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Las respuestas de Duque: el presidente plantea fórmulas para enfrentar la crisis

¿Cómo afrontar el paro nacional? ¿Qué pasará con los bloqueos? ¿Qué decir ante los excesos de la fuerza pública? ¿Oye a los jóvenes? Vea la entrevista completa.

¿Cómo afrontar el paro nacional? ¿Qué pasará con los bloqueos? ¿Qué decir ante los excesos de la fuerza pública? ¿Oye a los jóvenes? Vea la entrevista completa.

Esta es la entrevista que María Elvira Arango, directora del programa Los Informantes, y Juan Roberto Vargas, director de Noticias Caracol, le hicieron al presidente Iván Duque.

En esa tormenta perfecta de pandemia está este paro, y en medio de este paro muchos sugieren que ha faltado autoridad para preservar el orden y liderazgo para lograr ese consenso del que usted habla.

Hay un componente que son personas que pacíficamente han expresado sus sentimientos y en ese ejercicio del derecho fundamental nosotros tenemos que entender, escuchar, acompañar, discernir, que es lo que la sociedad que se manifiesta pacíficamente está expresando. Hay un segundo componente, que son expresiones de violencia, de vandalismo, de terrorismo urbano de baja intensidad que nosotros como sociedad tenemos que rechazar categóricamente. Hay un tercer fenómeno que ha sido el de los bloqueos, y quiero decirlo con mucha claridad, los bloqueos lo único que hacen es afectar los derechos humanos de los colombianos, porque aunque no se hagan con armas ni agresiones son actos de violencia, porque están desabasteciendo ciudades, afectado la movilidad, el derecho al trabajo. Y por lo tanto, tenemos que ser claros que en la Constitución y la ley ahí no se puede negociar. Hay que actuar con la solidez institucional, pero también con la prudencia dado que en muchos de esos puntos hay intereses de generar confrontaciones que terminen en desenlaces fatales con la fuerza pública y por esa vía también desacreditar la institucionalidad. Y algo también que hay que señalar. Hay lugares del territorio donde hemos visto que hay presencia de actores armados detrás de generar desestabilización.

Desagregando todo esto nosotros tenemos que absolver esta situación de la mano también con los gobernantes locales. Por eso, apoyamos a los alcaldes, a los gobernadores en la función de orden público y ejercemos la nuestra, pero también con una idea: respaldar el trabajo de la fuerza pública y ser absolutamente diáfano en que cualquier conducta de un miembro de la fuerza pública que sea contraria a la ley también tenga su investigación y su sanción efectiva.

Pareciera que hay dos caminos: el de la autoridad, pero también la concertación. El tiempo se agota, la gente está desesperada. ¿Se ha dado el gobierno un plazo para cuál de los dos caminos tomar?

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Los bloqueos no son un tema negociable. Los bloqueos son violaciones a los derechos fundamentales de los colombianos y por lo tanto tenemos que actuar con la autoridad, pero también darle un mensaje: si hay comunidades que están expresando algún tipo de preocupación o angustia, el alcalde, el gobernador, con el acompañamiento nuestro si se quiere tiene que escuchar, pero no a cambio de poner el bloqueo en la mitad del proceso. La concertación y el diálogo existen en la Constitución como un vehículo también de consolidar el Estado, pero no un chantaje entre el bloqueo y la concertación. Por eso el balance de las dos cosas es fundamental.

Se dice que hay fuerzas organizadas detrás de los bloqueos y del vandalismo. ¿Eso es una fábula o hay venezolanos, cubanos, rusos?

Primero, el fiscal general de la Nación mostró que en algunos puntos había incidencia de grupos armados, se han hecho capturas también de la Jaime Martínez, personas del ELN y personas vinculadas a la Dagoberto Ramos. Segundo, hemos encontrado también en algunos puntos migrantes que los han remunerado por hacer bloqueos.

¿De dónde sale esa plata?

