en marzo sabían que la razón no era por retrasos las cuotas. Después de seis llamadas quedaron perplejos con la explicación: "nos informan que el motivo había sido porque habían reportado a mi mamá como fallecida desde el pasado 4 de febrero de 2021".

El jueves 11 de marzo la Registraduría le expidió a Marina un documento llamado Colombiano de Oro, en el que certifica que su cédula está activa, lo que demuestra que está viva y esperando su vacuna.

Su hija Adriana se pregunta "con qué documento, con qué certificación pudieron ellos tomar la decisión de retirarla y declararla muerta".

Y mientras esperaba una respuesta para la fecha de su inmunización, Marina solo decía: "yo quiero mi vacuna para salir a pasear".

La EPS y la prepagada informaron que todo se trató de un error porque, al parecer, en una clínica de Bogotá murió alguien con un nombre similar al de esta abuelita a la que por fin le dieron fecha de vacunación: marzo 13, diez de la mañana en la Clínica Shaio.

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