Eso se está investigando. Primera decisión, que la mandamos además con Migración Colombia y es que donde nosotros veamos que hay migrantes participando en actos ilegales se deportan y si tienen permiso en Colombia se judicializan, sin contemplación. Pero nosotros tenemos que ser muy cautos en no volver eso un fenómeno migratorio, es decir que eso obedece a la nacionalidad, no, eso aplica para la nacionalidad que sea. Y estamos identificando quiénes fueron los financiadores de esas personas, porque ellos sí han confesado que les pagaban entre 50 mil y 70 mil pesos por participar en algunos bloqueos. Lo delicado es que hay que analizar los fenómenos sin generalizar, pero con toda la contundencia de denunciar los fenómenos donde quiera que se produzcan. Por eso la pregunta es a quién le puede convenir que la economía colombiana no se mueva, a quién le puede convenir que no lleguen las vacunas. A esos actores criminales en algunos sectores de la geografía nacional, porque a mí no me van a decir que bloqueos en lugares de suministro estratégico de la nación son fenómenos simplemente espontáneos. Ahí hemos visto de todo. Y además, los que pescan en río revuelto. Están algunas personas que genuinamente pueden tener alguna causa por ser reivindicada, pero terminan muchas veces siendo instrumentalizados por quienes están financiando esos bloqueos, o quienes están inclusive amenazando a otros transportadores que no transiten por las vías. Por eso nosotros tenemos que ser claros. La recuperación de la movilidad en el país no es negociable, se tiene que hacer. Pero al mismo tiempo que mantenemos esa firmeza también decir con claridad que hay que tener la capacidad de escuchar a las comunidades a nivel local, a nivel departamental y a nivel nacional.

¿Qué porcentajes hay de vandalismo, infiltración versus el descontento, la rabia, el inconformismo y la gran mayoría de los que salen son muchachos que tienen historias de dolor, de abandono, de desilusión?

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Muchos jóvenes están reclamando, mucho más allá de oportunidades de empleo, oportunidades de vida, y yo creo que en ese ejercicio de escuchar y de construir con ellos, hemos planteado que ojalá esté en los próximos dos meses o antes si es necesario, saquemos nosotros ese gran pacto por la juventud de Colombia, donde empleo, educación, oportunidades y representación política sean una realidad en el año 2021.

¿No será que las soluciones terminan desbordadas porque los problemas son más grandes que eso? Nada es suficiente.

El problema es lo que el mundo está viviendo hoy, que es la configuración de múltiples factores: una pandemia que no ha terminado, una pandemia que no sabemos cuánto va a durar, porque la inmunidad no es solamente la que tenga un país sino la que tenga el mundo -y hay más de 80 países que no han puesto una sola vacuna-; la reactivación económica, porque de eso depende que haya empleos, oportunidades, que se dinamice el país; que nosotros logremos protección de los más vulnerables y por eso ha sido la obsesión de buscar esos programas y mantenerlos, y abordar las problemáticas territoriales, porque sabemos que no es lo mismo la realidad del Caquetá que la realidad de Medellín, ni es lo mismo la realidad de Bogotá que la realidad de Riohacha. Entonces tener también esa capacidad de trabajar con los gobernantes locales, esas problemáticas, es importante. Y lo hemos visto también en muchos bloqueos. A veces son bloqueos que tienen alguna reclamación al gobierno nacional, pero muchos al gobierno local, o al alcalde o al gobernador. Por eso les hemos dicho que el bloqueo no puede ser la herramienta de negociación. El bloqueo se tiene que levantar porque es ilegal, pero la necesidad de escuchar y ver cómo se atienden necesidades posibles de las comunidades también es una necesidad para todos nosotros.

Una encuesta de Cifras & Conceptos donde los jóvenes decían que el 70% estaba triste, la gran mayoría dice que no los escuchan y cuando uno habla con ellos en las calles, incluso los que están marchando, dicen que no los oyen, el presidente está desconectado y no oye a los jóvenes. ¿No será que no le copian? ¿Dónde es la desconexión?

Estas cosas las enfrento siempre con humildad porque he tenido las últimas semanas conversaciones con dos grupos de jóvenes y muchos me decían ‘es que no nos han abierto oportunidades para trabajar sin acreditar experiencia’. Les dije que lo lanzamos en febrero del año pasado y muchos me decían ‘no sabíamos eso’ y ya tenemos más de dos mil jóvenes que se han contratado en el Estado sin acreditar experiencia. Otros me decían ‘hay que generar incentivos para que las empresas nos contraten’. Lanzamos la deducción del 120% del impuesto de renta para contratar jóvenes y fuera de eso vemos problemáticas muy particulares en el tema de educación superior.

Nosotros lanzamos generación web cuando empezó el gobierno, eso nos llevó al 30% de educación gratuita, íbamos a llegar al 50, vino la pandemia, lanzamos el fondo y en ese proceso también de escuchar yo sentí angustias de qué va a pasar el próximo semestre. Y si ya nosotros teníamos configurado, más allá de la situación, que se podía hacer esa transición presupuestal, la hicimos para mostrarles a ellos no solamente que se escucha, sino que se está actuando también pensando en ellos.

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Pero creo que más allá de esto, tenemos que seguir generando esos espacios con la juventud y una de las cosas más importantes es que veníamos trabajando en un documento Conpes de juventud, que de hecho está abierto a consulta de los jóvenes y les dije ahorita ‘paren ahí’ y empecemos a que los jóvenes nutran de ideas ese documento, que es un documento de política pública para ellos para este año y los años que vienen.

¿Cuáles jóvenes? Porque ellos dicen que no los oyen. Incluso con los que se reunió dijeron que no los dejaron hablar, casi que era como para la foto.

Eso no es cierto. La semana pasada tuvimos más de 38 intervenciones de jóvenes de todo el país, los escuchamos, yo escuché todo lo que tenían para decirme, los reclamos, sus preguntas, sus cuestionamientos, sus propuestas. Esta semana estuvimos también con la mesa educativa, porque desde que se hizo el acuerdo con los jóvenes estudiantes en diciembre del año 2018, la ministra de Educación ha tenido más de 300 espacios de diálogo con ellos, nos reunimos también, y yo creo que hay una realidad en la juventud, una que está estudiando y que está preocupada por la gratuidad educativa, por la oportunidad laboral y otra juventud que es la que mal llaman los ninis, que ni estudian ni trabajan, y son situaciones muy dolorosas y les dije a los jóvenes que toda mi energía se la voy a poner a escuchar, pero sobre todo a actuar rápidamente para que despleguemos un programa de empleo rápido para esta juventud.

Primero le dijeron, le rogaron que fuera a Cali. Terminó yendo a medianoche…

Vamos a decantar esto como es. Si hay un departamento y una ciudad que haya visitado como presidente ha sido Cali, permanentemente, desarrollando además proyectos que por años han estado quietos. La nueva línea del MIO, el proyecto de la Fiscalía… Cuando se presentan estos hechos, el 28 de abril, la primera decisión que yo tomo, porque el alcalde decreta toque de queda, es que al otro día esté todo el equipo de gobierno. Estuvimos acompañando toda la semana la situación de orden público y una de las razones por las cuales durante los días más álgidos yo no hice presencia física, pero tenía el equipo de gobierno, era también ante un riesgo que se podía presentar. El despliegue de fuerza que estaba en ese momento en la ciudad, al llegar el presidente tienen que generarse dos controles de seguridad que normalmente hacen parte del protocolo presidencial y dije ‘no hagamos eso. Atendamos la situación de la ciudad, que yo voy a la ciudad la semana que viene. Hice la visita, y no es una visita de medianoche. Llegué sí, en la noche, estuvimos cuatro horas en la ciudad y en menos de 24 horas estaba haciendo otra visita en la ciudad de seis o siete horas. ¿Cuál es mi interés? Seguir haciendo permanencia como lo hemos hecho siempre y atender llamados.

Indígenas enfrentados con habitantes de Cali, habitantes de Cali disparando, ¿qué sabe el gobierno?

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El gobierno nuestro ha mantenido una relación de diálogo permanente con las comunidades indígenas para abordar muchos problemas. A mí me tocó una minga muy compleja a comienzos del año 2019 y ahí estuvo un equipo de gobierno y nos encontramos con incumplimientos históricos de acuerdos que se habían firmado hace 20 años, hace 15, hace 10.

Creamos un capítulo en el plan de desarrollo para la situación indígena y un acuerdo que tiene trazador presupuestal que se está monitoreando constantemente. El Ministerio del Interior mantiene ese diálogo permanente. Y tenemos una situación, que se presentó en Cali, cuando empezamos a ver los bloqueos, las intervenciones que hacía la fuerza pública y después el temor de que llegaran más personas a participar en bloqueos. Dicho eso, siempre he sido claro en resaltar que ningún civil en Colombia puede tratar de usar un arma contra otra persona en un escenario abierto que no sea en legítima defensa en propiedad, que además está definida en el Código Penal, pero yo he sido el que más ha restringido en Colombia el uso de armas como presidente de la República, tanto en porte como en tenencia, y al ver ese fenómeno como el que ocurrió en Cali, por eso movimos rápidamente todo el equipo de fuerza pública para evitar allá una confrontación.

Frente a esa narrativa ¿cómo contrasta con lo que se ve afuera, en el exterior? ¿Qué es lo que ha pasado a nivel internacional? ¿Es un fracaso estrepitoso de la política de Gobierno, falta de lobby o es que la realidad se ve más clara afuera donde privilegian los atropellos a los derechos humanos, los excesos de algunos miembros de la fuerza pública y las protestas como una genuina manera de mostrar un descontento a muchas cosas, entre esas su gobierno?

Creo que ahí, de nuevo, desagreguemos. Aquí hay protestas pacíficas, que son un derecho fundamental que se protege y se tiene que acompañar, se garantiza. También vimos casos de violencia grave, e vandalismo grave, de terrorismo urbano de baja intensidad que tiene que ser confrontado por la fuerza pública. Y hemos visto situaciones que ya hoy están sujetas de investigación donde hay presuntas violaciones o casos individuales del uso o abuso de la fuerza de manera indebida, la misma policía está enfrentando eso. Pero la manera como se movieron muchos de estos mensajes internacionalmente, más de 7.000 fake news con imágenes de años anteriores es algo que estaba articulado.

De hecho, cuando hablé con el presidente Lenín Moreno en Ecuador o con el presidente Piñera de Chile, ellos vivieron fenómenos muy similares.

Que digan que Iván Duque es un genocida. Yo en mi vida he empuñado un arma contra un ser humano. Yo he hecho política sin incitar jamás al odio, o a la lucha de clases, o a la confrontación o a incendiar la sociedad. He sido un demócrata y soy siempre un demócrata y cuando hay conductas de miembros de la fuerza pública que son excesivas soy el primero en denunciarlo, pero también soy muy claro en que se tienen que hacer las denuncias también de aquellas agresiones que han afectado a más de 500 policías, que han asesinado también a policías. ¿Por qué? Porque tenemos que ser claros en la información. ¿Y qué hemos hecho? Una ofensiva desde el punto de vista comunicacional con toda nuestra red de embajadas, pero también hacia las distintas agencias con la información en mano, no para tapar ningún hecho, todo lo contrario, para mostrar que este es un país donde los hechos se investigan con total transparencia y con total apertura al escrutinio de los organismos de control.

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Pero no ha funcionado. Prensa internacional, oenegés…

El ataque fue muy grande y también, al igual que ocurrió en Chile y Ecuador, se movió muy rápido la cadena de ataques digitales con información, con fake news y demás versus la instrumentalización sensata de los informes que estaban saliendo del Estado.

Nadie quiere que se acabe la institucionalidad, pero ¿qué explicación le da uno al mundo que en 15 días de marchas haya 43 civiles muertos, un capitán de la Policía asesinado, unos policías a los que iban a quemar dentro de un CAI, a otros a los que han molido a piedra, pero uno cómo explica 43 civiles muertos? Y súmele los desaparecidos.

Es importante que miremos cómo responden las instituciones de nuestro país a esos fenómenos. No solo hay una mesa unificada donde está la Fiscalía y la Defensoría, sino que adicionalmente se han tomado decisiones dentro de la misma fuerza pública. Más de 80 investigaciones en curso que se hacen con Fiscalía, Procuraduría y Justicia Penal Militar para aclarar todos y cada uno de los cuestionamientos que puedan existir. Pero además, también con capturas de quienes han agredido a ciudadanos, a la fuerza pública, a la infraestructura, etcétera.

Y frente al tema de desaparecidos, el fiscal general de la Nación saca un pronunciamiento donde dice en el sistema de Spoa, que es el sistema donde están los registros de denuncias criminales no existe hoy una denuncia por desaparición forzada. Han existido en este momento personas por ubicación. Yo recuerdo que hace tres días decían que eran 500, ya han aparecido más de 200 personas. En esto no se trata de minimizar el hecho, pero se trata de que los canales institucionales operen bien porque también se han hecho señalamientos de desapariciones con información incompleta, que no puede ser verificable. Entonces por eso el mayor interés nuestro es contribuir en todo para llegar a la verdad de esos hechos.

En este país no puede existir el más mínimo manto de duda de que la institucionalidad entera tiene que encontrar la verdad frente a estos hechos.

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¿Va a impulsar desde su despacho una reforma a la Policía?

Ya lo hicimos. Ya se ha presentado al Congreso no solamente con el respaldo y trabajo del Ministerio de la Defensa, sino también del director general de la Policía, el general Vargas, una reforma para que en toda la función, sobre todo de seguridad ciudadana se garantice: tener cada vez más visibilidad sobre la identidad de los agentes de Policía, por eso el cambio de uniforme no es un tema menor, es para hacer más visible la identidad del policía. Segundo, el comportamiento del policía y poder adoptar el sistema de body cámara, que van adheridas al uniforme para llevar récords sobre el procedimiento policial. Tercero, control a todo el manejo de armas y balística. Ya Bogotá ha sido pionera en América Latina en que el policía cuando empieza su jornada recibe su arma de dotación y le dicen cuánta munición le entregan en sus proveedores. Si al regresar a la estación él muestra que ha accionado el arma en algún momento del día tiene que decir cuántos cartuchos, dónde lo hizo y se hace trazabilidad para hacer investigación. Pero algo adicional, elevar el estándar en materia de derechos humanos y en la interacción con el ciudadano porque la Policía de Colombia todos los años hace 30 millones de procedimientos, protege a los ciudadanos en las calles, pero también la institución cuando hay algún tipo de conducta que es excesiva de alguno de sus miembros yo he visto una institución que de manera tajante también actúa, investiga y sanciona.

Un policía pregunta ¿por qué ponen a los policías a enfrentar el descontento y la rabia de un pueblo que está indignado por una ineficacia del Estado que no es nuestra? Hay muchos con la moral en el piso.

Nadie le ha dado la instrucción a un policía de enfrentar a alguien que esté expresando pacíficamente su descontento. La Policía ha enfrentado vandalismo, ataques a la infraestructura, robos, saqueos. Esas son conductas que se tienen que adelantar por parte de la Policía independientemente de cuál sea el gobierno o el presidente porque su labor es proteger la honra, bienes, vida y libertades de los colombianos. Nunca agredir a un colombiano pacíficamente esté expresando lo que siente, lo que quiere, lo que anhela. Por eso jamás en este gobierno, de mi parte una orden a un policía para que actúe en contra de un colombiano que esté en situación de indefensión o pacíficamente o esté expresándose pacíficamente. Pero al que esté violando la Constitución o la ley, más allá de quién sea el presidente, quién sea el Gobierno, esa es una labor que se cumple y que también la tienen que cumplir los gobernadores y que también la tienen que cumplir los alcaldes.

Los policías también son jóvenes, en su mayoría, y dicen, muchos, que están saliendo a trabajar muertos de miedo porque salen de su casa, primero sin saber si van a regresar y con el dilema de si usan el arma terminan siendo señalados de asesinos o terminan muertos, o en la cárcel o empapelados.

Si hay algo que yo he hecho durante estos casi tres años de gobierno es siempre darle acompañamiento, ánimo, cariño, respeto a todos los miembros de la fuerza pública para servir a Colombia, para defender a los colombianos. Yo entiendo que en una sociedad democrática y que es cada vez más demandante de soluciones sociales las expresiones pacíficas, de reclamación, bienvenidas todas y la fuerza pública acompañando. Pero cuando alguien está cometiendo un delito, cuando alguien está violando los derechos de otro colombiano todos tenemos también que acompañar y rodear a esa fuerza pública pero exigiéndole también siempre los más altos estándares en materia de legalidad, independiente en materia de derechos humanos.

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En tema político usted ha dicho estoy dispuesto a sentarme con los señores del paro y se están dando esos acercamientos, pero en materia política usted ha hablado con expresidentes como Gaviria, el exvicepresidente Germán Vargas, se reunió con Fajardo, con De la Calle, Robledo. ¿Es posible ver una reunión con Gustavo Petro?

Este gobierno tiene capacidad y voluntad de escuchar a todos los sectores, claro que sí. Por eso no me quiero circunscribir a uno de 108 senadores. Con los senadores puede haber diálogo y de hecho hay diálogo, con los alcaldes, con los gobernadores. Yo he trabajado con alcaldes y gobernadores que son de orillas ideológicas de pronto distintas a las mías o que hemos tenido diferencias en el pasado, pero siempre buscando el interés del ciudadano.

Quizás ahí está la crítica, presidente, y lo hemos visto, que usted habla con diferentes sectores y que usted es un tipo amplio y generoso, pero al final es terco.

Yo en la vida me he despejado de terquedades hace mucho rato. Hablemos de cosas como estas. Muchas personas me dicen que gobierno con una sola forma de ver el mundo, no. Cuando llegué a la Presidencia dije quiero hacer un gabinete que permita unir a Colombia. La mitad del gabinete votó por el sí, la mitad por el no y fuimos capaces de ponernos en sacar adelante políticas públicas cerrando una página que fracturó a Colombia. Segundo, nosotros hemos dado pasos en política social, que a mí muchas veces, como dicen en las narrativas, ‘¡es un hombre de derecha!, ¡es un fascista!’, como me dijo el otro día alguien. Pues resulta que ese gobierno es el que ha tenido mayor presupuesto histórico para la educación, para la salud, en vías terciarias y el que todos los días construye con los alcaldes de todo el país una política social efectiva, el que más ha restituido tierras, el gobierno que más inversión ha hecho en acueductos rurales.

Entonces hay un problema gravísimo porque lo están leyendo muy mal o usted no ha sabido comunicar muy bien todo lo que hace.

Acepto las culpas. Si he fallado en trasmitir los mensajes, si he fallado en transmitir las cosas que hemos hecho les pido disculpas. Pero aquí hemos tenido que sortear la mayor crisis migratoria que haya vivido América Latina, una pandemia que golpea a un país después de 100 años después de lo que fue la fiebre española que arrasó con 80.000 personas solamente en Boyacá. Hemos tenido que enfrentar un huracán categoría 5, la más grande recesión económica y ahora también estamos teniendo que enfrentar otro reto, que es un estallido social derivado de deudas históricas sumadas a una pandemia. ¿Y cuál es nuestra convicción? Enfrentarlo con humildad, con amor por este país, convocando a todos y diciéndoles a los colombianos que este no es un tema de una persona, esta situación que es práctica en el corto plazo, vacunarnos, reactivarnos, proteger a los más vulnerables y trabajar por los jóvenes de Colombia y las mujeres de nuestro país, que han sido las más afectadas por la situación, lo tenemos que sacar adelante y a eso voy a poner toda mi energía y mi capacidad.

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¿Ha contemplado armar un gobierno de unidad nacional? Traer por ejemplo gente de la oposición, incluso empresarios, indígenas.

Trabajar con distintos sectores ha sido una consigna de este gobierno y si tenemos que hacer un esfuerzo mayor, no solamente en comunicar, en transmitir esos hechos, claro que lo tenemos que hacer. Pero frente a la situación de hoy creo que el mensaje a todas las familias colombianas es que, este año, si queremos que Colombia salga adelante, hay que avanzar en la reactivación. Si queremos que Colombia salga adelante hay que avanzar en la vacunación, hay que hacer estos programas sociales y tenemos que convertir este año en el del gran pacto por la juventud.

¿Cree que las próximas elecciones las va a ganar la izquierda?

Yo no veo el mundo entre izquierda y derecha, nunca lo vi, nunca lo he visto así. Cuando yo aspiré a la Presidencia yo decía ‘me declaro de extremo centro’ y he gobernado así. Yo lo que creo es que hoy la política en el mundo y la latinoamericana, por supuesto, está viendo fenómenos, que más allá de derecha e izquierda es entre demagogos y pedagogos. Los demagogos, los que promueven pan caliente para hoy y es hambre para mañana, los que incitan el odio de clases, los que invitan a estigmatizar, los que invitan al rechazo; y los pedagogos, que invitan a la construcción colectiva, que le muestran a la sociedad que no hay soluciones fáciles, que requiere esfuerzo, y espero que esta sociedad, que ha sido sesuda, analítica cuando tiene que escoger a sus gobernantes, en ese dilema siempre se quede en el demagogo y no en el pedagogo.

En medio de esta situación compleja de las manifestaciones, otra vez están desbordados los contagios. Usted nos dio una cifra de vacunación al comienzo, pero parece que no avanza con la rapidez que se requiere, incluso la cifra indica que si se vacuna 160.000 personas en promedio, el 70% quedaría inmunizado el primer trimestre de 2023.

Esa cifra no da con el cálculo que está haciendo. El primer millón de vacunas nos tardó a nosotros 28 días, el último millón seis días y ya estamos llegando a una capacidad óptima, cuando tengamos la disponibilidad de poder llegar casi a 300.000. Es más, nosotros hemos llegado a 7 millones de vacunados hoy y esperamos llegar a 10 millones al terminar mayo. Es decir, estamos empezando etapa 3 y si empezamos a superar el umbral de 200.000 de manera constante con el flujo de vacunas que llega al país, esos 35 millones quedan vacunados este año. Y anótemelo ahí, este año 2021 serán vacunados los 35 millones de colombianos que nos propusimos como meta del plan nacional de vacunación.

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Ha habido una dificultad logística, este país es complicado.

A pesar de la logística, el mismo día que empezó Colombia a vacunar empezó Japón. El mismo día empezó Australia. ¿Usted ha hecho la comparación de cómo va Colombia versus dos potencias económicas que empezaron el mismo día? Cuando usted desagrega, no por fecha, sino por día de inicio a los días que llevamos de vacunación nuestro promedio es el tercero de América Latina.

¿Usted no va a cambiar nada, va a seguir como está?

Más que si estoy satisfecho o voy a cambiar, nosotros todo lo que podamos hacer por acelerar el programa de vacunación lo tenemos que hacer. Tanto así, que ya nosotros estamos empezando a llegar a un millón en un periodo de entre cinco y seis días. Si nos mantenemos así llegamos a los 10 millones para terminar mayo. ¿Y qué necesitamos? Que en el mes de junio ojalá mantengamos por encima de 200.000, de carácter sostenido, la vacunación.

Parece que en el país todo el mundo tiene razones para odiar, odiar la derecha, la izquierda, al que piensa diferente, el que parece distinto y el odio nubla la razón.

En la reflexión humana y personal, el año pasado fue un año muy duro, tan complejo, porque recuerdo el día que tomé la decisión del aislamiento preventivo obligatorio, sabiendo por mi formación y experiencia lo que esto implica en todas las dimensiones económicas y sociales. Hubo una cosa que surgió con mucha fuerza: solidaridad. Vi muchas familias colombianas ayudando con un mercado para otra persona, siendo consciente del otro y fue un año muy duro donde se han perdido puestos de trabajo, seres queridos y de pronto las imágenes de tolerancia, inclusive dentro de nuestros hogares también se afectan.

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Yo creo que esta situación que estamos viviendo, que también es dolorosa, nos tiene que llevar a hacer un alto en el camino y reflexionar.

¿Cree que lo querían tumbar?

Este es un país que tiene una democracia vibrante, este es un país que ha tenido siempre unas instituciones claras, este es un Gobierno legítimo, legitimado por el voto popular, con la mayor votación que se haya tenido en Colombia. Fui elegido con unas banderas con las cuales he gobernado, pero también con mi sentimiento de gobernar para todos los colombianos. Yo no me puedo distraer en pensar en lo que no toca, sino en ejercer la legitimidad del Gobierno que me dio el voto popular, pero entender el momento para que en este momento que vivamos nosotros dejemos una huella y es que fuimos capaces de reactivarnos, de vacunar, de atender a los más pobres y de responder.

Si su papá estuviera acá, ¿qué consejo cree que le daría si lo ve enfrentando tremenda crisis como la que estamos pasando?

Yo saqué un libro sobre mi padre hace unos tres años, que se llama ‘Arqueología de mi padre’ y él tenía dos condiciones por las cuales muchas personas lo recuerdan: por ser un hombre de consensos, un hombre férreo, firme en sus convicciones, pero de consensos. Y lo segundo, una persona que siempre tuvo claro que los principios de la Constitución, de la ley, el orden, se deben proteger. Si yo lo tuviera hoy al lado, más que pedirle un consejo político, le estaría diciendo ‘¿cómo crees tú que podemos lograr ese consenso?’. Es difícil porque es un año preelectoral, donde hay muchas explosiones de sentimientos, pero que logremos estos elementos fundamentales por nuestro país este año tiene que ser algo para lograrlo rápido y hacerlo ahora. Y estoy seguro de que si lo tuviera a mi lado le estaría diciendo ‘ayúdeme a armarlo’.

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